viernes, 9 de enero de 2009

Murga de lCarnavales (1)

Murga de los Carnavales de 1968

Entendemos por “MURGA” a toda manifestación anecdótica de lo que ocurría durante el año en nuestro pueblo y se cantaba en carnavales de modo desenfadado y con buen humor. Esa es la intención que perseguimos. Si con la publicación de éstas herimos la sensibilidad o molestamos a alguien, no dude en comunicárnoslo y al instante anularemos las estrofas aludidas. “San Román en el tiempo” con este “blog” huye de todo que pueda desunir o entorpecer una buena convivencia entre “sanromaniegos”.

MURGA DE SAN ROMÁN DEL 1.968


Letrista: Eloy Pérez
Cantan la murga: Eloy y su cuadrilla

Aquí venimos nosotros
aunque les parezca extraño
a cantarles una murga
como lo hacían antaño.

Con permiso del alcalde
y de toda autoridad
les cantaremos los casos
que ocurrieron en San Román.

Pues aunque digan ustedes
que esto ya se va perdiendo
nosotros lo que queremos
es renovar esos tiempos.

Nos resultará difícil
nos hemos hecho modernos
nos gustan las minifaldas
y quedarnos largo el pelo.

(ESTRIBILLO)

Empezamos estos casos
con una cosa sencilla
de una cuadrilla de mozos
que se fueron a Sevilla.

Y viniendo de Zamora
en el camino decían
dejaremos una esquela
que vamos a Andalucía.

A la mañana siguiente
tocaron a trabajar
y los padres preocupados
los salieron a buscar.

Al bar de Cayo llegaron
se encontraron con Julián
que por Mario preguntaba
pues no estaba en San Román.

Y siguieron calle abajo
hasta casa de Demetrio
donde encontraron la nota
que allí dejaron los diestros.

Y se fueron bien provistos
de chorizo y salchichón
y no pensaba ninguno
en el lío y el follón.

Porque follón fue, señores,
lo que hubo por el pueblo
y el lío bastante grande
al estar los gallos muertos

A las ocho de la mañana
dejaron señales de vida
poniendo una conferencia
para toda la familia.

De Cáceres para allá,
camino de Andalucía
no pensaban nada más
que llegar a la corrida.

Cuando llegan a Sevilla
y les vieron el andeo.
toda la gente decía
estos parecen de pueblo.

Antes de entrar en la plaza
el atrevido de Alfredo
cogió un carro de barquillos
y los vendió en el paseo.

Estando en la Maestranza
se sintieron muy toreros
y después de la corrida
varios bajaron al ruedo.

Al terminar la corrida,
Mario, Benito y Alfredo,
se bajaron al tendido
y cogieron al torero.

Ese día por la noche
no encontrando alojamiento
fueron todos a dormir
a los bancos de un convento.

El miércoles por la noche
llegaron a San Román
con la cartera vacía
y con ganas de cenar.

(ESTRIBILLO)

Y como todos los años
les contaremos el caso
que nos ha ido a pasar
con los dichosos cacharros.

Como es costumbre en el pueblo,
aunque no guste a alguna gente,
hemos tirado un cacharro
a un empleado de la Renfe.

La puerta estaba cerrada
y entreabierto el ventanal
hemos tirado el cacharro
y hemos roto el mueble-bar.

A la mañana siguiente
el run-run anda por el pueblo
de que han tirado un cacharro
por la ventana de Alberto.

El señor muy indignado
por esta gran avería
nos ha llevado al Juzgado
a pagar la fechoría.

Nos sacaron cinco duros
por romper el mueble-bar
pero nunca se acordaron
que estamos en carnaval.

El Juzgado equivocado
Creyendo que éramos tres
A los tres ha denunciado
Y pagamos entre diez.

Así que todos decimos
con mucha cordialidad
que para evitar cacharros
las puertas hay que cerrar.

(ESTRIBILLO)

Y hablamos de cazadores
o escopeteros del pueblo
les contaremos el caso
que le ha ocurrido a Carmelo.

Pués se encontraba “Punzón”
arando en el caserío
y vio una liebre encamada
a la abrigada un tomillo.

Para más seguridad
a Carmelo fue a avisar
para que fuera con él
si sabía disparar.

Carmelo muy agitado
a Vicente le contesta
no tengo aquí la escopeta
la he dejado en la despensa.

Se ha venido a San Román
en busca de la escopeta
y no pensaba nada más
que comerla en las bodegas.

Cuando llega al caserío
el pobre muy ilusionado
diciendo que va a comer
esta noche un buen guisado.

Y Vicente le decía
no lo asegures así
no nos vaya a pasar
lo que le pasó a Fermín.

Por fin llegaron los dos
hasta el punto de partida
y Vicente le animaba
que disparará enseguida.

Carmelo bien colocado
a la liebre ha disparado
y se ha quedado señores
con las ganas del guisado.

Cuando vio su puntería
a Vicente le decía
dame cuatro o cinco tiros
a sino me tiro al río.

Y Vicente le contesta
yo no cometo homicidio
pues lo único que pienso
es parlarlo en el casino.

Ese día por la noche
ya se sabía en el pueblo
y la gente se reía
del pobrecito Carmelo.

Y cuando llegó al casino
con la cara avergonzada
toda gente le decía
te quedaste con las ganas.

Pues no se crean señores
que disparar es tan fácil
que como para todas las cosas
hace falta aprendizaje.

Y no se rían señores
de este pobre caballero
porque este pueblo señores
es un poco rutinero.

(ESTRIBILLO)

Y ya para terminar
hablaremos de las chicas
que son todas muy bonitas
al menos para bailar.

Las chicas son muy ye-yes
y les gusta el baile suelto
llevas botos, minifaldas
y quedarse el pelo suelto.

Les gustan los forasteros
y muy poco los del pueblo
porque bailan el ye-ye
que nosotros no sabemos.

En el baile todas chicas
prefieren a los mayores
porque dicen que ellos tienen
mejores conversaciones.

Pues los que bailan con ellas
no van con otro interés
más que el reírse de ellas
y de pasárselo bien.

Así que a todas decimos
que tengan mucho cuidado
porque estos mozos mayores
son todos muy veteranos.

Y no se enfaden señores
si a alguno le hemos faltado
nosotros lo que queremos
es recordar el pasado.

Y nos perdonen ustedes
si esto no está muy bien sacado
el poeta que tenemos
ha sido un aficionado.

Lo último que decimos
con mucha sinceridad
es que se pasen ustedes
un alegre Carnaval.

(ESTRIBILLO)
Esta cuadrilla de chicos
que venimos a cantar
y recordar esos tiempos
del antiguo Carnaval.

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