viernes, 11 de diciembre de 2015

Navidad 2015


¡Feliz  Navidad y próspero 2016!


Otro año más llega la Navidad, esa conmemoración de la humilde llegada del Mesías. Fechas entrañables en las que entra en nuestros corazones ese espíritu navideño. Ha transcurrido otro año en nuestra vida, esta vida que se asemeja a una montaña rusa con subidas y bajadas, momentos de alegría en esas subidas y otros más tristes en las bajadas, porque la vida es un proyecto de búsqueda de felicidad, que unas veces lo conseguimos y otras veces no encontramos ese aditivo y proyectamos en nosotros momentos tristes. Lo importante es que esas caídas no dejen huella en nosotros y volvamos, con perseverancia, a conseguir esas subidas que nos proporcionan los momentos felices que tanto anhelamos.
Cada uno siente el espíritu de la Navidad de forma diferente. Para mí significa hacer feliz a los míos y echar, dentro de mis posibilidades, una mano a quienes lo necesitan. En definitiva, dar sin esperar nada a cambio. Esa sensación de hacer algo por los demás es muy gratificante y hace que nos olvidemos de que somos el centro del mundo para volcarnos en otras personas. Creo que estas Navidades, más que nunca, por la difícil situación que atraviesa la sociedad, debemos aportar nuestro granito de arena. No es cuestión de dinero. Todos tenemos la capacidad de pintar una sonrisa en el rostro de nuestros semejantes. El pincel para hacerlo lo dejo a vuestra elección.

Desde este blog os deseo:
¡Felices Navidades y que en el próximo año 2016 predominen los momentos felices!





domingo, 29 de noviembre de 2015

Las tres últimas generaciones de españoles



Haciendo historia


En el presente artículo se trata de presentar el estilo de vida de las tres últimas generaciones de españoles en tres pasos.
A saber:

1ª.Generación, desde… hasta los años 1970

2ª Generación, desde los años 1970 hasta 1990

3ª Generación, desde los años 1990 hasta…
A la 1ª generación la podríamos llamar como la que construyó  España.
A la 2ª generación la podríamos calificarla como los que han gastado  aquello que sus padres consiguieron con tanto sacrificio.
A la 3ª generación la vamos a llamar la de los endeudados por encima de sus posibilidades.

“Siempre que se analiza lo que ocurre en una empresa o una sociedad, debemos buscar las causas que provocan su situación, porque sólo trabajando sobre las causas, puedes cambiar los efectos”.

No tengo duda de que una de las principales causas de la prosperidad que vivimos en los años pasados fue la actitud de la generación de nuestros padres. Y  una de las principales causas de la crisis, es haber perdido esa actitud “.

La 1ª generación, en la actualidad,  tenemos en torno de 70 a 80 años, y nuestros idearios  han sido siempre un ejemplo de trabajo, honradez, austeridad, previsión y generosidad. Pertenecemos a una generación a la que nos tocó lo peor: De jóvenes trabajamos para nuestros padres y de casados, lo hemos hecho para nuestros hijos.
Esta 1ª generación éramos gente que veíamos el trabajo como una oportunidad de progresar, como algo que nos llevaba a un futuro mejor, y nos entregamos a ello en condiciones muy difíciles. Somos una generación que compraba las cosas cuando podíamos y del nivel que nos podíamos permitir, que no pedíamos prestado más que por estricta necesidad, que pagábamos las facturas con celo, y ahorrábamos un poco “por si pasaba algo”. Que gastábamos en ropa y lujos lo que la prudencia nos aconsejaba. Nos bañábamos en ríos cercanos, disfrutábamos de la tortilla de patatas y embutidos, en los domingos veraniegos con familia y amigos. Y tan sensatos, prudentes y trabajadores éramos, que constituimos un gran número de las grandes empresas que hoy conocemos, y que dan trabajo a la mayoría de los españoles. Sabíamos que el esfuerzo tenía recompensa y la honradez formaba parte del patrimonio de cada familia. Se podía ser pobre, pero nunca dejar de ser honrado
Para nosotros la democracia significaba libertad, posibilidades y seguir viviendo en armonía y respeto.
Pero cometimos los dos peores errores imputables a nuestra generación:
1º.  ¡Que mis hijos no trabajen tanto como trabajé yo! Con esta forma de pensar, nos cargamos la cultura del esfuerzo y del mérito de un plumazo convirtiendo el trabajo en algo a evitar.
2º. Como teníamos unos ahorrillos ¡Hijo, tu gasta, que para eso estamos nosotros, tus padres! Y entonces, con esa manera de pensar surgió la segunda generación.

Años 70 a 90 (Segunda generación)

- La generación de los nuevos ricos.

- Los pelotazos.

- Del gasto continuo.

- De la especulación,

- De la ingeniería financiera,

- De la exhibición del derroche,

- De lo quiero todo y lo quiero ya,

- La de: “ papá dame ”…

Y todos se volvieron “ricos” (en apariencia); todos se convirtieron  en gastadores empedernidos.
¿Os acordáis de cuando nuestros padres y abuelos iban a Toro, por supuesto en burro? Siempre llevaban su talega con la fiambrera de rigor y el barril de vino, para comer en la posada o en un parque próximo. Hacer eso hoy te tacharían de paleto, ahora se sale a cenar a restaurantes todos los fines de semana.
¿Y qué decir del vino? Pasaron del Don Simón con Casera, al Vega Sicilia. El vino a granel ya no está “bueno”, ahora el embotellado y mejor si es de "crianza" tiene mejores matices y mejores sabores por su convivencia con el roble. Esto, por supuesto, a golpe de docenas de euros, ¡Y es que pocas cosas cuestan tanto, como ocultar la ignorancia!

Pertenecen a la 3ª generación, los que aspiran a endeudarse para demostrar que son ricos. Increíble pero cierto.
- ¡Si sólo debes 100.000 € es que eres un cutre! ¡Mira, nosotros debemos ya 300.000 y nos están estudiando una operación por otras 300.000 más por la compra de un chalet en la Sierra!.
- ¡Vosotros sí que sabéis sacar provecho al sistema… Ojalá yo algún día pueda deber esas cantidades!.
-¡Cuánto envidio tus préstamos!
En Alemania no daban abasto a fabricar Mercedes, Audi, BMV para los españoles, con créditos, claro está. Irrumpió Europa en nuestras vidas y llegó en forma de infraestructuras que producían comisiones para todos los involucrados.
Irrumpió en la escena de nuestra vida Mario Conde, mito a seguir por los jóvenes del momento, que veían en él una persona inteligente con dotes especiales para llegar a ser rico en poco tiempo
¡¡¡Viva el pelotazo, Viva la especulación y viva la corrupción!!!
Se llenó España de innumerables corrompidos, oportunistas y sinvergüenzas, fueran políticos, empresarios o banqueros… ¡¡¡Todo vale con tal del enriquecimiento rápido!!!

¡Ah! y no podemos olvidar otra irrupción, entre las dos últimas generaciones,  nos referimos a  "Rumasa" que tocaba todos campos empresariales, que si, luchaba contra el paro ¡pero a que costa!. Cuando le parecía daba liquidez a las empresas dejándolas arruinadas, con grandes deudas a la Seguridad Social, paro que costeábamos todos los españoles y la obligación del estado de hacerlas viables a base de dinero público; no sin antes enviar, como ha quedado demostrado, todos los beneficios a bancos suizos. Pasaban unos años  y regresaba sucumbiendo "de mártir", por  los mismos derroteros: creando nuevas empresas con la denominación de "Rumasa 2" y  ocurrió lo mismo, pero aun más agravante ya que afecto a pequeños ahorradores; esta vez creaba depósitos  llamados "Rumasinas" para ahorradores fieles o avariciosos que,  engañados por los desorbitados rendimientos que ofrecía, al cerrarse el circo todo lo perdieron. Podíamos decir que era un gran fraude de guante blanco. Esperemos que no vuelva a surgir "Rumasa 3".
¿Y qué decir de los especuladores del ladrillo?
Construían pisos por valor de 10, los vendían por 20 y a los dos años o antes, el comprador de ese mismo piso lo revendía por 40. Más de dos décadas de verdadera locura inmobiliaria. Principales causas del endeudamiento de los españoles a través de las hipotecas.

Llovían las subvenciones desde Europa; nos daban una fortuna por plantar viñas y luego a los dos años otra fortuna por arrancarlas. Llegaba un momento en el que los viticultores no sabían si tenían que plantar o arrancar.
Por supuesto que todos estamos de acuerdo que esto es imposible que se sostenga así, pero… hay que empezar a recortar por el vecino, que lo mío son todo derechos.

Y de la 3ª generación (desde 1990 en adelante), jóvenes y adolescentes de hoy, mejor no hablar porque… Esa es la generación de la que dice el aforismo español: ¡Serás pobre, por ser nieta de ricos! Que sólo con que nos descuidemos un poquito más, les vamos a dejar a nuestros hijos o nietos un protectorado chino, donde serán unos esclavos endeudados y tendrán unas historias legendarias sobre la prosperidad que crearon sus abuelos, empeñaron sus padres y son incapaces de imaginar los nietos…

No nos olvidemos de la corrupción de la clase política actual. Hemos perdido un poco el horizonte de nuestras vidas. Ahora consideramos como principal premisa de vida “el dinero” y nos movemos a su alrededor con ese nuevo estilo de vida de todo por aquél. Todos sabemos que el dinero es necesario para hacer frente a todas nuestras necesidades, que no son pocas en época de crisis, pero nos referimos a ese afán de algunos por enriquecerse fácilmente. Estos comportamientos crean una dependencia hacia el dinero, que los individuos que lo sufren no se sacian nunca y en consecuencia se convierten en infelices y esclavos de él, olvidándose de otros valores más humanos: dignidad, solidaridad, respeto, amistad etc.

¡Ah! y no hablemos del nuevo Estatuto de los Trabajadores que permite contratar a un trabajador por 3 ó 4 horas diarias, y todos sabemos que trabaja más horas, pagado con dinero negro. Otro fraude al alcance de empresarios con poca conciencia.

Demos las gracias a nuestros padres y a toda esa generación que nos regaló un país próspero, que nos hemos encargado de arruinar, entre todos, porque todos hemos aplaudido la locura”.

¡¡¡CUIDADO!!! Estamos  a tiempo  de  cambiar el rumbo del barco que está a punto de naufragar. Si somos incapaces de volver a los valores con los que se construye una sociedad sostenible, nos hundiremos. Antes valorábamos más la honradez. la previsión y el esfuerzo. Que nadie me considere  retrógrado al enaltecer tanto los valores de nuestros mayores, no dejo de reconocer que la actual calidad de vida de los españoles es muy superior a la anterior; sin embargo aquellos pusieron los cimientos para esta mejora y nosotros hemos de tratar, corrigiendo nuestros comportamientos, dejar a nuestros hijos y nietos una sociedad más justa y con una calidad de vida, al menos, igual o mejor que la que nos encontramos.

miércoles, 28 de octubre de 2015

LA LLEGADA DEL PRIMER TELEVISOR A NUESTRO PUEBLO



 





La televisión en San Román

   


No sé exactamente la fecha que la televisión llegó a nuestro pueblo, pero puede que fuese en el año sesenta y dos o sesenta y tres. El Bar de Teo fue el primer televisor que se instaló en San Román de Hornija. Su cuñado era experto en electrónica y un día se lo instaló.

Recuerdo que dicho bar se convirtió en un continuo peregrinar de los que íbamos a ver a aquél invento, tanto los asiduos, como los que nunca acostumbraban a pasar por tal establecimiento. Era tal la curiosidad que embargaba tal ingenio, que todo eran manifestaciones de júbilo y alegría el ver en nuestro pueblo tal adelanto. Claro que, como todas innovaciones también tenía sus detractores, como siempre los más mayores que la hacían culpable de problemas de visión, ya que, cuando aquella principiante y recién germinada televisión, emitía unas horas al día, en blanco y negro con un chisporroteo de nieve incesante, hacía que las imágenes no se vieran con nitidez  Era el complemento perfecto de la radio, ya que el sonido se complementaba con imágenes y así se podía visualizar en directo tanto un partido de fútbol como una corrida de toros. En Madrid, no en el resto de España, habían comenzado las emisiones regulares el 28 de Octubre de 1956. (Hoy día 28 de Octubre de 2015, día que publicamos el presente artículo, cumple 59 años).

El problema de su implantación en el pueblo era el precio de coste de aquellos primeros aparatos ¿Quién podía pagar aquél dineral? Sólo lo podían comprar los económicamente fuertes, de ahí que al principio de los sesenta, según cuentan, el número de televisores en España era de unos cincuenta mil. Pero poco a poco su valor adquisitivo fue bajando, y ante precios más asequibles fueron introduciéndose, poco a poco, en nuestros hogares.

Quiénes compraban un televisor, por aquél entonces, demostraban con ello dar a entender que eran poseedores de dinero, y este signo externo de riqueza se transformaba además en ejemplo de modernidad y también de ser personas que estaban a la moda con las nuevas tecnologías. Y así, pronto, en cada una de nuestras calles o barrios había al menos un televisor, y la casa del amigo o vecino poseedor de tal aparato se convertía en una especie de teleclub donde íbamos a ver los partidos de fútbol sentados en el suelo, ya que la sala se llenaba de gente; mientras, sus padres aguantaban pacientemente el griterío, sin protestar, compensados con una solapada y más que evidente presunción, la cual se manifestaba en sus rostros sin disimulo alguno.

Quiero recordar que, en aquellos veranos en San Román, cuando se comenzaron a televisar, en directo, las primeras corridas de toros, dada la afición taurina de casi todos sus habitantes, se paralizaba toda la actividad agropecuaria y todos volvían al pueblo a disfrutar de tal invento, casi siempre a costa de trabajar las horas de siesta y así compensar esas horas de asueto. Eran los tiempos de “Paco Camino” y del “Cordobés”, ídolos contrapuestos en estilo y que ocasionaban ciertas discusiones, a veces acaloradas, entre los afines o detractores de cada uno de ellos.

Así la televisión se fue metiendo en nuestros hogares, cambiando nuestra forma de vida y de convivencia. Hoy, con más de cincuenta años desde su aparición, hemos convertido a la televisión en un miembro más, aunque material, de la familia.

 Los programas que se emitían en un principio no eran tan diferentes de lo presentes, aunque las técnicas han variado mucho (mejores sistemas de transmisión, emisión en color, alta definición). Las cadenas difundían producciones extranjeras, largometrajes y series como “Bonanza”, “Los Intocables”, “Los Vengadores”, “El Fugitivo” etc. Programas de variedades como “Gran Parada” (primer gran éxito de la televisión española) y “Salto a la Fama” que se programaban, por lo general, los viernes y sábado por la noche. Como hoy, eran presentados por una pareja de hombre y mujer. Existían también programas culturales, concursos de preguntas y respuestas como “Cesta y Puntos”, “Un millón para el mejor” y “Un, dos, tres, responda otra vez” etc. Al principio existía la Primera de TVE, luego apareció la Segunda y en la actualidad estamos invadidos de privadas, locales y autonómicas.

Creo que desde aquel primer televisor que se instaló en San Román y su posterior proliferación por casi todos los hogares del pueblo, la televisión ha dejado gran influencia en sus habitantes. Gracias a esa ventana mágica el mundo rural ha salido de aquel aislamiento que tenía con el resto del Mundo y a veces ha influido culturalmente en sus habitantes.

No todo es positivo con la llegada de la televisión, hemos de hacer constar, la mala influencia que, a veces por su mala utilización, ésta aporta a los hogares tanto rurales como urbanos y que señalamos a continuación:
 - Cuando estamos dispuestos a ver todos los programas que nos ponen, sin una previa elección o selección del que nos interesa, estamos cayendo en una adicción a dicho medio.
 - Rompe con una unión y convivencia familiar. Con la televisión dialogan menos las familias y como consecuencia no se hace frente a la resolución de los problemas que les afectan.
 - Por culpa de la televisión se leen menos libros. Gracias a la lectura se consigue  expresarse oral o por escrito mejor, así como obtener una buena ortografía. 
 - Fomenta, por la publicidad que emite, hábitos consumistas.
 - Determinados programas generan violencia en el televidente.

A pesar de este mal uso que damos a la televisión, hemos de reconocer este gran invento del olvidado escocés: John Logie Baird, que en 1928 emitió por este medio las primeras imágenes.

Así, desde que vimos aquellas primeras imágenes el Bar de Teo hasta nuestros días, este gran medio de información ha hecho palpitar nuestros sentimientos, algunas veces de alegría como la llegada del primer hombre a la Luna o la caída del Muro de Berlín y otras de tristeza al presenciar catástrofes naturales, accidentes o actos terroristas como el de  las Torres Gemelas, los trenes de cercanías de Atocha en Madrid; pero ahí sigue, este medio audiovisual, prestando una puntual información, mejorando cada día en calidad y fidelidad.  

viernes, 25 de septiembre de 2015

La vendimia


Tiempos de vendimia






El verano ha dado ya sus últimos coletazos, apagándose lentamente esa intensidad de calor que ha proyectado el presente año. Las mañanas y las noches son ya frescas como consecuencia de la reciente llegada de la nueva estación. Los campos se visten de rojo, amarillo, marrón y  demás tonos  multicolores que anuncian la caída de aquella hoja verde que acompañaba a los frutos en verano. Las calles adquieren un olor especial a uva estrujada ¡Es que ha llegado el Otoño! ¡Estamos en tiempos de vendimia! Ahora corresponde recolectar esa uva madura que la madre Naturaleza ha depositado en las cepas y de la que se sacarán ricos vinos jóvenes y mejores crianzas.
 
No debemos dudar que la vendimia de hoy día ha mejorado, respecto a la de antes, en cuidados especiales, delicadeza y limpieza a la que se somete la uva en su recogida. Antes valorábamos más el factor cuantitativo, olvidándonos de aquellos elementos nefastos que acompañaban a la uva en su recogida: como la tierra que se adhería en la base de los cestos y cuévanos de mimbre, así como las hojas que también iban al lagar ocasionado una pérdida de calidad de aquellos caldos que entonces se elaboraban. Hoy los enólogos hacen un seguimiento, días antes de la vendimia, del estado del racimo para llevar a cabo la recolección en el momento idóneo de madurez, glucosa, acidez, etc. En una palabra, se realiza la vendimia de una manera más sofisticada.       

Recordamos, aun siendo niños, aquellas vendimias de entonces llenas de ilusión y alegría. Se empleaba como medio de transporte los carros llenos de cestos de mimbre y vendimiadores/as. Para aposentar al personal se tumbaban cestos en la parte delantera del carro que hacían de asiento a las personas. Había cierto pique, pero sano, entre las cuadrillas de los distintos carros. Cuando los conductores de éstos eran jóvenes había competición por adelantarse en aquellos caminos que conducían a las viñas. Durante las horas de recogida se manifestaba la alegría cantando. Era muy popular la pelea de chicos y chicas por hacerse lagarejos, que consistía en estrujar un gajo o racimo de uvas en la cara del otro; pero todo sin ofenderse, con mucha alegría y mejor humor.

Cada fila de cepas, que aquí llamábamos líneo, era vendimiado por una pareja que portaba, cada uno por su asa,  el correspondiente cuévano que una vez lleno de uvas se vaciaba en cestos de mimbre de mayor capacidad. Esta actividad siempre era realizada a hombros de algún varón; mientras, las vendimiadoras, a falta de tal recipiente, seguían cortando racimos y echándolos en su mandil.   

La siguiente fase era de elaboración y se realizaba en las bodegas. Se pisaban los racimos de uva en algún lagar o prensa para transformarlos en mosto. Ese mosto era trasladado a las cubas por medio de recipientes llamados odrinas y gracias al fenómeno de la fermentación ese azúcar de la uva se transformaba en alcohol y como consecuencia en vino. Durante esos días, el paraje de las bodegas tomaba un olor o aroma característico, como efecto de esas fermentaciones que se estaban produciendo en las distintas cuevas o bodegas, así como al orujo que esperaba su conversión en aguardiente. 

Si vendimiar es la acción de cortar uvas, no podemos olvidarnos de aquellos “uveros” de San Román, que vendían la uva de albillo, como fruta, por los pueblos de esta comarca. Llevaban el fruto en banastas y con ayuda de burros, carros y romanas emprendían tal actividad comercial bien de madrugada. 

La vendimia era una actividad, en aquellos tiempos, eminentemente alegre, familiar y social.   



POEMAS A LA VENDIMIA:


Ya dio alegre el fresco otoño
la señal de la vendimia,
y a su voz redobla el eco
por los valles  y colinas.
¡Los cestos, pues, se preparen!
¡Avísese a las cuadrillas!
y al campo salir gritando:
¡Honor al Dios de las viñas!

_ . _

¡Pero mirad qué alegres
mozos y mozas
invaden los viñedos
desde la aurora!
¡Ver qué alegría
pregonan los cantares
de la vendimia!









martes, 1 de septiembre de 2015

Nos estamos haciendo mayores



¡Cómo ha pasado el tiempo!

   
Han pasado los años, las estaciones y los meses sin poderlos frenar en su velocidad; pasa el tiempo inexorablemente. Atrás dejamos aquellas sendas que nos trajeron ilusiones, alegrías y tristezas, pequeños altos en este camino que, aunque duro, todos deseamos vaya para largo. Ahora, parece que hemos cambiado el paso y que otros comienzan a adelantarnos al grito de que nos vamos haciendo viejos. Admitimos, aunque a regañadientes, que nuestra zancada no sea tan joven como la de antes, aunque intentamos ganar el ritmo perdido echando mano de nuestras experiencias de la larga caminata que hasta aquí nos ha llevado.

Me molesta el nuevo adjetivo ordinal que se nos aplica a nuestra edad, concretamente, el que  se nos cataloga o clasifica como la  ¨Tercera Edad”. La connotación de tercera lleva consigo el someternos a una categoría muy baja en nuestro recorrido, ya que nos suena a tercera división o a billete vulgar de tercera en los antiguos trenes  etc. No estoy de acuerdo con ese merecimiento o catalogación, prefiero ser llamado “Mayor”, o “Viejo”, a pesar de todo lo que encierra dicha palabra. En el estudio de los pueblos antiguos y sus civilizaciones observamos el privilegio, respeto y dignidad que los mayores representaban en el ente familiar, participaban en los llamados consejos familiares y tenían la máxima autoridad en las decisiones familiares, dada la experiencia acumulada por su edad.

Definitivamente, nos vamos haciendo mayores ¿Y qué? Todos deseamos llegar a más mayores, aunque nos llamen viejos. Atrás quedaron aquellos años que desde nuestra niñez queríamos acelerar el tiempo para satisfacer las ansias de dejar de ser niños. Hasta hace poco nunca pensábamos en un final, lo veíamos tan lejano que nos considerábamos casi eternos. La llegada de esta etapa en la que se presentan y afloran las limitaciones, especialmente físicas, nos hace pensar más en un declive que anuncia un final ¡Ojalá lejano! que no dejamos de asumir. Ahora, nos damos más cuenta que nuestra estancia aquí es pasajera y que el hombre nace para morir y dar paso a nuevas generaciones ¡Que sería de este Mundo en caso contrario! Habría más paro, los jubilados aumentarían y la capacidad de recursos disminuiría considerablemente en las naciones de toda la Tierra.

No todos los que nacimos esos años, desgraciadamente, han podido llegar a nuestra edad actual. Miramos hacia atrás y recordamos a aquellos amigos o compañeros que quedaron en el camino y tristemente no pudieron disfrutar esta jubilación que también ellos anhelaban.

Las siguientes vivencias o formas de vivir acontecimientos, costumbres y aficiones de aquella época nos identifica ya como mayores:
- Llevábamos, como consecuencia de aquella posguerra, algún que otro cosido en aquellos pantalones cortos de pana, calcetines altos y zapatillas de piso de goma.
- Vivimos la época en que el cine, en el salón del Sr. Tirso, empezaba con el “Nodo” de marras y casi siempre incluía temas taurinos.
- Nos mandaban nuestras madres ir a por leche, a la casa de aquellas familias que tenían vacas, con aquellas lecheras blancas  de porcelana y casi siempre nos preguntaba la mujer que nos encontraba  ¿Quién está malo en tu casa? Considerando tal alimento propio de enfermos porque lo cotidiano eran las sopas.
- Empezábamos con los cigarrillos de hoja de vid y más tarde pasamos a los Peninsulares (12 letras), Celtas y con suerte pillábamos algún Bisonte en las fiestas o en algunas bodas.
- Disfrutábamos del teatro siendo bien niños. Con nuestra tajuela en mano íbamos hasta el salón de Sr. Fortunato; era la semana cultural de aquella época, ya que unos comediantes aficionados venían de un pueblo llamado Venialbo (Zamora) a representar 4 ó 5 obras de su repertorio. Representaban obras que impactaban mucho en aquella época como: “La hija de Juan Simón”, “Don Juan Tenorio” etc. ¡Todo un oasis de cultura popular!
- Bebíamos los domingos de verano, si nos llegaba la propina, una bebida refrescante llamada “Sinalco”, aún no se comercializaba la “CocaCola” ni la “Fanta”.
- Comprábamos 2 reales de pipas y nos llenaban el bolso.
- Nos influyó tanto la Peseta que, a pesar de utilizar hace tiempo los Euros, aún seguimos calculando determinadas cosas con ella.
- La mili ofrecía mucha influencia en los jóvenes del mundo rural. Era una comunicación con el exterior, conocer y convivir con otros jóvenes y, sobre todo, esa manera de acatar y obedecer al poder militar durante ese año, o año y medio de acuartelamiento.
- Los domingos de cuaresma no había baile. La juventud se consolaba acudiendo de paseo a la Estación de Ferrocarril, soñando, tal vez, en la existencia imaginaria de otros lugares más comprensivos y tolerantes. 

Seguro que los de mi época os identificáis con el recuerdo de tales cosas ¿verdad? Que forman una muestra en la larga lista de detalles y vivencias que cada uno guardamos imborrables en nuestra memoria, ya que lo actual lo grabamos mal y borramos pronto.
¡Vale que nos vayamos haciendo viejos! ¡Pero con la cabeza bien alta y a mucha honra!  Que no hay peor vejez que la del espíritu y recuerda que vivimos en un mundo cada vez más activo y comunicativo, en donde la actualidad del minuto presente pronto se convierte en el ayer.

martes, 16 de junio de 2015

Aquellos veranos de antaño en nuestro pueblo.



La recolección de los cereales


Como no recordar aquellas antiguas faenas agrícolas que se llevaban a cabo en los veranos de nuestro pueblo, concretamente durante los meses de Julio y Agosto. Toda la actividad de los labradores giraba en torno a la recolección de los cereales: cebada, trigo y algo de centeno o avena. Aquella forma de realizar la recolección, que hoy la analizamos con nostalgia, se realizaba a base de esfuerzo físico y manual por carecer de la modernidad de las máquinas agrícolas actuales. Los trabajos, aunque duros y  penosos, se realizaban con mucha ilusión al ver recompensados tales esfuerzos  con el fruto o la mies que, según el comportamiento de la meteorología del año, se manifestaba en buena o mala cosecha.

Nos proponemos evocar aquel proceso de recolección como un recuerdo cariñoso a nuestros antepasados, así como para dar a conocer a los jóvenes de ahora aquellas actividades y esfuerzo de sus abuelos; ahora gracias a las nuevas tecnologías aplicadas a la agricultura disfrutan de una forma de recolectar el campo más fácil y con menos sacrificio.




Los preparativos: Como toda la actividad principal de la recolección  se realizaba en la era, desde la primera quincena del mes de Julio que se comenzaba a trillar hasta finales de Agosto que se recogía, había que tener todo previsto y a punto para tal fin con los siguientes tareas preventivas:

Guadañar la era: dado que el solar era de hierba había dejar el suelo raso, sin nada de ésta.

Hacer la chabola: Algunas eras poseían su caseta de mampostería y adobe hecha para tal fin, pero si carecían de ella se realizaba este pequeño refugio con palos, cuerdas y manojos. Era el lugar donde se mantenía el agua o vino fresco y protegido de aquellos vehementes rayos solares de esa época; también se guardaba en ella algunas herramientas: rastros, tornaderas, escobas etc. y principalmente el lugar donde se realizaba la merienda familiar. Aquellas chabolas me han recordado siempre a las de los indios de las películas del Oeste, sólo que mientras que las de los indios se cubrían con pieles de animales a estas las cubríamos con manojos, material muy abundante en nuestro pueblo.

Reponer herramientas propias de la era: Había que hacer un recuento de las herramientas propias de la era para reponerlas por otras nuevas. El 29 de Junio, festividad de San Pedro y San Pablo, se celebraba en Toro, centro comarcal y comercial por excelencia, un mercadillo en sus calles donde aparte de la venta de ajos se vendían todas las herramientas propias para la era: rastros, bieldas, bieldos, tornaderas, trillos etc. Era el lugar adecuado para la reposición de tales carencias.

La Ilusión de los niños: Recuerdo de niño, el deseo e ilusión que me hacía el que mi padre decidiera el día de comenzar la era. Días anteriores le preguntaba con insistencia  ¿Padre, cuándo ponemos la era? Me daba alegría, ilusión y regocijo todo lo que traía consigo este anual evento; ya de mayor no detectaba en mi tales sentimientos ya que me sentía más protagonista de los trabajos tan duros y penosos que conllevaba la actividad de la era.   

La siega: La primera fase de la recolección era la siega. Cuando la espiga cogía un color entre amarillento y dorado la cuadrilla de segadores, con las hoces  bien afiladas llevaban a cabo dicha operación. El segador iba segando y dejando, de vez en cuando, gavillas que el rapaz recogía con su cuerno y amontonaba en “morenas”. Antes de la moderna cosechadora surgió la máquina agavilladora que, movida con una yunta, segaba por el movimiento de un grupo de cuchillas  y depositaba la mies en forma de grandes gavillas que aquí llamábamos “maraños”.


(Las siguientes actividades de recolección giraban en torno a la “era”, lugar donde se realizaban el resto de actividades)

Acarrear: Era el traslado por medio de los carros, preparados para tal fin, de la mies desde las "morenas" a las eras. Hemos de aclarar que en San Román de Hornija no se ataba en haces, acción que realizaban en la mayoría de los pueblos vecinos;  cargar un carro, sin atar la mies, encerraba ciertas dificultades y algo de arte.  La acción de acarrear se realizaba antes de la salida del sol, casi siempre de madrugada, con el fin de una mejor recogida, así como para procurar estar descargando en la era sobre las 9 de la mañana. El madrugar en el acarreo siempre iba en consonancia con la lejanía de dicha parcela a la era, por lo general se realizaba entre las 2 y las 3 de la mañana. Sirva de anécdota que muchos jóvenes, después de haber trasnochado un domingo o festivo, llegaban a su casa y, sin pasar por la cama, se cambiaban a la ropa de faena para ir a acarrear. Comprendemos el sueño que soportarían a lo largo de esa jornada. Con la llegada de los tractores, medio de transporte más rápido, ya no se madrugaba tanto.

Esparramar o Desparramar: Consistía en repartir la mies, con tornadera de madera de dos picos, por toda la trilla. Se trataba de  distribuirla uniformemente por el solar circular donde el mismo día se realizaría la trilla.
 

Trillar: Trillar era la faena agrícola más relevante, larga y significativa que se realizaba en la era. Se trataba de pasar un trillo con una yunta de animales por un solar circular donde se había distribuido la mies.  El trillo era un instrumento de madera en forma de tablero abarquillado con el fondo, o parte inferior, armado con hileras de lascas de piedra de silex o cuarcita que servía para desgranar las espigas, así como para triturar la paja. Esta labor era más eficiente si se realizaba con la ayuda del sol. Quiero recordar la visita por las eras de aquellos hombres con blusón negro, oriundos de Cantalejo (Segovia), que vendían trillos nuevos o empedraban los viejos.
 

Tornar: Se paraba de trillar, al menos dos o tres veces por jornada, para “tornar”. Consistía esta acción en cambiar o remover, con una tornadera (horca) de madera de dos o cuatro picos, la parte menos superficial de la trilla y así se trillaba todo uniformemente, recibiendo por igual el efecto de los rayos solares.
Había un suplemento de hierro en forma de cuerno que se aplicaba en la parte trasera del trillo, creo recordar que se llamaba "tornadera de hierro"; admitía dos posiciones según el estado de la trilla, la primera por la mañana, conseguía remover la trilla surcando ésta a modo de un arado sin reja, la otra por la tarde y, ya avanzada la trilla, aplicándole a dicho artilugio una chapa en forma de pala. Ambas posiciones perseguían el único objetivo de tornar o remover mecánicamente y así activar la trilla. 
Acañizar o Cañizar: Al atardecer terminaba la faena de la trilla. La misma yunta tiraba de un instrumento en forma de rastro grande o tablero con el que se recogía la trilla en una parva. El que cañizaba se subía encima de dicho instrumento para que aumentase el peso de dicho tablero y así en cada pasada recoger más cantidad de trilla. A los niños nos encantaba subirnos en la cañiza.


Aparvar: Una vez recogido la trilla con la cañiza, en la proximidad de la parva de días anteriores, se llevaba a cabo la acción de aparvar. La parva era algo similar a un tejado alargado a cuatro aguas y rematado por dos pequeños picos en los extremos; había que elevar la trilla a lo más alto de dicho parva con dos objetivos: proteger dicha mies de las humedades que pudieran surgir por alguna tormenta ocasional de verano y para su mejor almacenaje. El tener las eras con las mejores parvas marcaba el sello artístico del dueño, así como signo de buena cosecha.  

Barrer los solares: El espacio donde se trillaba en la era se llamaba solar y como ya hemos dicho era circular. Cuando se terminada de trillar la cebada en ese mismo solar se trillaba el trigo y, con el fin de evitar la mezcla de los granos, se barría dicho solar, actividad en la que participaba toda la familia. Para esta acción se empleaban escobas de bardas, muy frecuentes en las eras y hechas para este fin, rastros y si era de mucho contenido la cañiza. Estas barreduras contenían trilla de mala calidad por contener mucha tierra del suelo y se recogía en un montón llamado “terreguero”. Este “terreguero” se aventaba un día de aire con el bieldo y alguna criba. El cereal que se obtenía era de mala calidad y era empleado para pienso de las gallinas.        

Aventar: Es la acción de separar el grano de la paja. En la antigüedad se realizaba lanzando al aire el cereal con un bieldo pero posteriormente surgieron las máquinas aventadoras, que curiosamente se fabricaban para toda España en los vecinos pueblos de Casasola y Pedrosa. Las aventadoras separaban el grano de la paja mecánicamente; consistía en generar aire mediante un gran ventilador ya así se conseguía separar el polvo de la paja gracias al movimiento de unas cribas. En un principio funcionaban de forma manual, pero a partir de los años 60 del pasado siglo eran movidas por pequeños motores o mediante la toma de fuerza de un tractor. La acción de limpiar o separar grano de la paja con aventadoras tenía dos procesos: despajar y zarandar. El conseguir que dicha máquina funcionase era a base de la fuerza del hombre que movía todo el proceso mediante una manivela; el esfuerzo que éste realizaba era tan considerable que había que turnarse en dicha actividad.

La llegada del motor aplicable a la aventadora hizo la acción de aventar más llevadera. Una vez limpio el trigo se amontonaba en un muelo. Recuerdo, quizás por un excesivo celo en defender la propiedad de aquellos muelos, que durante las noches se custodiaban dichos montones durmiendo algún miembro de la familia en la era, especialmente jóvenes, al lado de dicho montón durante los días que dicho muelo permanecía en ésta.   


“Acostalear”: Llamábamos, en San Román de Hornija, a la acción de envasado del grano para transportarlo a lugar seguro, casi siempre a un local que existía en todas casas de labradores llamada panera. Esta acción se realizaba en costales, de ahí tomaría el nombre tal acción. Los costales eran una especie de sacos, aunque menos anchos y más altos, siempre confeccionados con lienzo muy fuerte.  
La capacidad de los costales era de 2 fanegas,  si se acostaleaba trigo cada costal pesaba 86 Kg. (aproximadamente) cada uno, por el contrario si las dos fanegas eran de cebada pesaba cada costal sobre 65 kg. A cada costal se le echaba cuatro veces el contenido de un recipiente de forma trapezoidal (dos caras laterales eran trapezoidales) llamado media fanega. 


Meter la paja: Consistía en almacenar la paja, una vez separada del grano, en locales llamados pajares. La paja era un complemento importante en la alimentación de los animales de labranza. Se transportaba en un armazón que se aplicaba al carro donde colgaban unas redes que impedían su vertido. Los pajares eran llenados en su totalidad y así cuando se cerraba la puerta se terminaban de llenar por una ventana llamada bocarón. Al  bocarón  se subía, casi siempre un chico, con el cometido de descongestionar dicho acceso y que cupiese más paja en el habitáculo ¡Qué picor en todo el cuerpo al día siguiente! También se tragaba mucho polvo. La herramienta que se empleaba para cargar la paja se llamaba bielda. Al finalizar la acción de meter paja terminaba todo el proceso de recolección y se barría la era.

Hoy con la mágica cosechadora de cereales se consigue la siega, la trilla, la limpia, todo a la vez ¡Ah! sin acarrear, esparramar, tornar, barrer solares, acostalear, etc.

 El labrador actual se olvida en verano de todo lo que conllevaba el entorno de las eras y tiene tiempo para desarrollar otros cultivos, especialmente los de regadío.


Trigo ya granado, apto para la siega
Segador




Bielda y Bieldo


Gabilladora

Aventadora

Tornadera u horca de distintos picos


Trillo por sus dos caras



viernes, 22 de mayo de 2015

Exposición Gráfica “La Tauromaquia a través del papel” de Manolo Torres Gómez


 Exposición de Manolo Torres


El Autor en su exposición


Hoy nos hacemos eco de la exposición que, nuestro buen amigo y paisano Manolo Torres Gómez, lleva a cabo en la sala de exposiciones del Teatro Zorrilla de Valladolid. El tema de la exposición gráfica es “La Tauromaquia a través del papel”. Se trata de una  colección de carteles, litografías, fotografías coloreadas y programas, entre otros objetos, que datan desde mediados y finales del siglo XIX hasta los años 60 del siglo XX. Es una recopilación o colección, hecha con mucho cariño y esfuerzo, de temas taurinos obtenidos como fuente: revistas especializadas (españolas y americanas), libros de historia de la tauromaquia, emisiones de sellos, catálogos de propaganda y de exposiciones etc.

Manolo Torres, colaborador de este blog, es un hombre entusiasta por todo lo antiguo, por nuestras raíces, gran aficionado taurino y me consta que es muy amante de su pueblo. Aprovecha cualquier espacio vacacional para acercarse a él y disfrutar de su entorno. La afición taurina, como él dice, le viene de su padre, que fue quien le vinculó en ese gusanillo del mundo de los toros. Su padre, Honorino (q.e.p.d.) ¡Como celebraría esa exposición de su Manolo! Quizás disfrute de ella, a través de una mirilla, desde la otra vida. Creo que le habrá tenido muy presente en esa labor recopiladora sobre temas taurinos.

La exposición tiene un gran valor etnológico, ya que las 30 imágenes reflejan la transición de los ritos de la tauromaquia durante estos dos últimos siglos, así como la influencia, vínculo y comportamiento de dicha fiesta en las demás naciones donde se manifiesta: Francia, Portugal e Hispanoamérica.

La fiesta de los toros, que ha participado siempre de los momentos festivos en casi todos los rincones de España y ha traspasado nuestras fronteras aceptada por los países antes mencionados, lamentablemente, ahora tiene algunos detractores, unas veces para desmarcarse del resto del estado manifestando hipocresía e independentismo político, otras por gente intolerante del modo de pensar de los demás. Lo que nos debería quedar claro a todos los ciudadanos es que, si no nos gusta el fútbol o los toros, lo más cómodo es no asistir a tales espectáculos y respetar a los aficionados que se sientan identificados con ellos. Si los aficionados que asisten pagan y costean esos espectáculos respetémoslos.

Manolo, desde aquí te damos una cordial enhorabuena por tu exposición y que sigas luchando hacia todo aquello que te marquen tus aficiones y sentimientos.