miércoles, 15 de diciembre de 2021

VIVIR

 

 El viaje de la vida

 


Quizás sea un problema tener mucho donde elegir, pero uno necesita tener opciones, cuando voy por la calle siento eso, un montón de posibilidades, cosas que veo de las que no sé nada pero que están ahí, esperándome, como una oportunidad. Coger de aquí y de allí. La vida está hecha de retales que componen la pieza.

Las cosas importantes dependen de instantes intrascendentes, una mirada, un gesto, estar en un sitio concreto a una determinada hora, un día exacto.

Un hola, un adiós, decir la palabra exacta en el momento en el que hay que decirla y tu vida cambia, en un ¡zas!, en un instante y dejas de ser el que podías haber sido para ser otro, varían tus costumbres, los bares donde vas, lo que comes, los viajes que hagas, las personas con las que te relacionas, los libros que leas, hasta tus hijos sufrirán esa influencia.

Un buen profesor influye en que elijas letras o números. Un buen maestro de lengua deja en ti, para siempre, una huella, estímulo o atracción para saborear la lectura, esa comunicación tan grata con distintos autores y personajes por ellos creados.

    La vida se asemeja a un viaje en tren. Con sus estaciones y cambios de vía, algunos accidentes, sorpresas agradables en algunos casos, y profundas tristezas en otros. Al nacer, emprendes el viaje llorando y luego nunca deseas que termine ese viaje, te aferras a todos los recursos para hacer más largo ese viaje: Nos subimos al tren y nos encontramos con nuestros padres, creemos que siempre viajarán a nuestro lado, pero en alguna estación ellos se bajarán; nos dejan seguir el viaje, de pronto nos encontraremos sin su compañía y su amor irremplazable.

Algunos abordarán el tren para realizar un simple paseo, otros más, vivirán momentos de oscuridad o tristeza durante su viaje, y siempre encontraremos a quienes estén dispuestos para ayudar a los más necesitados. el viaje continúa, lleno de desafíos, retos, sueños, fantasías, alegrías, tristezas, esperas y despedidas… ¡Ah! y pasiones. La vida sin pasiones es mera supervivencia.

Tratemos de tener una buena relación con todos los pasajeros, busquemos lo que cada uno de ellos tiene para ofrecer. Cada una de esas personas dejan algo en tu corazón, que recordarás a lo largo de ese hermoso viaje

El gran misterio enigmático para todos, es que jamás sabremos en que estación nos tocará descender, tampoco donde bajarán nuestros compañeros de viaje, incluso de quien viaja sentado a nuestro lado.

A veces pienso en el momento que me toque bajar del tren, ¿quizá sentiré nostalgia, temor, alegría, angustia?, será doloroso y triste separarme de mis hijos dejándolos que sigan solos, de mis amigos y compañeros de viaje.. Pero me aferro a la esperanza de que, en algún momento, tendré la gran emoción de verlos llegar a la estación principal con un equipaje que no tenían cuando iniciaron su viaje.

Hagamos que nuestro viaje en este tren tenga significado, que haya valido la pena, “vivamos de manera que cuando llegue el momento de descender, nuestro asiento vacío deje lindos recuerdos a quienes continúan su viaje en el tren de la vida”.


      Seguimos viajando y viviendo sin conocer nuestra parada final, y llega otra Navidad, es por lo que, desde este humilde blog, aprovecho para desearos a todos los que nos visitáis: “Feliz Navidad” y un 2022 cargado de salud y felicidad ¡ah! y con muchas ganas de seguir viviendo, viajando en este tren que es nuestra vida y dando sentido a ese viaje.

 

 

¡FELIZ NAVIDAD!





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