jueves, 15 de octubre de 2026

La crisis de la vivienda en las grandes ciudades españolas

 Los pisos compartidos


       La Constitución Española establece en su artículo 47 el derecho al disfrute de una vivienda digna y adecuada y a los poderes públicos la obligación de promover las condiciones necesarias para hacer efectivo este derecho. Una aspiración de buenas intenciones por parte de la Constitución pero muy lejos de alcanzar sus objetivos.

       Los animales tienen un lugar donde sentirse protegidos. Donde refugiarse en tiempo de inclemencias y descansar del ajetreo de la vida.  Nidos, guaridas, madrigueras, covachuelas… incluso las ramas de los árboles sirven para ello. Las personas teníamos que tener todos nuestras viviendas, bien propias o en alquiler, sean más pequeñas o más grandes, más sencillas o más lujosas. Cuatro paredes y un techo forman un hogar. Cobijo en el que la familia charla sin oídos inoportunos, comparte tristezas y alegrías y se lavan los trapos sucios si los hubiera.

       En mi pueblo era frecuente, en tiempos no tan lejanos, que los recién casados, a falta de vivienda, se quedaran en las de los padres de uno de los cónyuges, generalmente en los de la mujer. Una rama ganaba un hijo y otra lo perdía. Acondicionaban una habitación como su zona exclusiva. Las demás dependencias de la casa: cocina, cuarto de aseo, sala de estar, patios, corrales y pasos eran de uso compartido por todos los miembros de la familia, que podía incluir también a los abuelos. Todos, aun no queriendo, estaban al tanto de las peripecias y horarios de los demás.

       La convivencia es complicada y exige renuncias y adaptaciones. La zona exclusiva de cada morador se reduce a unos metros cuadrados. Tienen que regularse el uso de los servicios, los gastos comunes, las visitas de amigos y familiares… Y lidiar con el carácter de cada uno. En suma, se pierde libertad y aumentan las molestias.

       Ahora los pueblos pequeños están perdiendo moradores, solamente vive gente mayor, hay una tendencia de los jóvenes en vivir en las grandes ciudades, los jóvenes salen fuera a estudiar o trabajar, lo que trae consigo una fuerte demanda de viviendas, lo que las encarece en exceso para la mayoría, dificulta o imposibilita las opciones de adquirirlas o arrendarlas. Hay residencias de estudiantes a más de mil euros por mes para los que pueden pagarlas. Pero el grueso del pelotón tiene que compartir piso con compañeros, unas veces conocidos o desconocidos, como antes se hacía con suegros y parentela anexa. Ninguna de las dos opciones es deseable.

       Citaremos el desahucio que ha acontecido recientemente, con unas peculiaridades especiales y que ha conmocionado a esta sociedad, a veces fría ante los problemas del prójimo, así como a algunos políticos y medios de comunicación, Durante este pasado mes de septiembre es sacada de su casa a una señora de 87 años, que vivía en Madrid en un piso arrendado en contrato antiguo. Ese piso lo adquieren esas sociedades inversoras en la construcción, llamadas “fondos buitres”, conocedoras de los fallos de nuestra administración y con un buen plantel de abogados que consiguen echar a la calle a dicha señora, sin recursos económicos ni sitio donde ir, al no poder afrontar el excesivo aumento de las mensualidades de su renta. Al desahuciarla es sacada de su casa en camilla para ingresarla en un hospital donde a los 15 días fallece. Esta anciana fallecida se ha convertido últimamente en un icono o símbolo de los movimientos de protesta ante  dicha crisis.

        Creo que las autoridades deben poner freno a estas sociedades especuladores de la construcción. Igualmente controlar un poco la subida en la adquisición de pisos nuevos en las grandes ciudades, con precios prohibitivos para los que más lo necesitan que son los jóvenes. 

       Otro fenómeno muy común en estos tiempos de crisis de la vivienda y que afecta principalmente a las personas más vulnerables económicamente son los pisos compartidos, que en otra época se llamaban “con derecho a cocina” al ser esto común para las familias que compartían dicho piso. Ahora está muy de moda  el alquiler un piso por habitaciones, incluso los arrendadores propietarios dividen el salón en dos partes para así obtener más rendimiento económico. . Estas actitudes se asemejan a las de “los fondos buitre”. Son igual de especuladores, aunque a menor escala, aprovechándose de personas sin recursos y muy vulnerables.

       El problema de la vivienda en España es principalmente una combinación de precios elevados, poca oferta en las zonas con mayor demanda, alquileres escasos y elevados y dificultades de acceso para jóvenes y hogares con ingresos medios o bajos

       Principales causas:

-Oferta insuficiente donde más se necesita. En grandes ciudades y zonas turísticas la demanda de vivienda ha crecido más rápido que la construcción de nuevas viviendas.

-Alquileres elevados. En muchas áreas urbanas, el coste del alquiler ha aumentado considerablemente respecto a los ingresos de los inquilinos.

-Compra cada vez más prohibitiva. Los precios de la vivienda, junto con los requisitos de financiación y los tipos de interés, dificultan que muchos jóvenes puedan comprar.

-Escasez de vivienda pública. España tiene un parque de vivienda social relativamente reducido en comparación con otros países europeos.

-Concentración territorial. El problema es especialmente intenso en Madrid, Barcelona, determinadas capitales y zonas costeras y turísticas, mientras que otras partes de España afrontan despoblación con viviendas vacías.

-Alquiler turístico y de temporada. En determinados ciudades estos usos pueden reducir la oferta disponible para residentes permanentes, aunque su impacto varía mucho según la localidad.


 

Manifestación por la vivienda




martes, 15 de septiembre de 2026

San Román de Hornija visto antes y ahora. (2)

 

Son muchas las personas que me piden que publique otra vez el artículo que colgué en este blog el 15 de mayo de 2024 y que fue leído en la plaza por la peña “El apretón”, con mi consentimiento, el pasado 9 de agosto del presente, con motivo del evento para sacar fondos para reparar la talla de San Roque. Dada la pequeña dificultad de algunas personas para encontrar artículos atrasados en este blog, tengo a bien transcribir otra vez dicho artículo a continuación:


<La carencia de recursos no anula la felicidad<

 

San Román, años 50

Aquél pueblo de tapias, corrales, muladares  ("mudadales" aquí) y albañales -que aquí llamábamos “colagas”-, de viejos tejados curvados, con teja vieja, de calles que algunas morían entre trigales abrileños y rastrojos calcinados, de eternos temporales donde el viento aullaba en los sobrados dibujando sombras en sus muros, donde por la noche, el ruido de alguna teja al estrellarse contra el suelo de la calle hacía espantar a los gatos y despertar a los niños lactantes.

Aquél pueblo de calles intransitables, de barrizales en invierno perforados por el paso de las caballerías que dejaban huellas y hoyos con sus herraduras, hoyos donde bebían los gorriones y hasta la luna se reflejaba en el pequeño espejo circular de su agua. Las mujeres andaban sus calles con galochas de madera -en San Román llamábamos "garlochas"-. eran como zuecos para transitar las calles aislando los pies de barros y humedades.

Aquél pueblo poseía una pequeña campana que la gente llamaba “Pascualeja”, que anunciaba frecuentemente el fallecimiento de niños. El entierro de éstos se realizaba en ataúdes blancos, llevados siempre por otros pequeños. Se mortificaba con lutos perpetuos, de novias enclaustradas vestidas de negro, de radios y llamadores de las puertas mudos y hasta la cal por ser blanca era castigada cuando moría el abuelo.

Aquél pueblo de ajuares bordados en bastidores con los caros hilos multicolores de la paciencia, labrados por primorosas novias mientras esperaban la carta con la licencia del novio; todas aquellas cartas, me consta, llegaron todas a su destino, tan solo se perdió aquella que aquél no escribió.

Aquel pueblo, que poseía una estación de ferrocarril, como único medio de comunicación con el exterior, donde se fundían en lágrimas los adioses de aquellas despedidas tristes de los emigrantes que partían rumbo a lo desconocido, dejando sus casas y el pueblo que les había visto nacer.

Aquel pueblo, donde la mujer, nuestras madres, eran el miembro más sacrificado de la familia. realizando una gran diversidad de actividades: eran las responsables directas de la educación de los hijos, muy temprano, iban con cántaros a por agua al caño para el consumo doméstico, trajinaban en las faenas de la casa sin los adelantos de los electrodomésticos actuales -lavadoras, lavaplatos, aspiradoras, etc.- que hacen más llevaderas dichas tareas, confeccionaban la ropa interior de toda la familia, como habían aprendido de sus madres, así como camisas, jerséis, bufandas, calcetines, además de coser y remendar la usada. Hoy la ropa se encuentra confeccionada y al alcance de todos los bolsillos según calidades. Ayudaban en las faenas del campo: vendimias, barrido de solares en las eras, limpia de garbanzos, espigar, sin olvidarnos del cosido de cebaderas, mantas, sacos y demás útiles agrícolas etc…

Aquél pueblo, sin embargo, si sabía divertirse con pocas cosas, había baile dominical excepto en Cuaresma, y en fiestas especiales de Carnaval, San Juan y San Roque. En carnaval se manifestaba aquella cultura popular a través de murgas y relaciones.

Aquel pueblo carente de comodidades, pero que aprovechaba los pocos recursos que tenía para hacer felices a sus moradores.    

Aquel pueblo era mi pueblo en los años cincuenta….

Este pueblo actual: San Román de Hornija, es un pueblo más moderno, de calles pavimentadas, con agua corriente en las casas, espacios para el recreo y el deporte. Un pueblo acogedor, que gusta de celebrar de manera participativa sus fiestas de agosto. Y que está, últimamente, potenciando el turismo del antiguo Monasterio y su historia, donde yacen los restos del rey visigodo Chindasvinto y el de su joven esposa.

Ya no tenemos calles con barros, hay agua corriente y red de alcantarillado, así como pavimentadas las calles. No se ven mujeres con galochas y apenas hay caballerías. Nacen menos niños y nunca suena aquella “Pascualeja” ya que éstos reciben mejores atenciones pediátricas.

No todo lo que nos ha aportado la época actual es positivo, somos en la actualidad un pueblo con muchos menos habitantes que en otra época, apenas rozamos los 300 habitantes empadronados. Son muchos los factores que nos han llevado a ese vaciado del mundo rural:

1_ Disminución del número de hijos, antes las familias tenían siete o más hijos, ahora uno o dos.

2_ Una maquinaria agrícola que ha sustituido los brazos del hombre, trayendo como consecuencia la emigración a zonas industriales.

3_ Por último, la atracción que ofrece la gran ciudad a nuestros jóvenes para realizar estudios, o mejorar su calidad de vida. 

Así veo yo ahora a mi pueblo, y así vi y viví en aquél otro que relato de otra época. Si alguien me preguntase que con cuál de los dos pueblos descritos me quedaría, diría que con el que ahora disfrutamos, con más recursos económicos y mejor calidad de vida, aunque añorando aquella estación de ferrocarril desaparecida por la invasión del automóvil, y como no, recordando a aquellas gentes que habitaron en el primero, gentes de honor y de palabra, solidarios con los demás y amantes de las tradiciones. Valores pocos practicados por una buena parte de la sociedad actual.  


sábado, 15 de agosto de 2026

Las fiestas patronales

Mi pueblo en fiestas

     

    Cuentan que el poeta Federico García Lorca dijo en la inauguración de la biblioteca en Fuente Vaqueros (Granada), su pueblo: "Los pueblos son libros, sus fiestas las páginas" Si hay algo que nos une y nos llena de emoción, son las fiestas de nuestro pueblo. Esa mezcla de tradición, alegría y comunidad es única.

    Las fiestas de los pueblos son una de las tradiciones más importantes de muchas comunidades. Cada año, vecinos y visitantes se reúnen para celebrar la historia, la cultura y las costumbres que identifican a cada localidad. Estas celebraciones fortalecen los lazos entre las personas y mantienen vivas las tradiciones transmitidas de generación en generación.

     Durante las fiestas patronales de nuestro pueblo se organizan numerosas actividades para todas las edades. Se realizan desfiles de peñas, conciertos, bailes populares, competiciones deportivas, juegos infantiles y especialmente capeas de toros. Los toros forman parte del eje principal de la fiesta, como por aquí se dice: "sin toros no hay fiesta" a pesar del considerable presupuesto que conlleva tal espectáculo.

     Además, la gastronomía ocupa un lugar destacado, ya que los amigos y familiares que nos visitan de otros pueblos pueden degustar platos y dulces típicos de la región.

    Las fiestas también tienen un importante impacto económico, especialmente en los bares de nuestra localidad, ya que los bailes y las capeas de toros atraen a gentes de pueblos próximos, y dado el calor excesivo en esta época, favorece el consumo de refrescos, cervezas y alguna ración o bocadillo que suministran los bares del pueblo. Han estado el resto del año soportando la pequeña clientela, esta bien que ahora hagan su pequeño agosto por San Roque.

    Más allá de la diversión, estas celebraciones representan un momento de encuentro y convivencia. Familiares y amigos que viven lejos suelen regresar para compartir estos días con sus seres queridos, reforzando el sentimiento de pertenencia a su lugar de origen.

    Las fiestas tienen su origen en las antiguas civilizaciones (griega, egipcia y romana). Nacieron como ceremonias religiosas y rituales de agradecimiento y ofrenda a divinidades (como los dioses del Sol o de la lluvia) para asegurar buenas cosechas, fertilidad y prosperidad. Las fiestas patronales tienen sus raíces en las celebraciones paganas de la antigüedad y los ciclos agrícolas. Con la expansión del cristianismo, la Iglesia Católica adoptó estas costumbres, instaurando días festivos para honrar a los santos o vírgenes protectores de cada localidad.

    Las fiestas patronales tienen su origen en la tradición de dedicar una celebración anual al santo o santa patrona que protege a una localidad, pueblo o ciudad. Su historia combina elementos religiosos y culturales.

     Estos son sus principales orígenes:

     Época cristiana: A partir de los primeros siglos del cristianismo, muchas comunidades comenzaron a venerar a un santo considerado su protector. En el día de su festividad se celebraban misas, procesiones y actos religiosos. En nuestro pueblo conmemoramos la fiesta de San Roque (16 de agosto) como nuestro patrón, además del día 15 festividad de la Asunción de la Virgen María, con misas solemnes y procesión ambos días.

     San Roque (1348-1378) fue un peregrino nacido en Montpellier, Francia. Tras quedar huérfano, repartió su fortuna y peregrinó a Roma curando enfermos de peste. Contagiado él mismo, se aisló en un bosque donde un perro le salvó la vida llevándole pan diariamente, así como lamiendo sus heridas.

       Hemos de resaltar aquí el evento celebrado el día 9 de agosto del presente. Dado el mal estado de conservación de la talla de la imagen de San Roque, patrón de nuestras fiestas, la Peña "El Apetón" consigue reunir en la plaza a muchos sanromaniegos, y consiguen, mediante un sorteo, obtener fondos para su futura restauración ¡Gracias componentes del "Apetón"! vuestro esfuerzo ha sido una acción digna de elogio.

     Influencia de antiguas fiestas:

     En muchos lugares, las celebraciones cristianas sustituyeron o coincidieron con antiguas fiestas paganas relacionadas con las cosechas, las estaciones del año o la fertilidad, incorporando algunas de sus costumbres.

     Edad Media: Las fiestas patronales adquirieron gran importancia. Además de los actos religiosos, se organizaban mercados, ferias, torneos, música y representaciones populares, convirtiéndose en acontecimientos sociales y económicos.

     Evolución hasta la actualidad:

     Con el paso del tiempo, las celebraciones han incorporado actividades culturales y de ocio, como conciertos, desfiles, competiciones deportivas, fuegos artificiales, danzas tradicionales y ferias, y en casi todas localidades se mantiene la procesión y la misa en honor al patrón.

    En conjunto, las fiestas patronales suelen ser un momento de encuentro y celebración para la comunidad, aunque cada persona decide libremente cómo vivirlas y qué significado les da. La actitud de las personas ante las fiestas patronales puede ser muy diversa y depende de sus creencias, edad, intereses y tradiciones familiares. En general, pueden observarse estas posturas:

     Participación con entusiasmo: Muchas personas disfrutan de las fiestas porque fortalecen la convivencia, la identidad del pueblo y las tradiciones. Participan en procesiones, actividades culturales, conciertos y eventos deportivos.

     Motivación religiosa: Quienes profesan la fe del santo patrón suelen asistir a las misas y procesiones como una expresión de devoción y agradecimiento.

   Interés cultural: Algunas personas participan principalmente para conocer o preservar las costumbres, los toros, la música, las danzas y la gastronomía típica, aunque no tengan una motivación religiosa. 

    Otras personas prefieren no participar porque no comparten el aspecto religioso, no les gustan las aglomeraciones o consideran que algunos gastos o actividades podrían destinarse a otros fines. Estos son los menos.

    Las fiestas de los pueblos son mucho más que simples eventos festivos. Constituyen una expresión de la identidad cultural, fomentan la unión entre los habitantes y contribuyen al desarrollo económico y social de cada comunidad. Conservar estas tradiciones es una forma de valorar el pasado y transmitirlo a las futuras generaciones.

    Hablando de festividades, España, el pasado 19 de julio consiguió ganar y ser campeona del Mundo de fútbol. Ese día y posteriores los españoles (futboleros y no futboleros) celebramos festivamente la consecución por segunda vez del citado trofeo. Nos llama la atención como el fútbol ha sido capaz de unir a todos los españoles ante tal evento. Es poco común esa unión, acostumbrados como estamos, especialmente los políticos, a tirarse todos los días los trastos a la cabeza, debe ser la magia del fútbol.


    ¡FELICES FIESTAS!



miércoles, 15 de julio de 2026

VOLVER AL PUEBLO

 Las raíces marcan nuestra identidad

        

    Como todos los años, llegando la estación estival, por aquello de mitigar algo el calor y buscando la tranquilidad que requiere mi edad, acudo con mi esposa al pueblo que me vio nacer, ya que los que poseemos una edad avanzada podemos decir con toda rotundidad tal afirmación, los jóvenes de otras generaciones posteriores vieron la luz de la vida en el paritorio de algún hospital de Valladolid, nuestra capital de provincia. Aparte de las razones ante expuestas de venir a San Román, mi pueblo, hay otras muy poderosas que podemos encuadrarlas dentro del terreno sentimental.

       Los que tenemos pueblo nos gusta volver al lugar donde nacimos para reencontrarnos con nuestro pasado, así como recordar cuáles fueron nuestros orígenes, evocar sobre aquel entorno las vivencias con nuestros padres ya fallecidos, dentro de aquella vida sencilla que tuvieron pero llena de aquellas dificultades propias de las carencias de aquella época, alternando con aquellos momentos de  felicidad que siempre anhela el ser humano.

       Todos los que como yo somos de pueblo, no acabamos de acostumbrarnos a las prisas, a los ruidos de coches, al humo de la ciudad y estamos deseando que lleguen las vacaciones para poder respirar y volver a reencontrarnos con la niñez,  amigos, etc. En su día, nos marchamos del pueblo por un afán de superación, por no pasar las calamidades de nuestros padres, todo el día en el campo a la intemperie, con calor en verano y frío en invierno y ahora sin embargo, he ahí la paradoja, añoramos el volver a él.

       Siempre recordamos aquellas vivencias tan bonitas de nuestra niñez: de los pantalones cortos en invierno, el pisar charcos, cazar pájaros con tirador, ir a nidos, ir a piñones, explorar aquellos sifones que unían acequias de aquellos inicios de la construcción del canal. En una palabra, jugábamos mucho más que los niños actuales de las ciudades. Parábamos poco en casa. Al salir de la escuela, por la tarde, cogíamos la merienda y no volvíamos a casa hasta el anochecer, gozábamos de los juegos y de todo lo que la naturaleza local nos aportaba. No disfrutábamos de los excesivos juguetes que el niño actual posee, pero con mucha imaginación nos fabricábamos los nuestros con el material que encontrábamos a nuestro alcance, de una simple caja de zapatos nos fabricábamos un camión, desarrollando hábitos de creatividad. El niño actual no goza de aquella libertad de los juegos al aire libre que teníamos antes, juega en casa solo con los juegos que le proporciona: el ordenador, la videoconsola, móvil etc. olvidándose del principal sentido del juego que es la participación en equipo con los demás. El juego es muy importante para el niño ya que a través del  juego aprende a ser mayor respetando unas normas previamente establecidas. Por el juego aprende a ser ganador y también perdedor. Antes, los juegos implicaban correr, saltar, trepar, usar el cuerpo constantemente, sin embargo, ahora muchos juegos son sedentarios, virtuales siempre mirando a pantallas.

       En resumen, los juegos de antes fomentaban la actividad física, desarrollaban habilidades sociales directas: negociar, cooperar, esperar turnos, así como estimulaban la imaginación sin depender de pantallas y favorecían el juego libre y espontáneo.

       Me gusta caminar por las calles de mi pueblo, ya que en ellas encuentro, a través de las fachadas de las casas, los recuerdos de personas que conocí y habitaron en ellas, algunas veces derruidas o en mal estado, pero que dejan huella de sus antiguos moradores. El ser humano cuando muere no se lleva todo con él, queda para los que le conocimos aparte de su descendencia, el recuerdo de sus virtudes y defectos. Algunos antepasados, especialmente los que regentaban profesiones artesanales se les nombraba no solo por su nombre, así: Tasio “El herrero”, Arcadio “el herrero”, Aquiles “el zapatero”, Chencho “el sastre”, Trini “la pregonera” etc. Creo que era más carismático el nombrarlos así, antes que unir su apellido al nombre.

       Volviendo a mis paseos por las calles del pueblo, llego a la altura de la plaza y recuerdo que en sus proximidades vivía un personaje muy peculiar y carismático al que llamábamos Sr. Saturnino. Su vivienda y fachada ha quedado eliminada por la construcción en el mismo sitio un bar, llamado ahora "Bar Ucrania", sin embargo, los recuerdos de este personaje permanecen en nuestra mente imborrables. Hombre soltero gran comunicador y con un gran poder de persuasión entre los jóvenes de aquella posguerra. Su casa siempre estaba abierta a todos, comentando anécdotas del pueblo, y hasta llegar a formar una compañía de comedias dirigida por él. Repasando las hemerotecas encuentro una noticia de aquella época, que hace alusión a dicha compañía y a su director Sr. Saturnino, que tengo a bien transcribir a continuación. Se trata de la representación de una obra por los pueblos próximos, lo que me hace pensar que aquella casa que se abría a los jóvenes, también era un centro cultural del pueblo en esa época.

HEMEROTECAS:

La mañana –LA PROVINCIA – Zamora

Publicado: 20 de Enero de 1933

Grupo de aficionados al Teatro de San Román de la Hornija actúan en Coreses (Zamora)

    El día 15 del corriente en un salón de esta localidad, se celebró una velada teatral a la nueve de la noche, a cargo de aficionados jóvenes de San Román de la Hornija, estrenándose la obra dramática de D. José Echegaray titulada: “En el puño de las espadas”. Todos los nóveles artistas estuvieron a la altura de sus papeles, obteniendo grandes aplausos durante la representación de todos los actos.

    Sobresalieron en la representación de esta obra, los jóvenes de San Román: Luis Gudiña y Dionisio Miguel, todos los demás bien, y la simpática y bella señorita Ramoncita Gil estuvo soberbia en toda la obra, mereciendo grandes aplausos, y las otras chicas estuvieron bien. Estando la dirección artística y la apuntación a cargo del gran aficionado de San Román, Don Saturnino Fernández García.

    Demos la más cordial enhorabuena a dicho señor por la labor que está desarrollando en San Román de la Hornija en pro del fomento del arte dramático nacional en este pueblo.

lunes, 15 de junio de 2026

El trato de la sanidad a los mayores

 

 

Solidaridad generacional

 

     

   El trato sanitario a las personas mayores en España es, a la vez, un logro social y un reto creciente. España es uno de los países más longevos del mundo, con más del 20% de la población por encima de los 65 años. Esta realidad ha impulsado un sistema sanitario que, aunque universal y con profesionales altamente cualificados, se enfrenta a tensiones estructurales, desigualdades territoriales y nuevas necesidades derivadas del envejecimiento. Hemos de reconocer el avance que ha sufrido España en los últimos 50 años, basta comparar la atención médica que recibieron nuestros abuelos y la que recibimos actualmente los que ahora somos también abuelos, pero aún nos quedan grandes retos que superar.

     Estas mejoras se manifiestan en un sistema sanitario más universal que garantiza atención sanitaria independientemente de la renta de cada uno. Profesionales con alta formación, especialmente en atención primaria y geriatría. Programas de prevención y seguimiento: ejemplo la vacunación contra la gripe, control de enfermedades crónicas, etc.  

     Estos elementos han contribuido a que la esperanza de vida supere los 83 años y a que la calidad de vida en edades avanzadas sea relativamente alta. No obstante, a pesar de los avances señalados, el sistema sanitario afronta tensiones que afectan directamente al trato sanitario a los mayores y pueden ser las siguientes:

Sobrecarga de la atención primaria. La atención primaria es la puerta de entrada al sistema y el espacio donde se gestionan la mayoría de enfermedades crónicas. Sin embargo, sufre falta de profesionales y como consecuencia listas de espera prolongadas y menor tiempo por paciente. Esto dificulta una atención personalizada, es decir un seguimiento clave en personas mayores con múltiples patologías.

Desigualdades territoriales: No es lo mismo envejecer en Madrid que en zonas rurales de Castilla y León o Galicia. La dispersión poblacional y la falta de recursos generan brechas en el acceso a especialistas, servicios domiciliarios  y transporte sanitario.

Brecha digital sanitaria: La digitalización ha mejorado la eficiencia, pero también ha dejado atrás a muchos mayores, ante las citas online, historia clínica digital, telemedicina. Sin acompañamiento y asesoramiento, estas herramientas, a veces, pueden convertirse en barreras para los mayores.

Protección y ayuda a la sanidad privada: excesiva protección de determinados políticos a la sanidad privada en detrimento de la sanidad pública

     No podemos callarnos ni olvidar la mancha negra sanitaria que ocurrió en las residencias de mayores en tiempos de aquella “pandemia” que sufrimos  en España, aquellas tristes historias de mortalidades de ancianos en residencias. Todo esto no habría ocurrido si no se estuviera abriendo paso la idea de que se pueden sacrificar unas vidas en beneficio de otras. Es lo que el Papa Francisco definió como "cultura del descarte", que priva a los ancianos del derecho a ser considerados personas y los relega a ser solo un número y, en algunos casos, ni siquiera eso.

     Aceptar que los mayores no tienen el mismo valor significa romper la trama social de la solidaridad entre generaciones y desmembrar toda la sociedad. No podemos dejar morir a la generación que luchó contra las dictaduras, que trabajó por la reconstrucción después de la guerra y que edificó Europa. Aceptar la muerte "anticipada" de los ancianos a causa de una mentalidad utilitarista es una hipoteca para el futuro, pues divide la sociedad en clases de edades e introduce el peligroso principio de que no son iguales. Creemos culpables de esta anomalía sanitaria, en aquellos tiempos de “pandemia”, a la negligencia y desinterés por los mayores de determinados políticos en algunas regiones del país.

      El trato sanitario a los mayores en España, por lo general, es un reflejo de nuestra madurez social. Hemos construido un sistema que protege, acompaña y cuida, pero que necesita adaptarse a un país que envejece rápidamente. La clave está en poner a la persona en el centro, reforzar la atención primaria y garantizar que la tecnología y la organización del sistema no se conviertan en barreras, sino en herramientas para el buen trato sanitario a los mayores.

 





 

viernes, 15 de mayo de 2026

Los cambios de estrato social o movilidad social

 

              La educación factor importante

    

    La movilidad social es la posibilidad que tienen las personas de cambiar su posición dentro de la sociedad. Esto significa que alguien puede mejorar su nivel de vida, mantenerse igual o incluso bajar de nivel según sus oportunidades, su educación y su situación económica

     Durante muchos siglos los hijos de los labriegos continuaron sembrando y recogiendo mieses en las mismas besanas que lo hacían sus padres, los hijos de los pastores siguieron guardando ovejas como lo habían hecho sus padres, los hijos de los  artesanos realizaron los mismos oficios, como ejemplo los herreros, forjando hierros y avivando el fuego de la fragua con el fuelle como también lo hacían sus padres. Pero los nietos y bisnietos, bien entrado el siglo veinte, interrumpieron la cadena y comenzaron a estudiar. Obtuvieron títulos universitarios y ejercieron de maestros, abogados, veterinarios, médicos, ingenieros.

     En muchos países, la sociedad está organizada en estratos sociales, que son grupos de personas que comparten características como ingresos, tipo de trabajo, educación o calidad de vida. La movilidad social estudia cómo las personas pueden pasar de un estrato a otro.

       Un estrato social es un grupo dentro de la sociedad donde las personas tienen condiciones de vida parecidas. Por ejemplo: Individuos con trabajos similares, con niveles de ingresos parecidos, con acceso parecido a educación y servicios.

       Esa es la revolución pacífica y silenciosa que permite una movilidad social y va transformando a la sociedad. Los condicionamientos de las clases sociales siguen existiendo. Nacer en una familia o en otra sigue siendo determinante. Las hay que pueden permitirse grandes desembolsos económicos para dar estudios a sus hijos en prestigiosas universidades europeas, y otras se las ven y se las desean para pagar una habitación en un piso compartido para los suyos. En la Edad Media el ascenso social primordialmente tenía dos estrechos caminos: el  meterse en el clero o hacer méritos en la guerra.

       Encontramos distintos tipos de movilidad social:

        Movilidad vertical es cuando una persona sube o baja de estrato social y puede ser ascendente  cuando mejora su situación (por ejemplo, cuando estudia una carrera o consigue un mejor empleo),o descendente cuando empeora (por ejemplo, perder un trabajo estable y pasar a uno peor pagado).

       Movilidad horizontal es cuando una persona cambia de actividad o lugar, pero se mantiene en el mismo nivel social. Ejemplo: cambiar de trabajo, pero con el mismo salario.

        Movilidad generacional es comparar la posición social de una persona con la de sus padres. Ejemplo: si los padres no pudieron estudiar, pero los hijos sí y logran un mejor trabajo.

       Movilidad intrageneracional es el cambio que vive una persona a lo largo de su propia vida. Ejemplo: alguien que empieza en un trabajo básico y con el tiempo llega a ser jefe.

       Causas que influyen en la movilidad social

       La educación: es uno de los factores más importantes. Tener acceso a una buena educación aumenta las oportunidades.

       El tipo de trabajo: empleos formales y bien pagados permiten mejorar la calidad de vida.

       Las políticas del gobierno: becas, ayudas, salud y programas sociales pueden apoyar a las familias.

       El entorno familiar: los valores, hábitos y apoyo de la familia influye mucho.

       La economía del país: cuando hay crisis, es más difícil subir de estrato social.

       Creo que es muy importante la movilidad social porque muestra si una sociedad ofrece oportunidades reales para que las personas mejoren su vida. Cuando hay buena movilidad social se reduce la pobreza, las personas tienen esperanza de progresar, hay más igualdad y la sociedad es más justa

       Sin embargo, encontramos problemas o limitaciones que afectan la movilidad social y al poder subir de estrato social y estas pueden ser: falta de acceso a educación de calidad, pocos empleos bien pagados, desigualdad económica, discriminación y falta de servicios básicos

       La movilidad social es muy importante porque permite que las personas puedan mejorar su vida y alcanzar sus metas. Para que esto sea posible, se necesitan buenas oportunidades educativas, empleos dignos y apoyo del gobierno. Una sociedad con movilidad social es una sociedad más justa y con más posibilidades para todos. En última instancia, la movilidad social es un reflejo del grado de igualdad y justicia que una sociedad está dispuesta a garantizar.


Movilidad Social Ascendente

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Movilidad Social: Ascendente y Descendente