miércoles, 24 de enero de 2018

Lo que sucedió al inaugurar Franco la Presa de Castronuño.


Inauguración de la Presa de Castronuño


    Hay cosas curiosas que no las contemplan los libros de historia, no existen en las hemerotecas porque la prensa las omitió y merece la pena conocerlas. La que vamos a narrar ocurrió el día 3 de Octubre de 1946, fecha de la inauguración de la Presa de Castronuño. Creo que dada la influencia que dicho proyecto ha tenido para nuestro pueblo: San Román de Hornija, los datos sobre su construcción, así como los pormenores de su inauguración merecen ser contados.
    Castronuño se encuentra en plena meseta castellana, bañado por el Duero y con gran altitud sobre éste. Aunque su nombre original fue otro, a mediados del siglo XII fue reedificada por Nuño Pérez, alférez mayor de Alfonso VII y tomando entonces el nombre de aquél.


Presa de Castronuño en 1946

    En las décadas de los 30 a los 40 a Castronuño le fue expropiada parte de una fértil vega para la construcción de un embalse que pusiera en funcionamiento los canales “San José” y, el mal llamado, de “Toro a Zamora” y la central hidroeléctrica “Presa de San José”. Decimos mal llamado de “Toro a Zamora” ya que consideramos que su nombre más definitorio sería el de canal de “Castronuño a Zamora”, ateniéndonos a pueblos o términos que riega que están delante de Toro, véase: Castronuño y San Román de Hornija, nuestro pueblo. Había que reivindicar a la Confederación Hidrográfica del Duero para que contemplase dicho cambio.
    Hemos de resaltar que, la política de pantanos llevada a cabo por Franco, mejoró considerablemente los recursos económicos de los pueblos afectados, convirtiendo tierras de secano en fértiles zonas regables. Así ocurrió con los términos de los pueblos desde Castronuño a Zamora, en el canal antes citado, y en el de ·”San José” desde Castronuño a Toro.
    Hay que aclarar que las obras de ambos canales habían comenzado en el año 1934 y que, por falta de libramiento de dinero suficiente del Estado para este proyecto, las obras tuvieron que paralizarse.
    Según los datos facilitados por la prensa de aquella época, el coste de la Presa de Castronuño fue en pesetas; 1.877.000 en estructuras, 1.761.000 en expropiaciones, 5.198.000 en la presa y 1.367.000 en estructuras metálicas. Ejecutaron su construcción con  obreros originarios de Castronuño, San Román de Hornija, Villafranca del Duero y algunos andaluces. No se usó maquinaria. En su lugar, infinitas reatas de burros cargados con serones llenos de “chinarros” se utilizaron para taponar la presa. Se inició su construcción en 1941 y se finalizó en el año 1945.
    Castronuño era un pueblo tranquilo, aunque con afinidad o tendencia republicana, es por lo que algunos de sus habitantes habían sufrido represión franquista, así mismo se habla de que, ante el temor a dicha represión, algunos ciudadanos permanecieron algún tiempo escondidos en los largos túneles de las bodegas subterráneas de la zona de “La Muela”. Se comenta que es uno de los catorce pueblos de Valladolid donde nunca ganó en las elecciones la derecha. En ese tiempo de silencio y hambre, la construcción de la presa había dado trabajo, aunque duro, a muchos de sus vecinos.
    Llegó el día 3 de Octubre de 1946, día de la inauguración. Alboroto en el pueblo con la llegada de Franco, que había dormido la noche anterior en el cuartel de “Monte la Reina” de Zamora. Los vecinos se amontonan alrededor del embalse. Parecía estar todo preparado cuando, de pronto, el Alcalde y maestro del pueblo, aunque no nacido en él: D. Santos Pérez Curto, recibe el aviso de que el vehículo que trasladaba a la banda de música destinada a amenizar la inauguración de su excelencia había sufrido un accidente.
    ¿Cómo realizar tal inauguración del pantano por Franco sin música? A alguien se le ocurrió la idea de buscar a los vecinos de Castronuño que tocaban algún instrumento para ver cómo entre todos podían solventar el asunto. La Guardia Civil se encargó de ir en su búsqueda y allí se presentaron todos, o casi todos. Demetrio Madroño, conocido como “El Jeringa” se encontraba en aquellos momentos en la cárcel por la gracia del inaugurador. Sus padres fueron fusilados durante la guerra y él y su hermana encarcelados por considerarlos elementos peligrosos para el régimen.
    A la mayor urgencia se improvisó una nueva banda bajo la dirección  de Lorenzo “El músico”, y compuesta además por su esposa la señora Pepa, Pepe “El Gato”, Fabriciano y Victoriano. En total dos trompetas, un trombón, un tambor y un bombo.
    Sin posibilidad de ensayos previos como la ocasión se merecía, se situaron en el lugar de privilegio próximo a las autoridades. Allí estaba el gobernador civil esperando al caudillo, rodeado de falangistas que se habían desplazado al evento desde Zamora y Valladolid.
    La presa disponía entonces de un puente peatonal (ahora adaptado para el paso de vehículos) Para acceder a él había a cada uno de los lados una escalera. Sobre una de esas escaleras se encontraban muchos niños del pueblo deseosos de presenciar el espectáculo. Al aproximarse Franco fueron desalojados de allí por varios falangistas.
    Llegó el momento de la inauguración… Franco diría la frase propia de tales eventos, eso de: … ¡Queda inaugurado este pantano! El público aplaudiendo y la banda de música comenzando con los acordes de… La vaca lechera”. Sí, sin dudarlo, Franco inauguró la presa de Castronuño con esta popular canción.
    Según relata la escritora Almudena Grandes en su novela: “El lector de Julio Verne”, “La vaca lechera”  era un canto subversivo que utilizaban en la Sierra Sur de Jaén cuando la guerrilla “maqui” de “El Cencerro” hacía algún acto heroico. Una especie de Internacional en los años cuarenta que la Guardia Civil había prohibido cantar. Desconocemos si estos músicos entonaron dicha melodía espontáneamente y por pura coincidencia, o por el contrario, como gesto de rebeldía ante la presencia de Franco en tal evento, a pesar del temor a las represalias de éste. De una manera o de otra, si podemos afirmar que Franco inauguró el Pantano de Castronuño bajo los acordes de: “La vaca lechera” (tolón, tolón, tolón).
    El creador de dicha canción fue el compositor madrileño Fernando García Morcillo (1916-2002), autor también de “María Dolores”“La tuna compostelana”, entre otras.  

ACLARACIÓN:
El presente artículo esta basado en un trabajo de investigación realizado por María Torres y reflejado en blogs.público.es. No obstante se ha investigado por mi parte su veracidad in situ, así como ampliado con algunos detalles. 

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