jueves, 6 de noviembre de 2014

El Monasterio de San Román de Hornija y la desamortización de Mendizábal (IV)


La Desamortización de Mendizábal

Durante el siglo XIX, de 1836 a 1851, hubo un decreto del gobierno de aquella época, que influyo considerablemente en España y en nuestro pueblo, a través de los restos del antiguo Monasterio benedictino de San Román de Hornija, lo que hoy llamamos Casa Prioral y en todas las posesiones rústicas que dichos benedictinos tenían en el término municipal. Este fenómeno político se conoce con el nombre de la “Desamortización de Mendizábal” y por su influencia en nuestro pueblo nos anima a tratarlo en el presente artículo. 

¿Quién era Mendizábal?


Juan Álvarez Mendizábal nació en Chiclana (Cádiz) en 1790, muriendo en Madrid en 1853. Proveniente de la burguesía y político del partido Liberal, fue proveedor del ejército de Fernando VII para recuperar las colonias españolas en América y fue uno de los conspiradores que junto al General Riego, obligó al rey a firmar la Constitución de 1812.                                                   
En 1812, al restablecerse en España el Absolutismo, se exilió a Inglaterra, donde amasó una gran fortuna. Sus pretensiones políticas impulsó a los liberales a encauzarle en la revolución de 1835, entregándole María Cristina de Borbón, reina regente, el cargo de Ministro de Hacienda y Primer Ministro entre los años 1835 y 1836.
Pero Juan Álvarez pasa a la historia de España por su archiconocida desamortización de Mendizábal, llevada a cabo en 1836 e inspirada en la Revolución Francesa. Su objetivo fue dinamizar la economía agrícola del país, desposeyendo de sus pertenencias a las órdenes religiosas, con el propósito de reducir la deuda pública y proporcionar al Estado medios económicos con los que financiar la guerra civil contra los carlistas.
Aunque su programa no se pudo completar gracias a la desconfianza de la reina regente Isabel II, que le llevó en 1836 a la dimisión. Volvió a ocupar dicho ministerio de Hacienda en el año 1843, extendiendo su desamortización al clero secular y decretando la extinción del diezmo eclesiástico.
Tras la toma del poder por sus adversarios moderados, se exilió en 1844-1847. Luego regresó a España y ejerció hasta su muerte como diputado progresista. 

¿En qué consistía la desamortización de Mendizábal? 

Se trataba de un proceso de nacionalización de los bienes del clero regular para venderlos en pública subasta; aquella medida, inspirada por la Revolución francesa, tenía por objeto dinamizar la economía agrícola del país sacando al mercado libre el ingente patrimonio inmobiliario acumulado por las órdenes religiosas, formando además con sus compradores una clase media dispuesta a apoyar el régimen liberal y la causa de Isabel II; al mismo tiempo, la operación tenía por objeto proporcionar al Estado medios económicos para reducir la agobiante deuda pública que acusaba el empobrecimiento de las arcas de la corona, por la pérdida de las colonias americanas y por la finalización de la 1ª guerra Carlista.
La desamortización eclesiástica fue una medida que tomaron varios gobiernos liberales del siglo XIX para liberar tierras y edificios que se encontraban en manos de la Iglesia Católica. Estas acciones consistían en expropiar, nacionalizar y finalmente, venderlas a particulares.
Las ideas principales de la desamortización de Mendizábal que figuran en el texto del decreto eran tres:
Los Motivos: económicos para disminuir la Deuda Pública y sociales para pasar bienes del estado a manos privadas que estimularían la agricultura y comercio de la zona.
Los Bienes: que pone en venta son instituciones religiosas suprimidas en los decretos del año 1835 como Inquisición, Compañía de Jesús y monasterios de menos de 12 religiosos.
La Protección: por parte del Estado de instalaciones de gran valor artístico o histórico. 

La desamortización de Mendizábal en San Román de Hornija:


Desde la muerte de Almanzor en el año 1.002, hasta la desamortización de Mendizábal (Periodo comprendido entre el 1843 hasta el 1851), el Monasterio de San Román de Hornija, nuestro pueblo, llevó una vida tranquila, regido por los benedictinos que en número aproximado de 6, vivían en la casita contigua a la Iglesia llamada “Casa Prioral”, cuya balconada está actualmente en ruinas. Poseían aparte del monasterio y terrenos anejos, propiedades rústicas en arrendamiento, así como bodegas etc. Percibían diezmos que había establecido el estado.
Al  llegar la Desamortización de Mendizábal, todas sus posesiones pasaron a manos privadas, incluida la Casa Prioral. Lamentablemente esas posesiones no pudieron pasar a los que trabajaban dichas tierras a cambio de una renta anual, por dos motivos: el primero, de tipo económico, no podían hacer frente a dicha puja o subasta y el segundo, de tipo cultural, su incultura les hacía ajenos a toda la información del proceso que conllevaba esa desamortización.
Creemos que los restos del Monasterio de San Román y sus propiedades rústicas anejas, bodegas etc. serían sacadas a puja de subasta en los primeros años de la desamortización, dado que cumplía los requisitos del decreto: Monasterio de menos de 12 religiosos. Las propiedades del Monasterio de San Román fueron adquiridas principalmente por la familia “Requejo” que residía en Zamora. Los mayores aun recordamos la existencia de un balcón con celosía, que permitía, desde la Casa Prioral, participar de modo privado en el culto que se realizaba en el templo, pero esa “servidumbre”, adquirida por los dueños de la Casa Prioral, fue dejada sin vigencia a raíz de las obras llevadas a cabo en la iglesia en los años 60. Actualmente, dichas familias han vendido todas esas propiedades, procedentes de la desamortización a vecinos de San Román.  
Como anécdota me cuenta Enrique Mora, descendiente de la familia de los Requejos, que había oído a sus antepasados que el Requejo que compró el Monasterio (a través de un hombre “de paja” o “testaferro” que fue excomulgado por venganza de la iglesia) era el abuelo de su abuela Pilar Requejo y de su prima Isabel Requejo casada más tarde con un “Radillo” 

Conclusiones sobre la Desamortización:


La vida monástica en España quedó extinguida durante un importante lapso de tiempo en 1835, cuando la Desamortización liberal del ministro Juan Álvarez Mendizábal clausuró los monasterios de monjes, así como todas las demás casas de comunidades religiosas masculinas, incautándose de sus bienes, y -por lo mal que se efectuó- no sirvió para resarcir unas arcas del Estado que atravesaban una situación muy difícil. Además, la vida de numerosos campesinos y otros trabajadores vinculados a estos centros se empobreció, pues sus condiciones laborales empeoraron notablemente con los nuevos propietarios, a la vez que muchos pobres vieron desaparecer las obras de asistencia social que venían atendiendo sus necesidades, sin que paralelamente surgiera por parte del Estado algo que supliera esa tarea. Y todo ello, por supuesto, sumado al enorme daño que ocasionó para el patrimonio artístico y cultural español. Sirva de ejemplo la Casa Prioral y sus anejos de nuestro pueblo, que ha ido pasando desde la desamortización por manos privadas y así se encuentra en la actualidad, como lo corrobora la imagen de la parte inferior, en total ruina la parte más artística del antiguo Monasterio. De nada ha servido aquel Decreto del Ministerio de Cultura 49/1999 de 11 de Marzo, en el que se declaró la Iglesia de San Román de Hornija y el antiguo Monasterio adjunto “bienes de interés cultural”
La medida más eficaz, en cuanto al celo de su buena conservación, hubiera sido desprivatizar dicha Casa Prioral, habiéndose hecho cargo de ella el municipio, empleándola para actividades culturales o sociales, o bien la Consejería de Cultura de Castilla y León como protectora del Patrimonio de esta Comunidad.