domingo, 12 de noviembre de 2017

La Docena en el sistema duodecimal

El admirado número 12

El sistema duodecimal se usó en España para contar hasta que en el año 1871 se adoptó el Sistema Métrico Decimal. Cuya unidad principal es el metro, que es la diezmillonésima parte del cuadrante del meridiano terrestre.



Reloj

Signos del Zodiaco














Era habitual usar fanegas: un cahiz eran 12 fanegas, una fanega tenía 12 celemines, una libra es igual a 12 onzas, una gruesa que era igual a 12 docenas, un año tiene doce meses, el día tiene dos veces 12 horas. 12 también fueron los Apóstoles, 12 las tribus de Israel, 12 los signos del zodiaco, 12 los animales de la astrología China y 12 las labores de Hércules.
El doce sigue estando hoy vigente en pulgadas y millas, en todo el sistema horario y en las muchas cosas que se venden por docenas o se adocenan en los almacenes, es decir se embalan o empaquetan por docenas o medias docenas. El verbo adocenar cambió de significado para pasar a significar que alguien se vuelve mediocre, vulgar o de muy escaso mérito. Y con los doce puntos del carnet de conducir el doce vuelve de nuevo a la más rabiosa actualidad. La Dirección General de Tráfico apostó por el sistema duodecimal. 

La docena fue, durante mucho tiempo, uno de los sistemas de medida. Era una medida de fácil fracción, lo que permitía comprar media docena, un tercio de docena, una cuarta de docena y hasta una sexta; lo que nos proporcionaría seis, cuatro, tres y dos huevos. Frente a la precaria descomposición del 10 = 2 x 5, por lo que solamente nos permite partir una cantidad en su mitad y su quinta parte, igualmente está la riqueza de factores del 12 = 12 x 1 = 6 x 2 = 4 x 3, lo que permitía que en  la antigua vara de medir dividida en 12 partes iguales quedaran marcadas las fracciones: 1/4, 1/2, 3/4, 1/3, 2/3 y tratándose de medir, las operaciones de dividir por mitades o por terceras partes, son esenciales en la práctica. 
Platón fue un ferviente admirador del número doce por estas razones. En geometría el doce aparece en algunas figuras y propiedades espaciales. Sin despreciar el polígono de doce lados, dodecágono, resplandecen con luz propia el cubo y el octaedro con doce aristas cada uno, el dodecaedro con doce caras pentagonales y el icosaedro con doce vértices. Parece que el doce tiene especial relevancia en el mundo de los poliedros regulares. También el rombododecaedro con sus doce caras rómbicas y su capacidad de llenar el espacio se apunta a la doce-manía.
Sabemos que la palabra docena se refiere al conjunto de 12 cosas. Sin embargo, para referirse al número 13, en cuestión de medidas, aludimos a aquel que busca un mayor beneficio para sí que para los demás o al que toma más de lo que le pertenece. 
Su origen se atribuye al fraile que fue a comprar huevos y le dijo a la dependienta: “Quiero una docena de huevos, pero como  son para diferentes personas, me los vas a poner por separado. Para el abad me pones media docena; para el padre prior un tercio de docena; y para mí, sólo, un cuarto de docena”. Es decir, que separó la mitad de doce, o sea, seis huevos; después un tercio de doce, cuatro huevos; y finalmente un cuarto de doce, tres huevos. En total sumaban, como puede verse, trece huevos. 6 + 4 + 3 = 13. Con prontitud el fraile pagó la docena y se llevó, en cambio, trece huevos. 
Cuando marchó, la huevera, que en cuestión de huevos entendía un rato, algo mosca, hizo las cuentas, y vio que el pícaro fraile la había engañado. Al cabo de una semana volvió el fraile a la huevería con el mismo cuento y ella, la moza, le estaba esperando y al despacharle le espetó: “Señor fraile, le pongo justa la docena de huevos y por el camino ya hará usted el reparto”. Se ve que la zagala, aparte de lista conocía el dicho, ése que dice: “Si me engañas una vez la culpa es tuya, pero si me engañas dos veces, entonces, la culpa es mía” 


No pretendo aburrir con este artículo, simplemente lo hago para estimular la curiosidad de la gente, estudiar las medidas de nuestros ancestros y por último hacer ver que la historia de las matemáticas es amena

domingo, 1 de octubre de 2017

Deterioro total de la Casa Prioral (VI)



Pasividad ante atropello cultural




Total deterioro de la Casa Prioral 
En primer lugar, hemos de aclarar que la Iglesia actual está asentada en el sitio del Monasterio primitivo. La historia de nuestro pueblo viene muy unida a este anterior monasterio. El Monasterio de San Román de Hornija, fue fundado en el siglo VII por San Fructuoso, gracias al mecenazgo del Rey Chindasvinto que lo manda construir como enterramiento de él y de su joven esposa, encomendando su custodia y culto a la orden de San Benito. A la sombra de este Monasterio, como ocurrió en muchos otros pueblos de la geografía española, fueron construyéndose casas como población de servicios de él, así como para labrar sus tierras. Posiblemente, llegaron gentes de otros asentamientos, como por ejemplo residentes de las cuevas no lejanas, hoy actuales bodegas. Creo que podíamos afirmar que San Román nace gracias a la idea de Chindasvinto de construir este Monasterio.

El Monasterio fue construido en el año 646, de estilo visigótico y posiblemente tenía planta de cruz latina. Según indica el monje Yepes en su Crónica de la Orden de San Benito, debió ser construido con gran riqueza, pues se edificó para enterrar en él a uno de los reyes godos más poderosos.

Dicho Monasterio fue saqueado y destruido por los árabes: Abderramán II en el año 826, y más tarde en el año 995 por Almanzor en sus correrías por Castilla.
Según el Códice Calixtino (ese famoso libro que es un auténtico tesoro y se encuentra en la Catedral de Santiago, de donde fue robado, hace aproximadamente 2 años,  por un sacristán y más tarde recuperado, dice:
“Luego, pues, devastando las tierras de España, llegó, sobre el año 992 a la villa que vulgarmente se llama Orniz en la que había una bellísima y muy buena Basílica de San Román con riquísimos paños y códice, cruces de plata y telas bordadas de oro. Y al llegar a ella el inicuo Almanzor robó cuanto en ella encontró y de igual suerte devastó la villa.

Años más tarde los mozárabes: que eran los cristianos que conservaban su religión cristiana, a pesar de vivir en territorio con dominación musulmana, repoblaron estas tierras y en el año 1030 volvieron a reconstruir una Iglesia en el solar del antiguo Monasterio destruido y saqueado, como anteriormente he dicho, por los árabes. Esa Iglesia era con planta de cruz griega y estilo mozárabe, reutilizando algunas columnas y capiteles antiguos y dotándolo de los bellos capiteles corintios que aún se conservan.

Finalmente, como consecuencia de un fuego ocurrido en el siglo XVIII queda destruido dicho templo, y en ese mismo siglo XVIII se construyó la iglesia actual. Es decir que el antiguo Monasterio de San Román de Hornija ha pasado por estas fases: Saqueo y destrucción en el siglo IX y X, reconstrucción mozárabe en el siglo XI, desaparición por fuego en el siglo XVIII y otra reconstrucción en el mismo siglo, quedando la Iglesia que hoy conocemos.

Durante toda ese tiempo hay algo anejo al Monasterio primitivo y es la casa Prioral, donde vivían los monjes desde su fundación hasta su marcha en el siglo XIX, como efecto de la “Desamortización de Mendizábal”. Allí quedaba una huella del antiguo Monasterio, que todos hemos conocido, con aquella balconada sujeta por 5 columnas con capiteles corintios de gran valor artístico. Hoy, para vergüenza de todos los sanromaniegos, prácticamente derruida. Es un auténtico patrimonio cultural de nuestro pueblo y el testimonio de nuestro origen y de nuestras raíces.

De nada ha servido aquel Decreto del Ministerio de Cultura del 11 de Marzo de 1999 en el que se declaró la iglesia de San Román de Hornija y el antiguo Monasterio adjunto “bienes de interés cultural”. Las autoridades se han inhibido en cuanto su restauración y los vecinos somos igualmente culpables por no reclamar ese patrimonio cultural y manifestarnos conformistas y pasivos ante tal atropello.

El pasado año, nos confirmó el Sr. Alcalde por teléfono que el Ayuntamiento había comprado dicha casa Prioral al anterior propietario, y así creímos que dicha desprivatización podía dar curso a una restauración de la estructura, fachada, balconada, mantenimiento de sus 5 columnas y sus correspondientes capiteles de considerable valor artístico. Dicha actitud y decisión de nuestra Corporación Municipal fue felicitada en este blog, en el artículo de 9 de Abril de 2016, con el título: “Adquisición de la Casa Prioral por el Ayuntamiento de San Román de Hornija”. Hoy, lejos de aquella felicitación, y ante el desamparo en que se encuentra dicho monumento, queremos dar "un tirón de orejas" a nuestro Ayuntamiento, entiéndase bajo un matiz de crítica constructiva, por las dos siguientes razones:

1ª No entendemos el secretismo de la Corporación Municipal de San Román, poco propio de estos tiempos, al no dar a conocer a la población dicha adquisición o compra. Creemos que algunos ayuntamientos del mundo rural siguen, desgraciadamente, anquilosados en el pasado, lejos de los de las grandes ciudades en los que participan más sus ciudadanos con asistencia a sus Plenos “públicos”, asambleas vecinales, así como la información que les facilita la prensa de proyectos, obras, presupuestos, gastos, etc. Los Ayuntamientos administran nuestros impuestos con el fin de darnos a los ciudadanos los mejores servicios, tanto materiales como culturales, que a la larga mejoren nuestra calidad de vida.

2ª Creo que nuestro Ayuntamiento no ha presentado un buen proyecto, por escrito, sobre la restauración de dicha Casa Prioral, dirigido a las autoridades culturales autonómicas correspondientes, reflejando en él la parte técnica a cargo del arquitecto municipal, así como los sentimientos de los sanromaniegos que, ante total derrumbe, hemos visto desaparecer nuestro patrimonio cultural y en definitiva nuestras raíces.

Podríamos aun estar a tiempo de evitar la total desaparición de lo que queda del anterior Monasterio de San Román de Hornija, de lo contrario todo desaparecerá. Basta recordar los siguientes expolios que ha sufrido dicho Monasterio, a través del tiempo:

-Hay capiteles y columnas del monasterio de  San Román en la Iglesia de Santo Tomás de Toro y en la parroquia de Morales del Vino…..

-El museo del Prado en Madrid, compró por 20.000 pesetas el retablo de la Iglesia de San Román.

-Otro retablo ha ido a parar a la Iglesia de la Huerta de Rey de Valladolid.

-¡Pobre Chindasvinto! ¡Pobre Reciberga! El sarcófago de piedra que hoy nos muestran en la iglesia, más parece un abrevadero comparado con el original: “Monumento majestuoso con cuernos en sus cuatro esquinas”, según nos dice la historia… Todo efecto de otro caso del eterno saqueo.

Por último, ante tal abandono nos preguntamos ¿Dónde terminarán  los cinco espléndidos capiteles del pórtico de la Casa Prioral? Lo que se presagiaba ha tenido que ocurrir, ese abandono denunciado desde este blog, en sendos artículos (Incluidos en la etiqueta o tema : Patrimonio) y publicados en las siguientes fechas: 25 de Enero de 2009, 14 de Octubre de 2010, 10 de Septiembre de 2012, 6 de Diciembre de 2014 y 9 de Abril de 2016, traerá consigo su total derrumbamiento y la desaparición total del único vestigio patrimonial y cultural de nuestro pueblo.           


¿Quién es culpable de esta situación? Yo diría que todos: autoridades, así como también vecinos que manifestamos una total pasividad al no reivindicar tal agravio histórico, patrimonial y cultural.  

miércoles, 9 de agosto de 2017

Oficios que desaparecieron en nuestro pueblo (2)



LOS  ANTIGUOS COLCHONEROS




Antes de la entrada del verano las mujeres de la casa hacían una limpieza general de ésta. Limpiaban bien todos los rincones, los cajones de las cómodas, los armarios, fregaban a conciencia los suelos, embarraban las paredes interiores y, sobre todo, hacían de nuevo los colchones que estaban duros, con la lana hecha pelotas de borra, apelmazada y lastimando los riñones de los que dormían en ellos.
Hubo una época, no demasiado lejana, en la que los colchones eran de lana de oveja, con una funda de tela en forma de saco, unas veces rojiblanca (de ahí el apodo de “colchoneros” a los Atléticos), aunque otras veces eran floreadas. Con el paso del tiempo la lana se iba aplastando o apelmazando y el colchón reducía en volumen y comodidad, por lo que periódicamente, cada dos o tres años, aparecían en las casas del pueblo, previo aviso, los colchoneros.
El día antes se había deshecho el colchón, lavando la tela si estaba útil, así como la lana en el arroyo, colgando esta última a secar en algún alambre de la era más próxima, como primer paso antes de la llegada del colchonero.
En nuestro pueblo los colchoneros eran normalmente matrimonios. Había dos matrimonios en San Román dedicados a este oficio hoy desaparecido de colchonero:
- El Sr. Juminiano (que también era músico) y su esposa Argimira.
- El Sr. Teófilo y su esposa Prudencia (padres de Marina).
Los hombres utilizaban una vara, casi siempre de fresno, que se

Vareando la lana
hundía en la lana y salía con mechones de lana enganchados a ella. Varazo tras varazo, golpe tras golpe, las pelotas de lana se rompían, se abrían, se esponjaban. La lana bien vareada se colocaba después sobre una nueva tela del colchón, o aprovechando la anterior si estaba en buen uso, previamente lavada. La colchonera, una vez vareada, la distribuía encima de la tela, la cubría con parte de la tela superior y, sentada al lado de lana y tela, cosía con aguja curva por el costado con habilidad y destreza. Ensartaba con cintas que pasaban por los ojetes que existían en ambas superficies de tela, con el fin de que permaneciese una superficie de colchón, por ambas caras,  más o menos uniforme, así como para que la lana no se rodase al mullirlo.
Hemos de hacer notar que esta actividad se realizaba en el corral de la dueña de los colchones, colocando mantas debajo para evitar el contacto con la tierra. Las que no tenían corrales lo hacían a las puertas de las respectivas viviendas, tratando de buscar empedrados. Casi siempre los colchoneros eran invitados a la comida familiar de ese día.
Hoy, ante la aparición de los colchones de muelles, fibra o látex, más prácticos y con menos mantenimiento, aunque más fríos en invierno, hemos arrinconado y desechado el colchón de lana, haciendo desaparecer la profesión de los antiguos colchoneros.



lunes, 10 de julio de 2017

El pan, complemento de una buena dieta mediterránea.




El pan y sus nutrientes





Pan redondo
A partir de la expulsión del Paraíso a Adán y a Eva según párrafos bíblicos, y la posterior condena al hombre y a la mujer: “comeréis el pan con el sudor de vuestra frente”, hasta la época actual, el pan ha estado sujeto a distintas contradicciones. Unas veces se le ha considerado elemento principal de la alimentación del mundo occidental y otras se le ha tildado y menospreciado de ser la causa de distintos males en el ser humano, ejemplo la obesidad.
Valorado excesivamente su posesión en tiempos de miseria. Recuérdese las dificultades para su adquisición en la pasada postguerra española, que algunos que nos peinamos alguna cana sí recordamos, su adquisición giraba en torno a las cartillas de racionamiento. Afortunadamente, en los pueblos productores de trigo no se daba tal penuria. En algún tiempo si se caía algún trozo al suelo se le recogía dándole un beso reverencial.
Como no recordar en nuestra niñez, cuando salíamos de la escuela, cogíamos la merienda, un cantero de pan –entonces no conocíamos las barras- acompañado de chocolate o queso y nos íbamos a jugar. Hoy los niños actuales, juegan menos en grupo, y en vez del pan cogen otros derivados de la harina acompañado de diversos azúcares y grasas, que hoy llamamos “bollería industrial” muy perjudicial para la salud.
Antes, en los pueblos, el pan se elaboraba en las casas. Amasando la harina con agua y sal en grandes artesas. Había familias que poseían horno en sus casas para realizar la cocción, pero los que no tenían acudían a hornos que regentaban otros vecinos. Quiero recordar en nuestro pueblo los hornos de las Sras: Benita, Benedicta, Pacita -a la altura del "Caño Viejo"-, Teresa, Epifania y Petronila - esta última en la "Calle Cerrada" -, posiblemente quedo alguno en olvido. A estos hornos también se llevaban para hornear: bollos, pastas, rosquillas y mantecadas que era costumbre hacer en los Carnavales. El pan, una vez cocido, se guardaba en tinajas o en escriños y allí se iba utilizando durante 8 días, sin ponerse duro. El que compramos hoy no permite aprovecharse al día siguiente por endurecerse a las 24 horas.  
Encontramos dos razones o factores principales que pueden ser causas de este actual endurecimiento inmediato del pan.
-La primera podría ser: antiguamente se empleaban en la elaboración del pan levaduras naturales que se elaboraban y conservaban 8 días para su empleo en la próxima cocción, hoy, sin embargo, se utilizan levaduras químicas. Hemos de recordar que el fin de la levadura es conseguir la fermentación del pan y conseguir un pan más esponjoso.
-La segunda y tal vez la más lógica: actualmente el pan se vende a peso (es decir, una barra de X gramos, un pan de X gramos). Los panaderos cuecen poco el pan, para que así quede un exceso de agua y la barra pese lo mismo pero con menos harina, por lo que producen pan con menos coste de harina y a la vez ahorran energía al acortar el tiempo de cocción. El pan así elaborado expuesto al aire no se endurece porque se seca, sino porque se humedece debido al vapor de agua. Este exceso de agua que contiene hace que el pan se ponga duro muy pronto.
Pan de barra
Antiguamente sólo se conocía el pan redondo, luego aparecieron las barras, pero según su composición o tipo de harina que se emplee encontramos estos tipos de panes: blanco, integral, de centeno, de maíz, de avena, de molde, sin sal, etc.
El pan no sólo puede ser un plato por sí mismo, sino que puede ser ingrediente de una receta o el acompañamiento ideal de una comida. Es un alimento que incluimos a diario en desayuno, almuerzo, merienda y cena. En definitiva, se trata de un alimento básico, noble y muy nutritivo que, aun así, maltratamos injustamente.
Los nutrientes del pan:
Su composición básica se desprende de la harina que le da origen, por lo tanto, los panes en general tienen como protagonistas de sus nutrientes los hidratos de carbono. Quizá por ello, muchos creemos erróneamente que el pan engorda, son falsos mitos que existen. Sin embargo, los hidratos de carbono que posee el pan son en su mayoría complejos, es decir, no se trata de azúcares simples, sino que al organismo le lleva un poco de tiempo metabolizarlos. Además, los hidratos de carbono complejos del pan aportan 4 Kcal. por gramo, al igual que los hidratos que posee la fruta o la verdura.
En definitiva, el pan no engorda y en su versión tradicional, apenas aporta grasa, pues el 80% de las calorías que ofrece derivan de sus hidratos.
Una porción de pan de unos 30 gramos aporta unas 85 Kcal, igual que un vaso de refresco que sólo aporta azúcar y ninguna vitamina, mientras que el pan, además de hidratos y pocas calorías, nos ofrece buenas vitaminas y minerales para el organismo. Aunque mucho depende de su composición, generalmente el pan es fuente de sodio, potasio, fósforo y calcio, mientras que también ofrece vitaminas del complejo B necesarias para el correcto funcionamiento del sistema nervioso.
No cabe ninguna duda de que el pan es un alimento con una gran importancia en la cultura mediterránea, y su historia está muy ligada a la historia de las diferentes civilizaciones., experimentando los cambios de la sociedad en los diferentes momentos de la historia. Ha sido considerado un alimento básico en la sociedad mediterránea por su coste económico y por su facilidad para disponer de él.
Desde los años 60 y con el aumento de nuestro nivel de vida el patrón de consumo de la sociedad española ha cambiado y el pan va cediendo su importancia en nuestra dieta diaria, ligado a una mejora en el nivel de vida. Durante estos años, además, el pan ha experimentado en nuestro país un proceso de industrialización que afectó notablemente a la calidad media del producto.
A pesar de ello, el pan sigue ocupando un lugar de privilegio en el pensamiento de nuestra sociedad, debido a la tradición milenaria de su elaboración y consumo. En los últimos años, parece que el pan está de moda otra vez y se habla mucho más de pan que en ningún otro tiempo se había hablado, incluso en los años de su mayor consumo.
Empleemos más nuestros bocadillos hechos con buen pan y mejor jamón y huyamos de tanta comida basura, hoy tan de moda, ejemplo: hamburguesas, sándwiches, etc.
El pan, alimento básico desde hace siglos en numerosas culturas, está omnipresente en el refranero castellano. Estos son algunos de los dichos populares más conocidos:

"Donde hay hambre, no hay pan duro".
"A falta de pan, buenas son tortas".
"Castellano fino: al pan, pan, y al vino, vino".
"De los olores, el pan; de los sabores, la sal".
"Donde pan comes migas quedan".
"Las penas con pan son buenas".
"Pan caliente, hambre mete".
"Pan ganado sabe a gloria".
"Pan de trigo, leña de encina y vino de parra sustentan la casa".
"Uvas con queso y pan, no hay en el mundo tal manjar."
“Contigo pan y cebolla”.
“A pan duro diente agudo”.
“Dios le da pan al que no tiene dientes”.
“Al buen amigo, dale tu pan y dale tu vino”.
“Con pan y ajo crudo se anda seguro”.
“De tierra de alacranes pocos panes”.
“El pan ajeno hace al hijo bueno”.
“Al pan se arrima el perro”.
“Amigo que no da pan y cuchillo que no corta, aunque se              
pierdan no importa”.
“El pan aunque sea duro, más vale para mí que para ninguno”.
Dame pan y dime tonto”.
“A quien no le sobra pan, no críe can”.
“Cada niño al nacer trae un pan bajo el brazo”.
“Con su pan se lo coma”.
“Come pan y bebe agua y vivirás vida larga”.
“Pan a hartura, vino a mesura”.  
“Pan ajeno, caro cuesta”.  
“No hay peor afán que muchos hijos y poco pan”.
“Pan con pan comida de tontos”.
“Pan de ayer, carne de hoy y vino de antaño, traen al hombre             
sano”.
“Pan de mi alforja, como el no me falte todo me sobra”.
“Pan, pan, muchos lo toman y pocos lo dan.
"Pan candeal, pan celestial”.  
“Pan de centeno, para tu enemigo es bueno”.
“El muerto a la mortaja y el vivo a la hogaza”.
“Con vino añejo y pan tierno se pasa el invierno”.
“Bocado de pan, rajilla de queso y de la bota un beso”.
“Quien no da migas no tendrá amigas”.
“Pan rebanado sin vergüenza es masticado”.
“Pan que sobre, carne que baste y vino que falte”.
“Quien de mano ajena come pan, come a la hora que se lo dan”.
“Llueva o no llueva, pan hay en Orihuela”.
“Con pan y vino se hace el camino”.  
“Eres más bueno que el pan”.
“Más pan y menos manteles”.  
“Quien da pan a perro ajeno, pierde el pan y pierde el perro”.
“Más vale pan con amor, que gallina con dolor”.
“Es un manjar exquisito, mojar el pan en huevo frito”.
“Ni mesa sin pan, ni ejército sin capitán”.
“Sin pan y  tocino, el año es dañino”.

viernes, 2 de junio de 2017

Miembros de la Cofradía de Santa Águeda de San Román de Hornija visitan Alcalá de Henares.




Excursión cultural


Calle Mayor y sus soportales
El pasado sábado, día 27 de mayo, 28 sanromaniegos (24 mujeres y 4 hombres) visitaron Alcalá de Henares en excursión cultural promovida por miembros de la Cofradía de Santa Águeda. Las actividades de dicha Asociación no sólo se limitan al 5 de febrero, festividad de dicha Santa, todos los años realizan una excursión cultural y este año han venido a Alcalá de Henares: ciudad que forma parte del “Camino de la Lengua Castellana” y desde 1998 es ciudad Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO gracias a su legado monumental.


Me causó gran ilusión ver la presencia de tanto paisano en mi lugar de residencia. Creo que soy el único sanromaniego que vive en Alcalá a pesar de su aumento en población debido a la gran inmigración detectada en los últimos años. Aunque mi pueblo siempre es San Román, Alcalá es mi ciudad de adopción en la que he vivido ya 42 años y en la que he llevado a cabo gran parte de mi vida profesional. Tengo que reconocer que es una ciudad muy acogedora en la que siempre me he sentido cautivado de vivir en ella, tanto a nivel personal como profesional. 

Visitaron algunos de los monumentos más importantes de esta ciudad complutense:

Plaza de Cervantes
-Plaza de Cervantes. Al fondo Capilla del Oidor: Antigua Iglesia de Santa María que, a pesar de su incendio, aun conserva su torre, así como una capilla donde se encuentra la pila bautismal donde se bautizó a Miguel de Cervantes. Estatua de Cervantes y a la derecha  el Ayuntamiento. 



Casa de Cervantes

-Casa de Cervantes: Es un edificio de dos plantas que hace esquina con las calles Mayor y de la Imagen. Recrea los distintos ambientes de la vida cotidiana de una casa acomodada de los siglos XVI y XVII. Este museo está ubicado en el lugar en que, según los estudiosos, nació y vivió Miguel de Cervantes Saavedra durante su infancia.





-La Universidad Cisneriana: fundada por el Cardenal Cisneros en 1499. A
Universidad Cisneriana
pocos pasos de la plaza de Cervantes se encuentra el edificio más famoso: el Colegio Mayor de San Ildefonso, que es el actual rectorado y cuya fachada fue construida en 
1543. Algunos de sus estudiantes más ilustres: Melchor de Jovellanos, Francisco Quevedo, Antonio Nebrija, Calderón de la Barca o Tirso de Molina fueron algunos de los que pasaron por sus clases. Lástima que la Universidad disfrutara de “puertas abiertas” ese sábado y sin acceso a grupos, aunque si a nivel individual, y como consecuencia no pudieron visitar el Paraninfo, joya emblemática de la Universidad “Cisneriana”.

Merece recordar a esos primeros estudiantes de nuestro pueblo en esta universidad, que ya hemos hablado de ellos en otros artículos de este “blog”, pertenecientes a la familia Barbajero: Joaquín, Justo, Bernardo y Clemente. El primero de ellos llegó a ser obispo  de León y D. Bernardo deán de la Catedral de Madrid. Todos ellos eclesiásticos que llevaron a cabo un gran reto personal: que era traer y dar estudios al sobrino más despierto y con mejores actitudes intelectuales. De esta forma, y durante dos siglos, proliferó dicho apellido en altas jerarquías de la Iglesia.


Monumento: LA FONTANA DE TREVI (Roma)
 Parque de Europa - Torrejón de Ardoz (Gran Grupo
- Gentileza de Mayte Sanz) 
Por la tarde, a pesar de las altas temperaturas, poco propias del mes de mayo, emprendieron camino a Torrejón de Ardoz donde comieron y por la tarde visitaron “El Parque Europa”. Allí disfrutaron con las reproducciones de los más emblemáticos monumentos de las principales ciudades europeas.

Dadas las pocas horas que permanecieron en Alcalá de Henares, dejaron para visitar en otra ocasión otros monumentos importantes de esta ciudad, ejemplo: Palacio Arzobispal, Museo Arqueológico Regional, Monasterio de las Bernardas, Palacete Laredo etc. Según el dicho: “El que viene por primera vez a Alcalá vuelve pronto”, esperamos verles pronto, otra vez por aquí, para completar la visita a esta ciudad, cuna del escritor español más importante de todos los tiempos: D. MIGUEL DE CERVANTES SAAVEDRA.   
Monumento a D. Quijote y a Sancho



Palacete Laredo



Palacio Arzobispal


Catedral Magistral




miércoles, 3 de mayo de 2017

Aquellas cartas de puño y letra


Declive del lenguaje epistolar






Los trazos caligráficos se han convertido en una reliquia. Hoy recordamos con nostalgia aquellas cartas escritas de puño y letra, esas que contenían sentimientos trabados en las lomas y los valles de los trazos. Daba igual que los renglones se manifestasen torcidos, lo importante es que reflejaban la personalidad del remitente. El poder de un simple párrafo escrito de puño y letra era fantástico
Al recibir una carta, aparte de la alegría que te producía su recepción, imaginabas las circunstancias en que te la habían escrito. Cuando pasa el tiempo y vuelves a releer sus líneas en las cuartillas ya amarillentas,  notas aún los latidos del corazón azul de la tinta. La misma sensación que te produciría una flor seca guardada entre las hojas de un libro.  
Ya casi no se escriben cartas a puño y letra. El teléfono, por su automatismo y popularización, dio un duro golpe a las cartas  Al final la llegada de internet ha terminado dispersando las cuartillas de los escritorios.  Los jóvenes abandonan  este noble medio de comunicación y se dedican  a ejercitar compulsivamente los pulgares sobre los teclados de sus móviles, encriptando el lenguaje con un esqueleto de signos y amparándose en la ley del mínimo esfuerzo. 
Las cartas tradicionales se revestían de formalismos, de frases hechas que rodeaban como un envoltorio el  contenido del mensaje. La fecha, el saludo introductorio: querido, apreciable, estimado… según grado de afecto y relación. Los dos puntos y aparte y la primera coletilla que se hizo tan popular: “Espero que a la llegada de esta os encontréis bien, nosotros quedamos bien  gracias a Dios”, o similar. El cuerpo o meollo: “sabrás por la presente que ….” y la despedida con la graduación que correspondiera: abrazos, besos o saludos, según los vínculos que nos unieran al destinatario. Para remate, la postdata, esa perchero tras la firma, donde se colgaban los olvidos.
Vivimos en una época en la que prima la celeridad del correo electrónico, Facebook, Twitter o el WhatsApp y sumergirse en las profundidades de una carta manuscrita es casi un viaje antropológico. Nunca renunciaremos a estos nuevos sistemas de comunicación, bien empleados, pero sentimos gran nostalgia ante la desaparición de aquel lenguaje epistolar.
Una carta es un medio de comunicación escrito por una persona (emisor - remitente) y enviada a otra persona que está lejos (receptor - destinatario).  Es un texto funcional cuya información y diseño facilitan su propósito que generalmente está relacionado con la solución de un problema específico, o la manifestación de unos sentimientos La carta nos sirve para comunicar a otra persona nuestras ideas y pensamientos, contar historias, dar noticias, expresar sentimientos, informar, etc. Con el lenguaje de las cartas se proyectaba la cultura de quien la escribía según su redacción, estilo, ortografía etc.
Ahora la mayor parte de las cartas que recibimos son comerciales, de bancos, de compañías eléctricas u organismos administrativos. Fríos estándares que anuncian subidas o reclaman cobros con un lenguaje engorroso y sibilina redacción disfrazada de  amenazas. “Por la presente comunico a usted …”.
Las  entrañables son las familiares, las de amor o amistad.  Esas que se guardaban atadas con una cinta y en sus líneas se adivinaban las manos y las miradas de quienes las escribieron. Las que releídas después de muchos años nos siguen evocando momentos inolvidables cuando las circunstancias ya no son las mismas. Allí, entre los renglones de las cuartillas amarillentas por el tiempo, permanecen  unos sentimientos que un día nos conmovieron y que por eso  las  hace únicas e irrepetibles. Prefiero esas cartas de antes escritas a mano, las que  empezaban por la fecha y acababan con la firma. En el centro el conjunto de sentimientos que iban derramándose a través de la tinta. 
Nadie ignora (mejor dicho: algunos han olvidado) que las cartas manuscritas fueron alguna vez reinas y señoras de la conversación entre ausentes. Aquellas costumbres que el meteórico avance de las nuevas tecnologías parece haber erradicado de nuestras vidas. Un hábito -tan cotidiano en otras épocas- que sirvió para decirse tantas cosas. Según las estadísticas: seis de cada diez españoles no recuerdan la última vez que recibieron una carta manuscrita o postal.
En lo personal, amo ambas formas de comunicación. Adoro las nuevas tecnologías –las utilizo a diario y creo que son herramientas altamente democratizadoras- pero también aprecio la tinta y el papel.
Un recuerdo para aquellos carteros de nuestro pueblo, hoy desaparecidos: José Gallego, así como mis primos Vítores Cabezudo y su hermano Luis. Ellos con su presencia en nuestras puertas, en aquellas época, nos aportaron la ilusión y alegría de poder recibir nuestras primeras cartas.
Y aunque el espacio (si da para más) se despide, por hoy, de ustedes con un cordial saludo este amigo suyo, actualmente “bloguero”, que lo es.
                                                      
Alfio Seco Mozo