miércoles, 27 de marzo de 2013

Recuerdos Escolares de Adelia Álvarez Fernández)


Conmemoración escolar del "Día del Libro" en 1939 (2) 



Han pasado pocos días desde que termina la guerra, esa guerra que nunca tenía que haber empezado, ya que trajo consigo el enfrentamiento encarnizado de unos españoles contra otros, habiéndose olvidado todos, lejos del odio, de dialogar y sintonizar pacíficamente en la comprensión de los problemas de España y su resolución. Es el día 23 de Abril de 1939, y se vuelve evocar y celebrar en las escuelas el día del Libro, o el día de las letras, coincidiendo con el día de la muerte de Miguel de Cervantes, el exponente más importante de la literatura española de todos los tiempos. Ya en otra ocasión, en otro artículo y con otra protagonista, hablamos de la restauración de esta conmemoración, que había estado en dique seco durante los tres años de contienda.

 Esta vez la protagonista es una niña de 12 años llamada Adelia Álvarez Fernández, llena de ilusión por haber sido elegida, dado su buen rendimiento escolar, para leer un tema relativo a dicha celebración desde los balcones del Ayuntamiento de San Román de Hornija. Hay representantes de las cuatro escuelas del pueblo, ella representa la escuela de la maestra Dª Manuela. No dudamos de la buena expresividad y entonación lectora que haría en tal acto, pero valoramos más la buena presentación y limpieza que hace en su cuaderno del contenido de lo que ha leído, así como la redacción que realiza posteriormente reflejando tal evento.

 Adelia, a pesar de haber transcurrido ya casi 74 años, conserva  ese cuaderno de recuerdos escolares como una joya, haciendo partícipe de ello a hijos y nietos. Hoy en este artículo tratamos de  insertar fotocopias de las hojas de ese cuaderno. Dado que son fotocopias de un original muy antiguo, disculpen que no sea tan legible como deseáramos.

Creemos que con esta publicación cumplimos dos objetivos, primero: mediante este recuerdo escolar revivimos una página de la historia de España y segundo: honramos la memoria de Adelia Álvarez, aquella niña presumiblemente feliz, a pesar de las vicisitudes y secuelas propias de aquellos años de posguerra.

Agradecemos a su hija Luci, así como a su nieto Alberto por la recopilación y escaneo de tales documentos.





 







martes, 19 de marzo de 2013

Relación de matar el gallo (4)


 
Relación dedicada a las mujeres

 
Transcribimos hoy una relación de matar el gallo, que desconocemos el año de carnaval que se declamó, así como quien la dijo y autor. Sólo sabemos que es dedicada a las mujeres. Consta de tres partes: la dedicada a "las mozas de antes", la dedicada a “las mozas de hoy” y una última parte dedicada a "las mujeres casadas". Omitimos las dos últimas partes por sus tintes despectivos y machistas contra la mujer. Creo que los tiempos cambian en la manera de pensar de las personas y su transcripción podía ser caldo de cultivo, del tema tan tratado estos días, de la “violencia de género”. Sin embargo la parte primera todo son alabanzas a ellas, tal vez como una manera de sublimar y exaltar a sus madres y abuelas.

 

      Relación “las mujeres”

      En esta “suerte del gallo”
      que vamos a celebrar,
      que a los viejos trae recuerdos
      de aquella su mocedad,
      a los jóvenes ardores,
      sobre caballo alazán
      y a los niños la esperanza
      de que un día llegará …

      Ese día en que soñamos
      todos en esa edad
      y en novelas de ocasión
      -cualquier parecido que haya-
      no es mas que imaginación.

      Por lo tanto
      ¡va por ellas!
      ¡aquí va mi relación!

      Dedicado a las mozas ..… “de antes”

      ¡Oh témporas! ; ¡Oh mozas!....
      -decían los antiguos-
      ¡oh tiempos!, ¡oh costumbres!
      decimos los de hoy.

      Y todos coincidimos
      en nuestras opiniones,
      en que el tiempo pasado
      fue mejor.

      ¿No recuerdas oírlo
      a vuestros padres?
      -pues nosotros también-
      y esta larga cadena,
      que así opina,
      difumina el ayer.

      Así nutre que, honrando
      a nuestros padres,
      también coincidiréis,
      que tocante a mujer,
      -la de este siglo-
      con la de ayer.

      Aunque no por experiencia
      -ya que mi experiencia es poca-
      sabemos que como aquellas
      mujeres, ya quedan pocas.

      Eran de una condición,
      -según dicen los mayores-
      que no usaban en su cutis
      mas que sus propios colores.
 
      El carmín era su sangre
      que la tez arrebolaba,
      y su boca roja y fresca
      era Dios quien la pintaba.

      El decoro en el vestir,
      el recato en el andar,
      la prudencia en el hablar
      y la gracia en el reir.

      Eran por demás caseras,
      amigas de las labores,
      habladoras, -lo preciso-
      recatadas en amores.

      Larga falda, fino talle,
      quizás el busto “descotado”
      detalle que a nuestros “viejos”
      los ponía dislocados.

      Decidme tiempo presente:
      ¿qué fue de aquellas mujeres?
      ¿qué fue de su donosura?
      ¿por qué no se encuentra hoy tal hermosura?
 
       Muerte del gallo:

      Solo me resta pedir,
      el perdón más obligado,
      a aquel que voy a matar,
      despiadado …

      No cantarás,
      al alba de mañana,
      con un canto feroz,
      -lo lamento de verás-
      pues mañana estarás en arroz.

      En esta vida amigo,
      no existe Edén,
      se cocían la cabeza
      y a la sartén.

      Triste destino el tuyo,
      vida funesta,
      ¿para qué te ha servido
      tan bella cresta…?

      Caballero a la gineta
      de mi brioso corcel,
      que indómito tasca el freno,
      sin poderlo contener…

      Conjuro al gallo arrogante
      ¡a morir!
      bajo el peso de mi espada
      ¡a morir!

     ¡¡¡…Adelante!!!