sábado, 7 de enero de 2012

El Saltapozas de mi padre


“El Saltapozas”

Allá por los años 60, mi padre,  con un espíritu innovador,  compró en Nava del Rey una vieja tartana que llamaban “saltapozas” y un caballo adiestrado para el tiro de dicha calesa. Nunca lo quiso dar el uso de su anterior propietario, que era salir al campo  para ver su hacienda y sus asalariados; nada de eso, mi padre no era ningún hacendado, le tocaba estar al tajo igual que los asalariados que a veces cogía.

Jamás comprendí el nombre de “Saltapozas”.  La verdad sea dicha que mi padre nunca lo empleó para acción tan acrobática, pero sí para transportar cómodamente a 4 ó 5 mujeres que, en aquella época, realizaban la cava y entresaque de la remolacha, cultivo por excelencia y rentable en el San Román de aquella época.

Era curioso el aire que le daba al citado carromato, con ruedas de goma, un caballo pequeño, noble y adiestrado para ir constantemente al trote. Los ocupantes disfrutaban de una ida y vuelta al trabajo sumamente cómoda y rápida.  No entiendo la no proliferación, en el pueblo,  de tan práctico artilugio.  Aun en mi casa queda algún accesorio de tan singular vehículo. Lástima que no posea alguna foto de aquel confortable carruaje.