viernes, 1 de noviembre de 2019

PERSONAJES DE FICCIÓN


Incoherencias




Hoy es domingo, un día más de la semana, de estos que transcurren en la vida de un jubilado y que apenas difieren del resto de otros días. Casi no encierra connotaciones que los distinga, aparte de la asistencia a cultos religiosos para los creyentes. Hace tiempo era sólo el domingo día de descanso y de ocio de la semana, pero la lucha por los derechos de los trabajadores consiguió primero la tarde del sábado y después todo el sábado, es decir el fin de semana.

Como un día cualquiera trato de deslizar, por la pantalla de mi ordenador, unos pensamientos y sentimientos para la edición del presente y próximo artículo en este blog: “San Román de Hornija en el tiempo”. A veces me pregunto, si la existencia de este blog aporta algo fructífero y comunicativo, o es sólo una manifestación, más o menos cultural, fruto de ese reto personal que me mueve a seguir publicando; sin embargo, me consuela que ese marcador de visitas aumenta alrededor de 600 visitas mes y artículo. Hoy me identifico visualizando y analizando pasajes de la sociedad que conocí de niño, en contraste con la que actualmente nos toca vivir, pero con algo de utopía.
Cuando era niño -no traspasaba otros horizontes- me preguntaba cómo sería en el futuro ese San Román de Hornija, de tierra y barro, donde jugaba a ser mayor. Me hubiera gustado mirar por un agujerito y verlo.

Cuando era joven deseaba llegar a esa madurez sobrevalorada por los adultos. Consistía en vincularse en una sociedad de rígidas normas, con un gran respeto a padres, maestros y personas mayores, aunque algunos dicen, opino equivocadamente, que sin espacio para la fantasía.
El primer paso de madurez era tener una hipoteca: un endeudamiento que esclaviza durante algunos años a las personas, pagando casi la mitad del sueldo al banco y así poder tener una vivienda propia donde vivir. Tenemos los españoles una educación fuertemente adquisitiva, en otros países funciona más el alquiler. 
Valorábamos mucho el modelo de adultos respetados y mediáticos que vestían aquellos trajes caros, con el tiempo supimos que a veces eran regalados, y que dedicaban el dinero público a enriquecerse.
La madurez consistía en trabajar durante todo el día, ganar y tener más, aunque esto impida tener tiempo para convivir en familia, así como jugar con tus hijos.
Para algunos adultos, la madurez consiste en repetir con solemnidad las palabras de Ronaldo como propias, y que ven con naturalidad los sueldos de los futbolistas mientras hay personas que pasan hambre. Para otros, la madurez consiste en sólo ver como genio a Messi, que sale entre aplausos de los juzgados, mientras, tienen dificultades económicas para desarrollar su trabajo los científicos anónimos que luchan para descubrir los secretos del cáncer.
Los adultos observamos, sin inmutarnos, a políticos que se insultan, emplean un lenguaje soez y poco propio de oradores que deberían de tildarse de cultos. Les importa poco la estabilidad de España, así como resolver los problemas y el bienestar de los españoles. Lo importante es conseguir votos, de la manera que sea, para futuras elecciones.
Algunas veces, pienso que todavía soy aquel niño de pantalones cortos, con balón de goma y lector de los cuentos de Roberto Alcázar, que miraba por un agujerito el porvenir de su pueblo y que aun cree que los personajillos actuales: Otegui, Rato, Bárcenas, Urdangarín, Pujol, Puigdemont, Quim Torra, “los implicados en la malversación de los "eres" de Andalucía”, los de "Púnica" y algunos más…, sólo son personajes sacados de la ficción de un cuento.

martes, 1 de octubre de 2019

La llegada del otoño





Hace pocos días hemos dicho adiós a otro verano, dando paso a la nueva estación del otoño. Con el otoño se inicia una de las etapas del calendario natural más activas, con profundos cambios en el paisaje y los hábitos de la fauna. La belleza de la flora vive durante los próximos tres meses su mejor momento e invitan a disfrutar de la vista a través de los colores del arte o de los paisajes otoñales.
Ya no se oye por las calles el ruido de las maletas; de esas maletas actuales arrastradas sobre dos ruedas, más cómodas que las anteriores, aunque menos silenciosas; ahora reposarán, a la espera de otro verano. en lo alto de algún armario o en cualquier hueco de la casa hasta el año que viene, pues se acabaron las vacaciones.

En agosto, en las grandes ciudades coge vacaciones casi todo el mundo. Pasear por el centro de la ciudad dicen que ha sido una gozada, y al hacerlo a las primeras horas de un sábado del mes de agosto, aseguran que para aquellos que buscan la tranquilidad, el sosiego se transformaba en recelo al contemplar céntricas calles casi desiertas de gentes y coches.

En el mundo rural, véase mi pueblo, en verano ocurre una fisonomía muy distinta: aumenta considerablemente la población, escasa y cotidiana del resto del año, con la llegada de gentes que nacieron en el pueblo y sienten atracción y nostalgia por él, así como para gozar de una limitada tranquilidad y a la vez mitigar los intensos calores de la gran ciudad. Llegó septiembre, época de incorporación a los trabajos y colegios, y en nuestro pueblo sólo se veía de foráneos algún que otro jubilado, entre los que me encontraba. Las fiestas patronales de la Virgen y San Roque han quedado para el recuerdo, sólo queda como testimonio de ellas algún colgante de banderines en algún balcón o fachada del pueblo.

También han regresado a la gran ciudad aquellos que se fueron a la playa. Los hombres y, en mayor medida, las mujeres se distinguen por su color de piel; por ese bronceado que han adquirido expuestas al sol en la orilla de la playa y fuera de las sombrillas playeras. El lucir hoy este moreno de piel es un signo de distinción que contrasta con la blancura de los que no han podido o no han querido –me inclino por los segundos- tostarse bajo el sol.   

¡Qué tiempos aquellos en los que las mujeres tenían que protegerse del sol con aquellas pamelas y pañuelos que cubrían todo la cara a excepción de los ojos! Aquél moreno de siega y rastrojo era fruto de espigar detrás de los segadores, o el obtenido en la era. En aquellos tiempos de mi niñez la blancura en el rostro de la mujer significaba el pertenecer a un estatus social superior, por el contrario, tener la piel quemada por el sol era sinónimo de hacer vida en el campo o el de pertenecer a las clases inferiores, o menos favorecidas dentro del mundo rural.

Olvidémonos del verano y hablemos del otoño, estación que ahora vivimos. Avisa un refrán: “Que septiembre seca las fuentes o se lleva los puentes”. Este año, haciendo caso omiso a dicho refrán, algunas partes de la geografía española, especialmente en las comunidades valencianas y murcianas han sufrido grandes catástrofes e inundaciones motivadas por la “gota fría” común en esta época. Es un fenómeno atmosférico producido por un calor que en forma de bochorno toma contacto con una baja temperatura en las grandes alturas de la atmósfera. También ha ocurrido este fenómeno atmosférico en algunas zonas del interior. Aparte de las citadas inundaciones, podemos decir que este otoño, al menos en el interior, sigue proliferando la sequía como en estos últimos años.

A principios de otoño,  con  las primeras lluvias y el olor a tierra mojada que llega desde el campo envuelto en vientos ábregos, comienza la sementera o siembra de cereales.  Antes la tierra labrantía se volteaba con arados tirados por mulas y con las manos del labrador asidas fuertemente a la mancera, apretando ésta para meter la reja lo más profundo en la tierra. Una vez preparada la tierra el labrador con un sembrador al hombro, a paso uniforme, esparcía a voleo la simiente puntual y uniforme por la tierra, detrás, una yunta iba tapando o enterrando aquellos granos propensos a su germinación y nacimiento. La dureza de las labores campesinas ha mejorado con las modernas maquinas sembradoras, más precisas en cuanto la distribución de la simiente, y movidas por un tractor. Ese bregar del labrador de antaño se ha suavizado ostensiblemente.

Por el otoño observamos una disminución de la intensidad del sol, que declina éste lentamente hacia el equinoccio -parte del año que el día y la noche tienen la misma duración-. Los crepúsculos adelantan los anocheceres y retrasan el primer albor de la mañana, baja el rocío con silenciosa delicadeza a posarse en pastos, vegas y viñedos.

El otoño es época de vendimias, actividad de recoger esos frutos en sazón que licuados convenientemente honrarán al mitológico dios "Baco". Las cepas, una vez recogida la uva, anunciando la caída de su hoja, manifiestan una belleza incomparable, observándose un colorido multicolor entre verde, rojo y amarillo, digno del cuadro del mejor pintor.


domingo, 1 de septiembre de 2019

EL IBI URBANO EN SAN ROMÁN DE HORNIJA



Medidas contra la despoblación


El pasado mes de Julio publiqué en este blog un artículo en el que señalaba algunas medidas urgentes a las que le corresponde enfrentarse la nueva Corporación Municipal salida en las pasadas elecciones municipales. Señalaba entre ellas una muy importante: “la despoblación de nuestro pueblo”. Entiendo que es un problema muy común en los pueblos de de nuestra querida Castilla  y León. La excesiva mecanización ha traído consigo ese éxodo o emigración del campo hacia las grandes ciudades, no obstante, creo que nuestro Ayuntamiento podría luchar por aminorar este trasvase de población fomentando una restauración o nueva construcción de viviendas en nuestro pueblo. El pueblo que no construye o restaura viviendas camina a su despoblación. Creo que se construirían o restaurarían más viviendas disminuyendo los impuestos que generarían tales construcciones y que resumiríamos en dos:

1º._ Eliminando todo impuesto a la licencia de obras o bajándolo a mínimos, siempre tratándose de obras relativas a vivienda y no a otro tipo de construcción.

2º._ Bajar el tipo de gravamen sobre el valor catastral que sustenta el IBI (vulgarmente llamado contribución). Ese gravamen es el tanto por % sobre el valor catastral que aplica cada Ayuntamiento anualmente y aprueba en sesión plenaria. Lamentablemente los Ayuntamientos no pueden bajar ese valor catastral  que impone el Catastro según proyecto de obra, pero si ese tipo de gravamen.

Si repasamos el recibo de ese IBI sobre la vivienda en San Román, nuestro pueblo, observamos que ese tipo de gravamen alcanza el 0,7 por %, siendo el máximo permitido el 0,9 %. Poseo una vivienda en Alcalá de Henares y ese tipo de gravamen es del 0,4 por %, y es aplicado a un valor catastral muy inferior al valor real de la vivienda, mientras el valor catastral de San Román es,  casi siempre, superior a su valor real.

Esperemos que, nuestra nueva Corporación Municipal, tome buena nota de esta grave anomalía que perjudica a todo ciudadano de San Román de Hornija que, aparte de mejorar su hábitat, está contribuyendo a la no despoblación de su pueblo. 

Nos preocupa esos jóvenes que, teniendo su trabajo y medio de vida aquí, alquilen o adquieran vivienda familiar en pueblos próximos. Creo que falta una sensibilización de nuestro Ayuntamiento ante este problema. Podría fomentar la construcción o restauración en el pueblo promulgando ayudas, así como aminorando los impuestos antes citados.

Resumiendo, en San Román de Hornija se paga más impuesto IBI, sobre nuestras viviendas, que en las grandes ciudades, aparte de poseer los inmuebles un valor catastral superior a su valor real, y a la vez aplicarse sobre esa cantidad un gravamen rozando el máximo establecido.
 
“Pueblo que no construye ni restaura sus viviendas está condenado a su desaparición”.

 

jueves, 1 de agosto de 2019

Los juegos del niño actual.



Aquellos juegos sin juguetes

 

A veces, observo detenidamente a mis nietos mientras juegan. Se encuentran invadidos por un sin fin de juguetes, casi todos elaborados con plástico y tales trastos a los pocos días se encuentran en algún rincón de la casa sin recibir la caricia de ningún niño, ya que jugaron breves minutos y se olvidaron de la existencia de tal juguete. Eso ocurre porque en la actualidad los niños tienen de todo y apenas valoran ese determinado juguete.

Antes apenas poseíamos juguetes, solamente caía alguno en Reyes acompañado de alguna ropa. Yo también fui niño y aun recuerdo mi último juguete de Reyes: se trataba de un pequeño caballo de cartón, de más o menos un palmo, que se sustentaba sobre una base de tabla y se movía sobre cuatro ruedas de hojalata. Estuvo encima de un armario mucho tiempo como un gran tesoro que reflejaba los años de mi niñez. Más tarde jugaron con él mis  sobrinas y no se supo nada de la desaparición de aquel corcel.

El resto del año improvisábamos juguetes de distintas formas y maneras pero siempre aprovechando material que encontrábamos en nuestro entorno. Me acuerdo de los siguientes:

El camión: Con alguna caja de zapatos a la que poníamos ruedas de cartón y nos imaginábamos que era un gran camión.

El taco: Hacíamos “tacos” que disparaban corchos o bolitas de estopa. Gracias a un tronco de higuera al que el herrero nos hacía una perforación por el conducto de la savia con ayuda de un hierro bien caliente, luego con otro palo, utilizando la navaja, fabricábamos un manillar o percutor que hacíamos pasar por el taco presionándolo, gracias a la presión del aire, uno de los tapones de sus extremos salía proyectado a determinados objetivos

Barcos: Con ayuda también de la navaja, y con trozos de corteza de pino confeccionábamos nuestros barcos que flotábamos en las orillas de nuestro Hornija.

Espadas: Con algún recorte de listón, adquirido o pedido al carretero, y luego, con la navaja y mucha paciencia, íbamos dándole forma hasta conseguir aquello que queríamos. Así, a las espadas se les afilaba la punta cuanto más mejor –qué error- y sobre todo se las adornaba con pintura su cruz y empuñadura.

El tirador: Le hacíamos con un palo en forma de horquilla, dos gomas elásticas, de igual longitud, y una caja de badana portadora de proyectiles, casi siempre chinas. Con éste arma arrojadiza conseguíamos objetivos poco pacíficos y menos naturalistas.

Los “santos”: Coleccionábamos la imagen que venía en la cara principal de las cajas de cerillas y con ellos jugábamos “al monte”, que consistía en soltarlos, de uno en uno, desde una determinada altura de una pared y ganaba el que conseguía mas santos montados. También con santos jugábamos a la “pitusa”, así como intentar sacarlos de un círculo con ayuda de un tacón de goma de  zapato. Poseer sellos era tener un gran tesoro y su adquisición no era actividad fácil ya que las cerillas se empleaban una, o más dos, en cada casa al día para el encendido de la lumbre; claro que teníamos el recurso de pedírselo a nuestras vecinas, a cambio de algún recado que las hacíamos.

Las vejigas: En las matanzas improvisábamos un partido de fútbol empleando como balones el inflado de las vejigas de los cerdos sacrificados, previamente lavadas por nuestras madres a la hora de las tripas. Claro está, que este juego era puntual y de un día al año, el día de la matanza.

Así, y con algún juego más no recordado, realizábamos nuestros propios  juguetes, que valorábamos mucho más por ser de nuestra creación y fruto de nuestra imaginación y fantasía. ¡Ah!, y que nunca arrinconábamos por carecer de otros.

Aquellos juguetes comprados, casi siempre, eran de cartón, de madera y hasta de plomo como aquellos ejércitos compuestos por “soldaditos del mismo nombre”. Nunca había juguetes de plástico, aunque  existía dicho material no se comercializaba en España,  y tal escasez hacía que fuese supervalorado y muy estimado por los españoles. Las primeras manifestaciones del plástico en nuestro país eran bajo el formato que llamábamos “prexiglas”. Aun recuerdo la llegada de cumplir la mili en Melilla de un primo mayor. Éste trajo, con buen acierto,  como regalo a sus tías un vaso de “prexiglas”. Aquellas quedaron encantadas y muy satisfechas de dicho regalo, ya que desde entonces poseían un vaso de material irrompible. Ahora ¡Como cambian los tiempos! el plástico, en sus distintas formas, es por el contrario, repudiado por la actual sociedad como causante de grandes males ecológicos, dado su carácter de indestructible.

En la actualidad ha entrado de lleno el juguete electrónico en el mundo infantil a través de: ordenadores, videojuegos, tables, Play Station,  etc. con muchos detractores al respecto, aunque creo que con moderación no son tan dañinos como los anteriores creen. Lo importante es una dosificación de ellos por parte de los padres para que no creen una dependencia total en el niño.
 

lunes, 1 de julio de 2019

Llegó otro verano.


Verano de 2019




Hemos comenzado otro verano y con él la estación de más intenso calor al año. La pasada primavera nos ha deparado alguna semana de calor aunque se ha caracterizado por temperaturas más bien frescas, pero con una escasez casi total de lluvias. Nuestros campos de secano al verse sometidos a tal continencia de agua auguran una mala cosecha.

Ese verano tiene algo de especial: ha comenzado a gobernar la nueva Corporación Municipal elegida en las pasadas elecciones del mes de mayo, cargados de juventud y con nuevos proyectos e ilusiones que veremos reflejados a lo largo de estos 4 años. Que todo sea por unos buenos servicios que hagan mejorar la calidad de vida de los sanromaniegos.
Son muchas las mejoras que se pueden hacer en San Román, pero las más urgentes podrían ser las siguientes:

1 .Tomar medidas para combatir y resolver ese gran problema del mundo rural que es su despoblación y que nos afecta considerablemente.  A veces recorro mentalmente las calles de mi pueblo en algunas noches de insomnio, los jubilados dormimos poco ya que no quemamos esas energías recuperables por el sueño,  y me paro en las viviendas que conocí y hago un listado de las personas que vivían en ellas. Otras veces, ocupo los bares que frecuentaba con los clientes que eran asiduos a sus copas y sus partidas y que ya han abandonado para siempre barra y mesa. Pienso que dichos bares carecen de asientos para acomodar a tantos conocidos, hoy ausentes. Lo que más tristeza me produce de este imaginario recorrido no es lo inevitable, que está asumido, sino la ausencia que dejan los que se van. Las casas que fueron en tiempos pasados hervidero de vida están hoy cerradas o derruidas. En una palabra, no ha habido nuevos moradores para esas casas. En nuestros tiempos, nos juntábamos un centenar de niños y otro de niñas que llenábamos las cuatro escuelas. La escuela tiene en su interior una esperanza de futuro, por lo tanto sería muy lamentable la total desaparición de ellas en nuestro pueblo. Ahora la población de San Román ha quedado reducida a una cuarta parte de la que tenía en nuestra niñez, observándose muy bajo el índice de natalidad anual.

Termino de leer la excelente novela de Julio Llamazares titulada: “La lluvia  amarilla” No quiero pensar en alguien de San Román que, en un futuro no lejano, sea otro protagonista de los monólogos del último habitante de aquel pueblo abandonado que trata la novela, y que en una mezcla de frenesí y sensatez evoque en un pueblo vacío y despoblado la historia de sus habitantes, sin niños jugando en la nieve, pero con remolinos y polvaredas removiendo las puertas desvencijadas de las antiguas casas abandonadas.

2. Otro problema que han de resolver es la conducción de agua y alcantarillado de todo el pueblo, ya que la instalación anterior ha quedado obsoleta y propensa a averías diarias. Obra iniciada por ayuntamiento saliente, por sorpresa, en los últimos días de su mandato. 

3. La  limpieza de nuestro entrañable y olvidado arroyo Hornija. Su estado actual es un foco infeccioso para los sanromaniegos. Alguien me comentaba el pasado verano que no es viable su limpieza por respeto a la fauna que actualmente reside en dicho río. Creo que hay que ser un poco ilusos para dar crédito a tal bulo. Su limpieza traería una mejor conducción de agua y mejoraría considerablemente el ecosistema de su pequeño cauce, así como su fauna fluvial, rica en otros tiempos de peces cangrejos etc. Comprendemos que vienen años con escasez de lluvias, como  consecuencia del cambio climático, pero sabemos que existen concesiones de agua, a través de su curso, muy antiguas y que no tiene razón su existencia en la actualidad. Creo que merecería la pena, ya que somos los más afectados, promover una reunión entre todos los alcaldes de los pueblos que baña este río –desde La Mudarra hasta San Román- y, ante la presencia de la Confederación Hidrográfica del Duero, tratar de resolver el derecho  a que este río, comunero por excelencia, tenga una corriente  continua de agua, característica principal de todo río o arroyo.

Y así, los ausentes del pueblo pero nacidos en él volvemos al lugar que nos vio nacer buscando nuestras raíces, vivencias infantiles, recuerdos de nuestros antepasados; hecho que suele ocurrir cada verano. Y es que, amigos, querámoslo o no, llevamos marcadas  las  huellas de un pasado que fluye en cada uno de nosotros.

El amor a nuestro pueblo es una atracción habitual que afecta a las gentes con sentimientos, circunstancia que se acentúa cada vez que volvemos al pueblo y abrimos las casas en esta época estival, aunque nunca tantas y tan concurridas como lo estuvieron abiertas en tiempos lejanos.

Hoy estamos más sobrados de todo, en cambio, añoramos aquel pasado irrepetible que no volverá nunca, como tampoco lo harán tantas personas, familiares y amigos, que muy a nuestro pesar se fueron sin viaje de vuelta. Todavía estamos aquí presentes para vivir esta añoranza común que se traduce en cariño a lo nuestro, virtudes y defectos, que de todo hay en este pueblo, a pesar de los pesares, donde nos tocó nacer, vivir niñez y juventud, y del que  nos sentimos orgullosos, y nos permitimos, a Dios gracias, el lujo de volvernos a ver en lugares tan agradables para la vida en convivencia como: nuestras bodegas, los bares y terrazas, nuestra piscina, etc., gracias al milagro anual del reencuentro.

sábado, 1 de junio de 2019

La Nostalgia



Los recuerdos tejen lo que somos


En sentido literal, la nostalgia, palabra que proviene de los términos griegos nostos ='regreso', 'volver a casa'algos ='dolor', es el sufrimiento causado por el deseo incumplido de retornar al hogar.
 La nostalgia surge al escuchar una canción de nuestra época, el recuerdo del lugar donde pasamos la niñez, observar una fotografía antigua de nuestra vida o encontrar un viejo amigo de nuestra infancia. Representa un acercamiento entre lo que fuimos y lo que somos, manifestándose en nosotros una sensación de que nuestra vida ha tomado unos caminos, repletos de emociones y experiencias, unas veces positivas y otras negativas. En una palabra la nostalgia es un sentimiento que nos hace vivir.
El sentimiento nostálgico se sustenta a través de la memoria y de la imaginación. Surge para recordarnos que tenemos un pasado. El presente coexiste con el pasado. El lugar en cual nos encontramos se confronta con el lugar en donde estuvimos en otros tiempos, el yo de hoy se confronta con el yo de ayer. Esa conexión entre pasado y presente es lo que motivo la creación de este blog, fortalecido por esa nostalgia del que vive distante de donde nació y tuvo sus primeras vivencias, experiencias y recuerdos, algunos ya muy frágiles, pero que dejaron una huella.  
Por la nostalgia no quiere decir que debemos quedar pegados a los recuerdos de manera pasiva, sino, que podemos recurrir a ellos, y así, enriquecer y dar un nuevo sentido a la realidad de todos los días.
Hemos de tener en cuenta que los seres humanos pensamos y actuamos de manera diferente ante los grandes acontecimientos de la vida, hay caracteres más dispuestos a la nostalgia que otros. Existen dos tipos de comportamientos entre el partir de los emigrantes del determinado lugar donde nacieron. Imaginemos, por ejemplo, que partieron de sus orígenes en tren: unos al marcharse miraban solo hacia delante por la ventanilla de aquella máquina de vapor que les trasladaba en dirección a nuevos horizontes, y, por el contrario, hay otros  emigrantes que miraban a través de la ventanilla, pero hacia atrás, estos prefieren ver el paisaje original que poco a poco desaparece y se desvanece de sus vistas y de su vida. Yo represento y me siento más identificado con la segunda opción, a los emigrantes que miran hacia atrás para no desarraigarme de mis orígenes. Dejé atrás mi tierra natal para transitar los primeros años de maestro por tierras gaditanas, andaluzas; gentes con otra mentalidad y carácter muy distinto al que conocía de mi austera tierra castellana, pero,  a pesar de todo, supe sintonizar en el medio educativo, ya que la educación y formación en valores es común y universal para toda diversidad de gentes. Más tarde, por “nostalgia” concurse a nuevo destino, atraído por otras tierras más cercanas a mi tierra, aunque no tan próximas al lugar que me vio nacer, a tierras madrileñas: Alcalá de Henares, donde ha transcurrido casi toda mi vida profesional y familiar, hasta llegar a mi jubilación que disfruto desde hace 15 años. Alcalá me acogió a mí y a mi familia, es por lo que, como gesto de gratitud la amo intensamente, aunque la nostalgia siempre me lleva a otros lugares, a aquellos sentimientos y vivencias de mi niñez, a aquellas tierras de la posguerra, con tantas dificultades, donde nací y vivieron mis padres. Aquellas vivencias infantiles siempre dejaron una fuerte huella difícil de olvidar. La nostalgia es indispensable para mí, y la defino como el arte que realiza los sueños, revive y me identifica con el pasado y convoca a los seres queridos ya ausentes.
Al recordar nos sumergimos en el pasado, y necesariamente miramos hacia atrás; pero, esta mirada distante no perjudica nuestro presente, ni tampoco nuestro mañana. Apreciar el ayer no significa quedar encadenados a la sombra de un pasado que se interpone en el camino y no nos permite avanzar. La nostalgia es un sentimiento y como tal no debe renunciar al presente ni al futuro. No todos nostálgicos piensan que: “Cualquier tiempo pasado fue mejor”, tal vez, casi siempre, fue más difícil y duro, pero impregnado de unos sentimientos y vivencias que dejaron huella y el tiempo no puede borrar.

martes, 14 de mayo de 2019

Restauración del pórtico de la Casa Prioral (VII)



Patrimonio de San Román 




Con gran satisfacción celebramos la restauración, en curso, del pórtico de la Casa Prioral con sus columnas y capiteles de considerable valor, aplaudimos tal iniciativa ya que el gran deterioro del edificio conducía irremediablemente a su total desaparición.


Pórtico Casa Prioral restaurándose año: 2019



Año: 2018, antes de comenzar su restauración


Ya en sendos artículos publicados en este blog en fechas: (25-01-2009),(14-10-2010),(10-09-2012),(6-11-2014),(9-4-2016) y (1-10-2017), revindicábamos su restauración ante el total deterioro de esa Casa Prioral que representa, en la actualidad, los únicos vestigios de aquel Monasterio de San Román. Nuestros objetivos eran crear conciencia de tal deterioro entre autoridades y vecinos, así como la importancia de su restauración de ese Patrimonio artístico, tan nuestro, por dos principales motivos.

Primero, por la conservación de ese Patrimonio Artístico como hecho cultural:  "Es nuestro deber y responsabilidad transmitir y legar a futuras generaciones nuestro Patrimonio Artístico, al menos en idénticas condiciones que nosotros lo recibimos".

En segundo lugar, por lo que representa ese viejo caserón, como dependencia que fue del anterior monasterio, en el origen de nuestro pueblo. Hemos de aclarar que la Iglesia actual está asentada en el sitio del Monasterio primitivo. La historia de nuestro pueblo viene muy unida a este anterior monasterio. El Monasterio de San Román de Hornija fue fundado en el siglo VII por San Fructuoso, gracias al mecenazgo del Rey Chindasvinto que lo manda construir como enterramiento de él y de su joven esposa. A la sombra de este monasterio, como ocurrió en muchos otros pueblos de la geografía española, fueron construyéndose casas para albergar a la población que prestaba su servicio en él, así como para labrar sus tierras, dando lugar al origen de nuestro pueblo. Posiblemente llegaron gentes de otros asentamientos, como por ejemplo los residentes en las cuevas no lejanas, hoy actuales bodegas. Creo que podíamos afirmar que San Román nace gracias a la idea de Chindasvinto de construir este monasterio.

El monasterio fue construido en el año 646, de estilo visigótico y posiblemente tenía planta de cruz latina. Según indica el monje Yepes en su Crónica de la Orden de San Benito: "Debió ser construido con gran riqueza, pues se edificó para enterrar en él a uno de los reyes godos más poderosos".

Entre el año 991 y el año 994, Almanzor, destruye y saquea el Monasterio de San Román de Hornija. Desde esta fecha y hasta la desamortización de Mendizábal (1843), los monjes benedictinos, en número de 6, llevan una vida tranquila en la casita contigua a dicho monasterio llamada “Casa Prioral”. Poseían aparte de dicho palacete terrenos anejos, propiedades rústicas en arrendamiento, así como bodegas etc. Percibían diezmos que había establecido el estado.

Para la construcción de los soportales de este viejo caserón se aprovecharon como apoyos cinco magníficos fustes monolíticos marmóreos, de desigual sección, acompañados de sus correspondientes capiteles y basas de diversa calidad y cronología. Dos de los capiteles son de tradición toscana y de inferior factura, mientras que sus otros tres compañeros, corintios de probable filiación mozárabe, resultan impresionantes por su soberbia decoración. Su diseño y tradición iconográfica, de raigambre bizantina, se ha puesto en relación con otros modelos equiparables de diversas construcciones asturianas y mozárabes.

Como ser agradecidos es de bien nacidos, desde aquí agradecemos a esa actual Corporación Municipal que, en las postrimerías de su gobierno, toma la iniciativa de llevar a cabo la restauración de dicho pórtico evitando su desaparición. Otras veces, al contrario que hoy, me correspondió discrepar de determinadas actitudes del Sr. alcalde y así se lo manifesté personalmente.

Animamos a la próxima Junta Municipal, que salga de las elecciones del 26 del presente mes que, ante pórtico tan significativo y considerable, de utilidad su interior para algún centro social que mejoré la calidad de vida de los sanromaniegos.




Elecciones Municipales 2019 en San Román de Hornija

Enterado del triunfo en las pasadas elecciones municipales de San Román de Hornija, nuestro pueblo, de María de las Mercedes Motrel Cabezudo, futura alcaldesa, la damos desde aquí nuestra enhorabuena más sincera, deseando que pueda llevar a cabo esos objetivos que proyectaba en la programación de su campaña.    


miércoles, 1 de mayo de 2019

Contratación de un vaquero para el pasto de "La Requejada” de San Román de Hornija el año 1952



Comunidad de ganaderos “La Requejada”



He recibido de nuestro amigo Manuel Torres Gómez, asiduo colaborador de este blog, el contrato de trabajo relativo a un vaquero que prestó sus servicios en la “Requejada” de San Román el año 1952 y que publico a continuación. He considerado importante transcribirlo en el blog principalmente por su antigüedad, así como por ese espíritu de cooperativismo reflejado por los vecinos de nuestro pueblo en esa época, ya que hacían frente a los gastos comunes que generaba dicho pasto según el número de ganado que poseían y allí pastaba. 

Contrato:



































La antigüedad del documento hace que los caracteres de lectura sean poco legibles; es por lo que tengo a bien reproducirle por actuales medios de escritura:
Copia:


    En San Román de Hornija a diez de Mayo de mil novecientos cincuenta y dos, se reúnen de una parte D. Honorino Torres Motrel, casado, mayor de edad, propietario y vecino de esta localidad, en nombre y representación de los vecinos que echan al pasto de la Requejada sus ganados, y de otra parte, D. Severino Braulio Diez, casado, mayor de edad y de profesión vaquero, natural y vecino de Vadillo de la Guareña, y acuerdan lo siguiente……………

1º El Severino Braulio Diez se compromete a guardar los ganados que aprovechan los pastos de la “Requejada” desde esta fecha, o mejor dicho desde el día primero de junio del año actual, hasta el treinta y uno de mayo del próximo año mil novecientos cincuenta y tres.

2º El citado percibirá en concepto de sueldo, la cantidad de Siete pesetas mensuales por cada res que aproveche pastos.

3º Mil pesetas de soldada y casa habitación pagada por los amos de las reses y Cinco pesetas, por botas cada res al año.

       Y para que conste se extiende la presente por duplicado y a un solo efecto, que firman los comparecientes, en el lugar y fecha arriba indicados.
Firman y rubrican:

      
         Honorino Torres                         Severino Diez


     
El vaquero Severino Braulio Diez, al que llamábamos Braulio, llegó ese mismo año 1952 a nuestro pueblo y residió en él unos 15 años, desconociéndose el  actual paradero de esa familia. Su mujer se llamaba Dolores y tenían dos hijos, el mayor se llamaba Amador, con una gran quemadura en una mano, y el menor, algo más travieso, se llamaba Santiago, al que llamaban "Chago".

El vaquero Sr. Braulio era un personaje muy peculiar en nuestro pueblo. Ya mencionamos en este blog una anécdota relativa a un vaquero en el artículo: Anécdotas escuchadas en San Román de Hornija”. No podemos confirmar con rotundidad que el protagonista fuera el Sr. Braulio, aunque hay muchas posibilidades de que fuera él.

La correspondiente anécdota decía así:

Cuentan que, no encontrando vaquero para cuidar el ganado del pasto de la “Requejada” de San Román de Hornija, los ganadores afectados y que se beneficiaban de dicho pasto acudieron a otro pueblo donde encontraron un vaquero algo mentiroso. Como dice el refrán ¡Al mentiroso se le coge antes que a un cojo! Un día ocurrió lo siguiente:

Estando en un bar de San Román el susodicho vaquero, se vanagloriaba de sus grandes aptitudes natatorias y decía:

- Yo antes iba a trabajar a una finca que estaba al otro lado del río de mi pueblo y le cruzaba nadando.

A esto, un escuchante le pregunta:
¿   - ¿ Y qué hacías con la ropa?

El vaquero mentiroso no sabiendo que responder contestó:
- Volvía luego a por ella.
-       -

lunes, 1 de abril de 2019

La mili



Y dices tú de mili….




Hoy vamos a tratar sobre una experiencia que algunos vivimos y que otros, más jóvenes, se han librado de ella. Nos referimos a ese servicio a la Patria que se llevaba a cabo entre los jóvenes al cumplir los 20 años, llamado vulgarmente mili. Era llevar una vida militar alrededor de un año, con la idea de prepararse para defender su nación en caso de conflicto bélico. La palabra “quinto” tiene su origen en el decreto de Carlos III, que decía: que uno de cada cinco jóvenes debía incorporarse al ejército, fue el nombre que se utilizó para todos los mozos que se incorporaban a filas, aunque los procedimientos para hacerlo fueron cambiando con los años. El año 2001 fue el último remplazo de cumplimiento de la mili. En enero de 2002 quedó suspendido el servicio militar obligatorio, pasando a nutrirse de profesionales. Años antes se había permitido su incumplimiento a “los objetores de conciencia”, aunque tenían la obligación de cumplir este periodo de tiempo colaborando con algún organismo de carácter Social.

En los pueblos, un año antes de incorporarse a filas se les empezaba a llamar “quintos” donde el llegar a ser quinto imprimía un carácter entre los jóvenes. Era el llegar a una etapa de la vida de convertirse en adulto para presentarse a un próximo reclutamiento a filas, aparte de algunas prebendas o reconocimientos que le daba acceso, especialmente en nuestro pueblo, a múltiples eventos: poner el “mayo”, participar, exponiendo la correspondiente relación, en las carrera de cintas y gallos en carnavales, autorización por el propietario del monte próximo de Cubillas de una cacería anual y la correspondiente merienda. Sin olvidar de otras meriendas en las bodegas, cánticos por las calles a altas horas; es decir que el ser quinto era ser acreedor de ciertos privilegios y cierta permisividad reconocida por todo el pueblo.

El protocolo para reclutar ciudadanos era más o menos como sigue: al cumplir los 19 años de edad nos alistábamos en el Ayuntamiento correspondiente a nuestra localidad de nacimiento. Si superábamos la talla mínima de 140 cm. y no alegábamos impedimento físico quedábamos declarados “aptos para el servicio”. La incorporación, después de un "sorteo de reclutas", se hacía al año siguiente en la Caja de Reclutas de nuestra provincia, con la certeza de ser destinados, casi siempre, fuera de su región de residencia, o lo que era peor tocarte para África: Ceuta, Melilla o el Sahara. A pesar de todo ello, en los pueblos se organizaban fiestas, las "Fiestas de Quintos" con los mozos que se iban a la mili.

La Mili a través de la historia:
Antiguamente, los ejércitos eran de leva mercenaria. Se reclutaban los soldados por el tiempo exacto que duraban las guerras. Escogían normalmente a vagos, mendigos y marginados. Una vez terminadas las batallas, volvían a sus lugares de origen. Generalmente regresaban con el botín que habían expoliado en los asaltos de las poblaciones, además del sueldo, paga o "soldada" con que fueran contratados. La Oficialidad en esos tiempos estaba casi monopolizada por la nobleza.

Durante la Revolución Francesa (1793) se empezó a hablar de “el pueblo en armas”. Surgió la doctrina de que "todo ciudadano ha de ser soldado y todo soldado ciudadano", (Ley de Jourdan-1798). Fue la fecha de inicio del Servicio Militar en la historia de las naciones que copiaron todas del modelo francés y años después también del modelo prusiano.

En España, aunque en 1704 la dinastía de Borbón introdujo el sistema de reclutamiento forzoso, fue el 3 de noviembre de 1.770 cuando el rey Carlos III dictó una Ordenanza en la que uno de cada cinco jóvenes en edad militar (las Quintas), entre los 18 y los 40 años, mediante sorteo, tendrían que incorporarse cada año al Ejército. Sus nombres se extraían del padrón de mozos que formaban el censo militar. Ir a la mili era "servir al Rey".

(Reales Ordenanzas de Carlos III)

A partir del año 1812, con la Constitución liberal se impuso ya el reclutamiento  para todos aunque todavía no abarcaba al conjunto del país. El soldado del Rey era el soldado de la Nación, convirtiendo el Servicio Militar Obligatorio en un deber constitucional. Cada Quinta (grupo de personas nacidas en un mismo año) era reemplazada por otra al finalizar su servicio. De ahí la palabra "reemplazo". Con la vuelta del régimen conservador se instituyó una ley clasista llamada de Redención y Sustitución, que permitía la aceptación de sustitutos y la exención total o parcial, proporcionalmente a la cantidad de dinero que se pagara al Estado, entre 2.000 y 6.000 reales. Los hijos de las clases altas quedaban exentos o pagaban a otros de condición más humilde para que les sustituyeran en la mili o en la guerra, como sucedía al final del Siglo XIX en los conflictos de África, Cuba y Filipinas. Había compañías privadas de seguros que se encargaban de gestionar estos pagos. En una palabra: una enorme injusticia pues iban a la guerra sólo los pobres. Las familias humildes se arruinaban tratando de pagar un dinero para evitar que sus hijos fueran a combatir.

Aún así, a lo largo del siglo XIX, los reglamentos de reclutamiento cambiaban constantemente, dependiendo de cada gobierno de turno. En Navarra, País Vasco y Cataluña el reclutamiento era voluntario todavía. Durante la I República Española (Ley de 1873) se abolió el Servicio Militar Obligatorio, dejando un ejército de voluntarios de entre los 19 a 40 años de edad y una ley de movilización de reservistas para caso de guerra (Decreto: 7 Enero de 1874), hasta la Constitución de 1876 en que volvió a implantarse la obligatoriedad en toda España. La Ley Constitutiva del Ejército de 1878 proclama solemnemente el reclutamiento nacional, pero se mantienen las «sustituciones» y «redenciones en metálico» en el Reglamento de Reclutamiento de 1885. La mili duraba en aquella época ¡ocho años! Cuatro años de servicio activo y otros cuatro de reserva. A pesar de todo ello hubo soldados de remplazo que fueron héroes.

En el Reglamento de Reclutamiento y Reemplazo de primeros del Siglo XX se abolieron los sistemas de Quintas implantándose uno nuevo  en el cual seguía habiendo injusticias. Incluía de nuevo la modalidad de "Redención a Metálico y Sustitución". Los hijos de nobles y clases pudientes pagaban al Estado para no ir a la guerra. Eran los llamados “soldados de cuota” y era la época de la  guerra de África. Se libraban de la mili o pagaban a otros para que se la hiciese. Esto causó a veces graves incidentes como ocurrió con la llamada “Semana Trágica de Barcelona”: una sublevación de la población catalana el 26 de julio de 1909 que no aceptaba que sus hijos murieran impunemente en la guerra de Marruecos, la mayoría de ellos reservistas que ya habían hecho la mili. Esta sublevación produjo más de 100 muertos. El 27 de julio del mismo año, empiezan a llegar a la Península las tristes noticias de la masacre ocurrida en dicho día en las proximidades de Melilla; cuando dos Batallones de la Brigada de Cazadores, al mando directo del general don Guillermo Pintos,  se adentraron por una de las vaguadas del monte Gurugú, conocida como el Barranco del Lobo, siendo atrapados entre dos fuegos por los moros (rifeños) que ocupaban las alturas, saldándose la operación con cientos de cadáveres, entre ellos el del propio general jefe de la Brigada. Estos sucesos incrementaron las protestas en muchos puntos de España.

La situación injusta creada por este tipo de reclutamiento se arregló parcialmente con el Reglamento de 19 de Enero de 1912 y la Ley de Bases del Servicio Militar, la figura del "soldado de cuota" seguía existiendo pero no eximía de la mili sino que como mucho la reducía en el tiempo. Podía elegir la Unidad militar en donde servir y corría a su cargo el vestuario y el equipo. La cuota a pagar según los casos variaba entre 1.500 y 5.000 pesetas. Mucho dinero para aquellos tiempos. El "soldado de cuota" se mantuvo durante la II República hasta 1.936  y desapareció con la ley de Reclutamiento del año 1940.

Como es obvio, durante la Guerra Civil (1936-1939) se movilizaron innumerables quintas forzosas en ambos bandos, incluso la "Quinta del Biberón" denominada así por la escasa edad de sus componentes (16 a 18 años). Sin embargo de poco les sirvió ya que, después de la guerra, muchos tuvieron que volver a hacer el servicio militar y los vencidos que estaban en campos de concentración (como los de Madrid, Miranda de Ebro, Reus, etc.) y los que no fueron a la cárcel, lo hacían en batallones disciplinarios durante 24 meses.

La mili, con la Ley de 8 de Agosto de 1940 se hizo más justa y universal. Hasta bien entrada la posguerra duraba dos años. Al inicio de los años 50 del siglo XX la mili se fue “suavizando” poco a poco. Los hijos de viuda o los que eran responsables del sustento familiar quedaban exentos. Igualmente los trabajadores de sectores estratégicos de interés nacional: minería, energía eléctrica, etc... Los universitarios podían optar por pedir prórrogas de estudios, lo que les ocasionaba hacer la mili casi con 25 años de edad. Estos últimos también podían elegir la Milicia Universitaria, una mili de varios años repartida en dos períodos de tres meses de Campamentos y Academias, con la posibilidad de alcanzar los grados de sargento o alférez, haciendo un último tramo de 6 meses de prácticas en un cuartel. En los años 60 se promulgó la última Ley 55/1968, cuyo título era «Ley General del Servicio Militar. La mili duraba 16 meses yendo de reemplazo, sin embargo, se podía ir voluntario antes de la edad reglamentaria, firmando por 20 meses. Esto último tenía la ventaja de elegir la unidad militar en donde hacerla.

Con la aparición de los movimientos pacifistas e insumisos se fueron promulgando leyes de exención de diversos tipos, como la Ley de Objeción de Conciencia, B. O. de las Cortes» del 1 de diciembre de 1983, Prestación Social sustitutoria, etc... y así hasta el 31 de Diciembre de 2001 (Real Decreto 247/2001) en que se suspendió la mili (no se suprimió) para ser reemplazada progresivamente por el actual Ejército Profesional.

DURACIÓN DEL SERVICIO MILITAR A TRAVÉS DE LOS AÑOS:

1800 - 8 años
1821 - 6 años
1837 - 8 años
1867 - 4 años
1881 - 3 años
1912 - 3 años
1924 - 2 años
1930 - 1 año
  1943 - 2 años
       1968 - 18 meses
 1984 - 1 año
      1991 - 9 meses

La mili fue siempre en nuestro país un tema polémico. Para unos era una pérdida de un año de juventud y de libertad para no aprender nada: Sin embargo creo que la mili aportó algo positivo en los jóvenes de entonces: 

Creo para los que procedían del mundo rural, de aquellos pueblos aislados de entonces, fue muy enriquecedor el tener un contacto con el exterior, conocer gentes de otras regiones, crear espíritu un de camaradería y aprender a convivir hasta en la adversidad. Prueba de ello la tenemos en las grandes amistades que se hicieron en la mili y aun perduran en algunos.

-  En el aspecto educativo y formativo muchos fueron analfabetos y volvieron sabiendo leer y escribir y las cuatro reglas. Sin olvidarnos de aquellos alistados en el cuerpo de automovilismo que pudieron aprender mecánica y sacarse en Carnet de conducir, válido para la vida civil.
-   Por último creo que a determinados jóvenes actuales les sería bueno la mili con el fin de hacerles un poco más humildes, disciplinados e inculcarles a acatar normas y obedecer. 

Vocabulario empleado en la Mili:

Abuelo: Veterano a punto de licenciarse.
AsistenteSoldado asignado a las órdenes de un oficial. Tenía la ventaja de ir vestido siempre de paisano y librarse de desfilar, pero había veces que el oficial se las traía. Esta figura desapareció alrededor de 1970.
El Aspirino: El sanitario.
Batallón disciplinario: Unidad especial a la que iban a parar desertores, violadores, homosexuales, testigos de Jehová… tras una sentencia de un consejo de guerra. Fue famoso el de Cabrerizas (Melilla) trasladado más tarde a Hausa (Sahara). Se disolvió en 1964.
Bicho: Novato recién llegado.
Bisa: Veterano a punto de licenciarse.
La Blanca: Cartilla militar, al ser de ese color después de los años sesenta. Antes era de color verde y, por supuesto, se le llamaba ‘la verde’.
Bromuro: Algunos reclutas sospechaban que les echaban esta sustancia química en el rancho para no tener erecciones. Hay quien asegura que era cierto, pero antes de los años sesenta.
BultoNovato recién llegado.
Calabozo: Pequeña cárcel que había en los cuarteles para aquellos que cometían faltas consideradas graves.
Cantina: Bar para la tropa.
El Chispa: El electricista.
Chivo: Novato recién llegado.
Chopo: Fusil.
ChuscoRación de pan.
ChusqueroSoldado, cabo o cabo 1º que se reenganchaba para seguir en el Ejército. También acompañaba este apelativo a oficiales y suboficiales que no se habían formado en una academia.
Conejo: Novato recién llegado.
CuarteleroSoldado que vigilaba la puerta de la compañía, normalmente armado con fusil y bayoneta. Avisaba de la llegada de algún mando con gritos: “¡Compañía, el capitán!” “¡Compañía, el teniente!”.
Cuerpo de guardiaCuarto grande en el que se alojaba la Guardia. Tenía armero, mesas, sillas y literas.
DianaToque de corneta para obligar al recluta a dejar la cama. La letra popular decía: “Quinto levanta, tira de la manta./ Quinto levanta, tira del colchón,/ que viene el sargento/ con el cinturón”. Antes del obligatorio y necesario aseo, el sargento o cabo primero de semana pasaba lista.
EmpanadoTorpe, atontado.
Empurado: Arrestado.
EscaquearseDesaparecer sin ser visto. Escaparse de los servicios simulando que se cumplen.
EscribienteSoldado destinado en la oficina.
Estar ‘Lili‘: Estar licenciado.
FaginaToque de corneta que avisaba de que era la hora de comer, la hora del rancho. 
FurrielSoldado o cabo que organizaba la plantilla de servicios. A veces también se encargaba del armamento y el vestuario. Según los casos, era el más odiado o querido por los reclutas.
GaritaHabitáculo a modo de caseta, con puerta y mirillas, en donde el soldado se podía refugiar de la lluvia y el frío.
GariteroEl que estaba de guardia. 
Guripa: El que entraba de guardia.
Hogar del Soldado: Bar o cantina con televisor, juegos de mesa, futbolín, biblioteca, etcétera.
Imaginarias: Soldados que vigilaban los dormitorios por las noches. Tenían cuatro turnos, relevándose cada dos horas. El peor era el tercer turno porque partía la noche y al que le tocaba no podía dormir. Los mejores eran el primero o cuarto turno porque se podía descansar algo.
Ir de bonitoLlevar el uniforme de paseo.
Maestro armeroSuboficial encargado del ajuste y reparación del armamento. También era el que canalizaba muchas quejas, cuando se decía “¡Vete a reclamar al maestro armero!”.
Marcha de infantesToque de corneta para recibir al general, popularizado con la letra, “Ya viene el pájaro, ya viene el pájaro, ya viene el pájaro, cuando se irá”.
Meter un puroMeter un arresto.
Mosquetón: Fusil corto de cerrojo con peine de cinco cartuchos, del calibre 7,92. 
NovatadasBromas, algunas crueles y de muy mal gusto, que hacían los veteranos a los reclutas.
Novia: Fusil.
Oración: Toque de corneta que se ejecutaba después de arriar bandera. También se tocaba por las mañanas en versión corta para avisar a reconocimiento médico.
Orden del día: Papel en el que se relacionaban los servicios que había en el cuartel al día siguiente, así como la minuta (comidas) y demás actividades. Era leída por el sargento de semana, con la compañía formada, previa voz de mando de “¡Descubrirse a la orden!”.
Ordenanza: También llamado ‘machaca’, soldado encargado de llevar y traer papeles oficiales.
Padre: Soldado veterano.
Pelar patatas: Arresto que se cumplía en la cocina pelando patatas o trabajando de pinche. Era la frase que más decía algún mando para espabilar a los reclutas: “¡Los últimos en formar, a pelar patatas!”.
Peluca: Peluquero.
Pelusa: Recluta ‘pelao al cero‘. Era un arresto habitual en alguna época (junto al de pelar patatas).
Petate: Bolsa de lona grande de color caqui, con ojales metálicos en su parte superior para poder ser cerrado con un candado. Se usaba para llevar la ropa durante los viajes y maniobras.
Pili y Mili: Policía Militar. Soldados con casco blanco que apuntaban el nombre de algún recluta o soldado (para posterior arresto) si le pillaban por la calle sin gorra, con un botón desabrochado de la guerrera o con las botas sucias
PlanearFregar el suelo.
Plantón: Estar en un sitio de vigilancia. Se decía “estar de plantón”.
PolloNovato recién llegado.
Prevención: Cuarto de arrestados al lado del Cuerpo de Guardia.
Principal (La): Garita de la puerta principal. Guardia de la puerta principal del cuartel.
Provisiones: Servicios en turnos de 24 horas que se hacían trabajando en las cocinas.
Quinto: Novato recién llegado.
Rancho: Comida.
Recluta: Novato recién llegado (se era recluta hasta que se juraba bandera y entonces ya era soldado).
Relevo: Toque para hacer el relevo de la guardia saliente.
Retén: Grupo de guardia suplementaria para reforzar a la guardia de la Principal. También llamado ‘refuerzo’.
Revista de policíaRevisión de la limpieza e higiene de las instalaciones del cuartel.
Santo y seña: Cuando dos soldados de guardia se encontraban cuando estaban de ronda, para reconocerse tenían que dar una clave cada uno de ellos. El primero que hablaba daba ‘el santo y seña’ y el otro ‘la contraseña’. Por ejemplo uno decía ‘Pablo-Palencia’ y el otro ‘pistola’.
Sargento de puertasSuboficial que se situaba en la puerta del cuartel a la hora de paseo de la tropa y pasaba revista, prestando especial atención al corte de pelo y a las botas.
Servicios mecánicos: Trabajos que no estaban relacionados con las armas, como barrer o fregar.
TaquillasArmarios metálicos con candado para guardar la ropa o cualquier cosa.
Turuta: Corneta. El que tocaba la corneta.
WisaVeterano a punto de licenciarse.
Zeta, ElSubfusil Z-45