martes, 4 de septiembre de 2012

MURGA DE CARNAVALES (3)

 
Murga hecha por D. Patricio Leonardo Pérez
 
 
 






En San Román, nuestro pueblo, se habla mucho del Sr. Patricio Leonardo Pérez como fructífero creador de murgas, en pleno apogeo de éstas. Hemos de agradecer a su sobrina: Milagros Morán Leonardo, que nos facilita la siguiente murga que ha llegado a sus manos y fue hecha por su tío. Milagros, habiendo nacido en San Román, marcha a Vitoria a la edad de 6 años, pero en la actualidad reside en su pueblo grandes temporadas del año, observándose en ella grandes inquietudes y espíritu en la búsqueda de sus raíces familiares.
Desde este blog recogemos la presente murga honrando la memoria al creador de ésta y de muchas más: D. Patricio Leonardo Pérez.
Patricio Leonardo Pérez (1915-1974) nace en San Román y muere en Eibar (Guipúzcoa). Este hombre sencillo y humilde, aunque sin estudios, posee grandes dotes y actitudes para parodiar a sus convecinos en este lenguaje popular de las murgas.
Su sobrina me transmite algunos rasgos de su personalidad, que transcribo: Era el 5º de 10 hermanos de una familia muy humilde. De joven era tan travieso como inteligente. La mano dura de su padre, así como sus convicciones, forjaron en él los siguientes rasgos que mantuvo en la trayectoria de su corta vida: comprensivo, tolerante, conciliador y respetuoso con los demás.
Por los anteriores rasgos de su personalidad, antes citados, así como su espíritu creador de murgas es recordado en su pueblo con cariño y admiración. En Eibar, donde vivió gran parte de su vida, dejo también muy buenos amigos.
Lástima que esta murga, al transcribirla de oído, haya perdido su riqueza original. Fue escrita y dirigida por el Sr. Patricio, y cantada por Edelmira Morán y su cuadrilla.     


      Con alegría y placer
          hoy les vamos a cantar
      las aventuras de algunos
      mocitos de San Román.

      Esta cuadrilla que canta
      a nadie quiere faltar
      y si alguno tiene que hablar
      se aguarde a los murguistas
      que la acaben de cantar.

      En estos días señores
      creo nadie se incomode
      con este “ripipipipi”
      que hoy alegra carnaval.

      Como está la vida cara
      para el pobre jornalero
      sin contar con la familia
      se van en busca de empleo
      tres mozos muy pobrecillos
      a cual más trabajadores.

      La inclinación ya les encaminó
      de meterse a pescadores
      en un barco sin patrón.

      El que era de más edad
      y un poco más resplandor
      se puso a guiar el barco
      con la ayuda de los dos.

      El barco como era viejo
      hacía agua por todos lados
      aunque daban mucho al remo
      siempre al medio iban a dar.

      Quisieron pescar muchos peces
      sin anzuelo y sin garlito,
      quisieron salir a tierra
      y les costó muchos gritos.

      A las ramas se agarraban
      para poderse salvar
      y contener aquel vapor
      no fuera que el tío Valerio
      les diera una desazón.

      Con estos y otros disgustos
      ya no se puede pescar
      si no fuera el “repipipipi”
      que les va a desengañar.

      Ya dejamos a estos chicos
      no vayan a incomodarse
      vamos a hablar de otro chico
      que venía de viaje.
 
         Estando  en Valladolid
      a la entrega de su hermano
      por montar derecho aquí
      se fue a Venta de Baños
      a oscuras y sin candil.

      Señores para viajar
      hace falta picardía
      llevar el “ripi” en el bolso
      y de la mano la guía.

      Sin anteriores documentos
      no se puede montar en tren
      porque puede suceder
      el viajar al revés.

      También tenemos el gusto
      de ponerles al corriente
      de lo que pasa a las chicas
      con algunos mozalbetes.

      Hay en el baile de arriba
      una cuadrilla de mozos
      que al distinguir las chicas de hoy
      les juegan tal emboscada
      de esas que llaman atroz.

      Había que saber la causa
      porque obran de esta manera
      pues ellas son tres muchachas
      que se hacen muy pintureras.

      Prefieren a mozos viejos
      que tengan cuatro laderas
      y que las digan en concreto:
      ¡Cómo yo no hay quien te quiera!
 
      Ellas lo tienen creído
      sin pensar en nada malo
      ellos como perros viejos
      van a ver si sacan algo.

      Si en una temporada
      no lo han podido lograr
      dicen: ¡salió al revés!
      A ver si el mozo que andaba
      Vuelve con ella otra vez.

      Ellas son tan rutineras
      que se lo tienen creído
      y a la cuadrilla del tercio
      se la daban como a un niño.

      Como no se la pegaron
      por tener más picardía
      de las tres chicas pagó
      quien menos culpa tenía.

         Tres artistas de este pueblo,
      los tres muy bien educados,
      van a Zamora a una fonda
          como buenos parroquianos.

      Al llegar el mediodía
      los tres pretenden marchar
      al restaurante a “jalar”
      que desde por la mañana
      que dimitió el paladar.

      Estando los tres sentados
      llamaron al camarero
      ¡sáquenos un pollo asado
      envuelto con vino y huevo!

      Cuando lo estaban comiendo
      llegó el Sr. Justo “El Mazas”
      diciendo: ¡Estáis comiendo grajetas!
      que las conozco en las patas.

      Ellos como convecinos
      del pueblo de San Román
      le dicen al Sr. Justo
      que dijera la verdad.

      El Sr. Justo contesta:
         ¡Yo no he querido engañaros
      porque a mí me da igual
      y a cualquiera del pueblo
      me gusta desengañar!

      Para que vean señores
      si de este cuplé se enteran
      que sin el “ripipipipi”
      a cualquiera se la pegan.
 
      Este “ripi” y esta guía
          les servirá de tarjeta
      para que le pongan pollo
      y no le metan grajetas.