sábado, 2 de junio de 2012

RELACIONES (2)



Relaciones de Gerardo Macías Velázquez


Hoy en nuestro blog  “San Román en el tiempo” nos hacemos eco del segundo artículo sobre Relaciones.  Esta manera de relacionarse del que recitaba con el pueblo, que le escuchaba, era una manifestación cultural que se llevaba a cabo en San Román de Hornija, nuestro pueblo, en Carnaval. Los que declamaban o recitaban solían ser los quintos de ese año.  Alternativamente, esta actividad festiva con gran atisbo cultural, precedía a las “carreras  de cintas  a caballo” o a la acción de matar un gallo a espada, que en San Román se llamaba “correr el gallo”. Ambos eventos se realizaban cabalgando caballos bien enjaezados.
Hemos de agradecer a Mª Carmen Macías Gudiña que nos ha enviado estas dos relaciones que hicieron para su padre. Creo que lo importante es la persona que ha sabido guardar dichas relaciones y, a su vez, altruistamente las pone al alcance de los demás. Mi labor carece de importancia ya que es sólo colocarlas en internet. Gracias Mª Carmen, creo que con tu actitud honras en el recuerdo a tu ya desaparecido padre.
También agradecemos a Jesusa Gudiña, esposa del difunto Gerardo Macías Velázquez, ya que sin su complicidad ambas relaciones solamente permanecían en la memoria de su esposo y, poco antes de morir éste, ella con gran esfuerzo las supo transcribir a papel.
 Siempre hemos anhelado recoger en este blog el mayor número de relaciones por dos motivos principales: El primero por evitar su pérdida,  cuántas relaciones se  quedaron solamente en la mente de muchos ya fallecidos y como segundo motivo recopilarlas para así conocer, por medio de estas manifestaciones, las inquietudes de la juventud de aquella época.










1._RELACIÓN DE LAS CINTAS


Señoras y caballeros:
      Saludaros quiero al veros
    reunidos en este día
   con singular alegría.
 
      También quiero complaceros
            en esta tarde de fiesta,
          tarde que suele ser esta
             de amor y de juventud.
 
       Tarde repleta de luz
            pues así se manifiesta
               en algunos corazones,
        que hallando en ella ocasiones
  propicias para soñar.
 En ella empiezan a amar
  forjando mil ilusiones,
      mil dichas y mil venturas,
    promesas santas y puras 
     de guardarse eterno amor   
 y alejar de sí el temor
              que se tiene a las censuras.        

Empezar la santa vida
          tan deseada y temida         
  de  amantes apasionados,
 de locos enamorados,
 de aquellos que con pulida
    flecha de amor atraviesan, e hieren,
     más también besan
      uno a uno mutuamente,
       con el corazón y mente,
      de este amor que se profesan.
 
¿No os parece verdad
lo que hasta ahora os he dicho?
Pues si quieres escuchar
desde este brioso bicho,
seré un poco suspicaz
al explicaros querer,
según mi humilde concepto
algo inepto al parecer.
Como puede suceder
 y así sucede, en efecto,
que en días de carnaval
todos nosotros creemos
que noviazgos nuevos vemos
en nuestro pueblo natal.
 
Costumbre antiquísima es
en esta añorada villa,
que cada joven cortés
como ya todos sabéis,
acompañe a una chiquilla,
para lo cual,  días antes,
se comprometen con ellas
en tonos algo galantes,
todos los acompañantes
de todas las mozas bellas.
Más,  por regla general,
en días de carnaval
como ya os he demostrado,
al unirse el deseado
según la costumbre tal,
con su deseada amiga
¿qué quieren que yo les diga?
Que nacen puros amores
y al esperar cual tiernas flores,
el día en que Dios les bendiga.
Y ya,  para terminar,
por no quererles cansar,
solo decirles me resta
en esta agradable fiesta
que hacemos hoy despertar.
 
Yo tengo firme intención
de que al pasar por delante,
 mi tan brillante punzón
lleve una cinta flotante,
cinta que en mi corazón
quisiera que felizmente,
 con lazo invisible y fuerte
ligara piadosamente,
 atado otro corazón,
amado por mi eternamente.
 
Más como puede pasar
por desgraciada querella,
me tendré que conformar,
si sirve para adornar
el cabello de una bella.
 
Y ya de ustedes me despido
después de pedir perdón,
por toda la incorrección
que en mi palabra haya habido,
diciendo que lo he sentido;
pues deseo con afán
saber si todos por hoy
de mi están complacidos.
Ahora que ya he concluido;
¡dejen paso a mi alazán!

Febrero de 1944
Esta relación de “carrera de cintas” la recitó Gerardo Macías Velázquez y cuyo autor fue D. Bernardo Asensio, maestro ejemplar de las Escuelas Católicas, que dejó una huella en el pueblo difícil de olvidar. 
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2._RELACIÓN DE CORRER EL GALLO
¿Naranjada o cerveza?

Señores que me escucháis
con atención desusada
al ir a matar el gallo
con esta invencible espada,
antes de quitar la vida
de una valiente estocada
a este bicho reñidor,
cuyas patas veis atadas,
a todos quiero deciros
cuatro sencillas palabras,
para contaros un caso
que ocurrió a tres camaradas
de nuestro pueblo vecinos
en la feria toresana.
 
Como era tanto el calor
y los tres tanto sudaban,
se van al café a tomar
un refresco de naranja,
viendo que todos tenían
con el refresco una “paja”.
Explica uno a los demás:
-Sin duda esto es lo que llaman
cañas los bien entendidos.
-¡Pues hay que pedir sin tacha!
Se sientan luego a una mesa,
ponen las piernas cruzadas,
y encienden un largo puro
al parecer de la Habana,
para dar a demostrar
que son gente adinerada
y luego exclamar a una:
-Camarero, sírvanos en este instante
para nosotros tres cañas.
 
Y al punto este servicial
vuelve trayendo en sus palmas
una artística bandeja,
con tres de cerveza amarga.
 
Nada más verle venir,
recelosos se miraban,
por darse cuenta enseguida
de que el “carrizo” les faltaba,
y murmuran entre dientes:
-¡Este tío nos engaña!
Prueban el contenido enseguida,
y al suelo los tres lo tiran,
llaman al camarero y le dicen:
-Mas que refresco metralla
debieron llamar a esto.
¡Por nuestra garganta no pasa!
 
Febrero de 1944

Relación, similar a una murga, muy graciosa para “correr el gallo” cuyo autor fue Juanito “El Secretario”. Gerardo Macías parece ser que optó por la carrera de cintas; lo que quiere decir que ésta, dedicada a “carrera de gallos”, quedó inédita porque nunca se llegó a recitar. Gerardo siempre la memorizó. Hemos de aclarar que los tres camaradas de nuestro pueblo eran: Elias Mora, Heradio Sanz, ya fallecido, e Indalecio Barrocal.





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