lunes, 2 de febrero de 2009

Retablo de San Román de Hornija en el Museo del Prado -1

RETABLO DE SAN ROMÁN DE HORNIJA EN EL MUSEO DEL PRADO

Retablo que se halla en el Museo del Prado procedente de la capilla del anterior cementerio de San Román de Hornija.
Nos llena de satisfacción publicar en nuestro “blog” esa aportación artística que San Román realizó a una de las mejores pinacotecas del Mundo: MUSEO DEL PRADO.
Siempre me hacía dos preguntas sobre este retablo ¿Cómo pudo llegar a San Román un retablo tan importante llamado “Retablo del Arzobispo D. Sancho Rojas”? ¿Cómo fue a parar a la capilla del cementerio? Una vez investigado un poco el tema creo responder lo más certeramente a ellas.
Hemos de reconocer la hegemonía e importancia que tuvo este Monasterio, primero, por ser elegido para ser panteón real tuvo que poseer los mejores tesoros artísticos de la época, posteriormente, regentado por la orden benedictina, siguió con su esplendor, aunque como priorato del Monasterio de San Benito de Valladolid. Los benedictinos seguían enriqueciendo artísticamente dicho lugar, como nos lo demuestra el haber traído ellos al de San Román dicho retablo, procedente del Monasterio de San Benito, poniendo allí en su lugar otro mas grandioso de Alonso de Berruguete, pero no más artístico. La decadencia total la tuvo este Monasterio al ser pasto de llamas del incendio ocurrido en el siglo XVII. Muchas riquezas artísticas desaparecieron, otras pudieron salvarse, como el retablo que tratamos, otras recuperadas ocuparon la actual Iglesia y han desaparecido misteriosamente o expoliadas a partir de esa época. Lamentamos que no se hiciera un inventario a partir del incendio.
En respuesta a la segunda pregunta, creo que la explicación es sencilla: ante la recuperación del incendio del retablo, nada mejor para guardarlo que en otro lugar sagrado como era la capilla del cementerio, hasta la edificación en terrenos del Monasterio la actual Iglesia. En dicha capilla permaneció olvidado y a la Iglesia nunca se trasladó. El Patrimonio Artístico Nacional ignoraba su existencia, desconocía si había sucumbido al incendio y la gente del pueblo nunca valoró su importancia artística. El investigador Gómez Moreno realiza el hallazgo para después trasladarlo al Museo del Prado.

=Alfio Seco Mozo=

(Copia del documento de dicha entrega):
Acta de entrega de un retablo.

En San Román de Hornija, diócesis de Zamora, provincia de Valladolid a veinte de noviembre de mil novecientos veintiocho.
Yo Don Julián Pinilla Morillo cura ecónomo de dicho pueblo, hice entrega a Don Alejandro Despierto (Representante Oficial del Estado) con residencia en Madrid, de un retablo viejo que se hallaba colocado en la capilla del cementerio parroquial y además de una tabla, que debía pertenecer a dicho retablo, colocada encima de la puerta de la sacristía de esta iglesia, obedeciendo orden verbal del Muy Ilustre Sr. Vicario Capitular del Obispado, cuyo retablo se ha enajenado al Estado por valor de veinte mil pesetas, para con ellas atender necesidades perentorias de esta misma parroquia, no sabiendo el que hace entrega de dicho retablo en la forma que se verificará el pago.
Este retablo va destinado al Museo del Prado de Madrid.
Para que conste, lo firmamos el que entrega y el que recibe, juntamente con el Sr. Alcalde y dos testigos presenciales de la localidad de San Román de Hornija, en la fecha arriba indicada.
En la parte inferior de dicho documento firman y rubrican: Alejandro Despierto, Julián Pinilla, Eladio López, Julio de la Higuera y … Matías (ilegible el nombre de éste último)

RETABLO DEL ARZOBISPO DON SANCHO DE ROJAS
TÍTULO: Retablo del Arzobispo don Sancho de Rojas (hacia 1410-1415) TÉCNICA: Temple sobre tabla AUTOR: Juan Rodríguez de Toledo

El Retablo del Arzobispo don Sancho de Rojas es un interesante ejemplo de arte gótico con influencias de la pintura trecentista florentina, realizado por los pinceles de un pintor castellano.
La estructura del conjunto está compuesta por tres cuerpos que forman siete calles, cinco de ellas rematadas por pequeños tabernáculos con agudos gabletes. En la predela, dentro de medallones lobulados, se representan cabezas de santos y santas, las cuales no pueden ser identificadas ya que no llevan ningún atributo. Los temas desarrollados en cada una de las tablas se pueden asociar con el ciclo de la Infancia de Cristo (Anunciación, Natividad, Adoración de los Magos y Presentación en el Templo), con el ciclo de la Pasión (Cristo ante Caifás, Flagelación, Camino del Calvario y Crucifixión) y, por último, con el ciclo de la Muerte y Glorificación de Cristo (Quinta Angustia, Santo Entierro, Bajada al Limbo, Pentecostés, Ascensión y Misa de San Gregorio). Cada una de estas escenas presenta la iconografía que era habitual en la época.

El conjunto está presidido por la imagen de Cristo Triunfante en actitud de bendecir, con la bola del mundo sobre su rodilla. Más abajo, dos profetas que portan filacterias en sus manos flanquean las figuras del ángel y la Virgen en la Anunciación.
La tabla central está dedicada a la Virgen Entronizada con el Niño rodeada de un coro de ángeles con instrumentos musicales. Esta iconografía deriva de la Virgen en Majestad bizantina (Panagia Nikopoia) y está también relacionada con la tradición de la pintura trecentista italiana. La Virgen impone la mitra al arzobispo don Sancho de Rojas, mientras el Niño corona al rey de Aragón, don Fernando de Antequera, gestos ambos que son una clara alusión al origen divino del poder eclesiástico y real. El pintor introduce una iconografía que aparece en el siglo XIV, al representar a los dos donantes precedidos por la imagen de un santo. Estos santos protectores suelen ser identificados con San Benito y San Bernardo.
Entre los pináculos aparece el escudo de la familia de los Rojas, muy vinculada a Toledo: cinco estrellas azules en campo de plata. Este blasón permite identificar al prelado con Sancho de Rojas, el cual estuvo muy relacionado con el rey de Aragón.
Aunque es posible que en algunas tablas haya intervención de taller, ya que se aprecian modelos diferentes, en especial en las escenas de la derecha, el conjunto está plagado de detalles sugestivos como el interés del pintor por encontrar soluciones espaciales, los incipientes estudios del cuerpo humano, la expresividad en los rostros de algunos personajes y la riqueza en la decoración de las telas y los nimbos.
El retablo fue encargado por el arzobispo don Sancho de Rojas para la primitiva iglesia del monasterio de San Benito el Real de Valladolid. A finales del siglo XVI fue sustituido por un retablo de Alonso de Berruguete y enviado a la iglesia parroquial del pueblo de San Román de la Hornija. En 1929 fue adquirido por el patronato del Museo del Prado.
Texto y foto: Museo del Prado

3 comentarios:

  1. Juan Fernández Bellavista28 de octubre de 2010, 14:01

    Buen trabajo sobre la aportación de tu pueblo, San Román de Hornija, a la mejor pinacoteca del Mundo: El Museo del Prado ¡Qué importantes sois los de San Román de Hornija.
    Enhorabuena y un abrazo.
    Juán Fernández Bellavista

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por el autor.

    ResponderEliminar
  3. Me ha encantado esta entrada, sin embargo, discrepo en el punto en el que dices que la gente del pueblo nunca valoró su importancia artística. Me explico:

    Mi padre, un buen día, visitando el museo del Prado, se encontró con un retablo, en el que se leía que fue vendido por el pueblo de San Román de Hornija en el año 1929 y se quedó sumamente impresionado porque él conocía de primera mano, una parte de la historia de este retablo, y hasta que no lo vio en el museo del Prado, no supo que se había vendido:

    Mi padre, nació en 1924 en San Román de Hornija y como todos los viejos, está lleno de historias que le encanta contar y repetir a todo aquél que se deje, y tantas veces como se deje. Una de sus historias cuenta que su padre Segundo González, trabajaba de Secretario del ayuntamiento de San Román de Hornija y que hubo varios intentos de compra de ese retablo, y mi abuelo, sabiendo que era una obra de gran valor artístico, siempre consiguió impedirlo. En el año 1928 se trasladaron a Siete Iglesias de Trabancos y ¡zas! (así lo cuenta él) al año siguiente vendieron el retablo.
    No sé si mi abuelo conocía la historia del retablo, pero sí te puedo decir que, al menos, un habitante de San Román de Hornija, sí valoraba su importancia artística.

    ResponderEliminar