viernes, 16 de enero de 2009

La estación de ferrocarril de San Román

LA ESTACIÓN DE FERROCARRIL DE SAN ROMÁN

RECUERDOS DE LA INFANCIA 1Hoy trato de reflejar, en este y en el siguiente artículo, los sentimientos actuales a unos recuerdos de la infancia que me dejaron huella y aun flotan en mi mente.





Este año he visitado la estación de ferrocarril de mi pueblo. La anterior carretera pedregosa y polvorienta se ha convertido en otra, pobremente asfaltada y en mal estado, con un trazado que hace imperceptibles los dos anteriores desmontes. Ya aproximándome al recinto percibo un ambiente de soledad y abandono.
iQué sensación de tristeza al acercarme a ella!
Del núcleo principal del edificio sólo se conserva el suelo en cemento que marca la superficie y los aposentos de que disponía. Todo rodeado de una vegetación que ha surgido por generación espontánea: plantas silvestres, arbustos y algún que otro brote de los árboles que aún existen.
El pozo aparentemente en su estado anterior pero sin soga, caldero ni polea. Edificio anejo del personal de obras sin puertas o destruidas vandálicamente. Antiguo almacén de facturación, en otros tiempos en plena actividad comercial, con inscripciones en sus paredes de algún nombre o fecha y alguna mancha de carbonilla, como testigo del anterior combustible del ferrocarril. Recuerdo la actividad de facturación de los años 50, gran parte generado por la distribución de maquinas aventadoras. Algunos fabricantes de Pedrosa del Rey y Casasola de Arión tenían a bien distribuirlas desde aquí a otros puntos de España.
Al otro lado de la vía, donde antes existían viñas y pinares, grandes máquinas perforan el subsuelo devorando todo tipo de vegetación. Dicen que extraen graba con un grave e irrecuperable deterioro al anterior entorno natural.
Busco sin conseguirlo, por todos los escombros, restos
de aquella placa, de forma elíptica, que rezaba: DIRECCIÓN GENERAL DEL INSTITUTO GEOGRÁFICO Y ESTADÍSTICO – 658,8 m. - ALTURA SOBRE EL NIVEL MEDIO DEL MEDITERRÁNEO EN ALICANTE, y que se encontraba en la fachada principal de la estación.  Desconozco el lugar donde se hallará dicha placa. Se me ocurre que, se podría tratar de localizar y poder situarla en la pared principal del Ayuntamiento. Así se conseguirían dos objetivos: un recuerdo de aquella estación y un dato cultural geográfico de nuestro pueblo.
¿Cómo, si no ha sido consecuencia de un acto bélico, puede tan nostálgico edificio quedar tan maltrecho? ¿Por qué el paso de los tiempos puede borrar el único medio de locomoción que este pueblo rural tuvo y que era el orgullo de todos los colindantes?
No comprendo como los convecinos podremos olvidar los sentimientos que albergaba tan singular edificio, punto de partida de los que buscaban nuevos horizontes, quizás en tierras lejanas. Lágrimas reprimidas en adioses a seres queridos y alegrías en llegadas. Lugar de encuentro y ocio de la juventud en aquellos domingos de cuaresma sin baile. Creo que ante aquellas prohibiciones del baile, en aquellos tiempos de “nacional-catolicismo”, la juventud se aproximaba a la estación, tal vez como una válvula de escape de acercamiento a otros mundos más comprensivos y tolerantes.
Recuerdo que cuando éramos niños, aproximábamos los oídos a los raíles y un continuo y penetrante ruido nos hacía pensar en un más allá de este pueblo, un lenguaje lejano que nos imaginaba nuevos horizontes, otras culturas y otras gentes.
He meditado tristemente, y no es que las gentes de mi pueblo seamos crueles e ingratos al desvincularnos de ella en tan poco tiempo. Todo ha sido efecto de la llegada del fenómeno automóvil y como consecuencia la falta de viajeros que ha acusado este medio.
Las mejores formas de vida que nos ofrecen estos tiempos modernos nunca podrán desvanecer los recuerdos que, para algunos, aporta este paraje

Anécdotas escuchadas en San Román de Hornija

Anécdotas escuchadas en San Román de Hornija

Encontramos en nuestro pueblo “anécdotas” que han ocurrido a personajes típicos y que han llegado a nosotros, algunas veces contadas por nuestros abuelos. Invitamos a nuestros paisanos a que nos envíen más y así nos enriquecemos con todo lo que es nuestro. Las tres primeras han originado una “frase hecha”, que sólo entendemos su sentido en San Román, ejemplo: ¡Darles pa el pajeo!
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¡Arsa caballero!
Cuéntase, de una dama de San Román que el día de su noche de bodas, después de haber cumplido su marido ampliamente en su amor toda la noche, emitió muy satisfecha la siguiente frase: ¡Arsa caballero!
Hacemos votos para que las sanromaniegas actuales, aunque sólo sea en su foro interno, sigan también pronunciando esa frase.

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¡Caballo candao!
Hace ya casi 50 años y por las meriendas en honor a San Juán, un joven de esta localidad acuerda, la noche anterior con su cuadrilla, ir de merienda a los plantíos con caballos, como era costumbre.
Llega a casa, ya casi de madrugada, y sin haber comunicado tal pretensión a sus padres y para consolidar dicho proyecto, no se le ocurre otra cosa que poner un candado a la cadena del caballo, así evitar que dicho animal sea llevado a arar con las otras mulas y él disfrutar de dicha montura en las meriendas.
Llega el obrero bien de madrugada a casa, hombre buena persona aunque con muy mala vocalización al hablar y a la hora de enganchar los animales, para una jornada de arada, le sorprende el no poder desatar al caballo. Para resolver tal situación llama al dueño, padre del joven sanjuanero, diciéndole:
¡Caballo candao! .. ¡caballo candao! ....
Ante la falta de comprensión de la frase, el dueño acude personalmente a la cuadra. Resuelve tal situación quitándole la cabezada al animal y poniéndole otra y mandando al obrero engancharle a la yunta.
Al levantarse el joven se quedó desconsolado. Encontró sobre el pesebre amarrados: candado, cadena y cabezada pero no caballo. A los plantíos asistió de merienda pero llevando como cabalgadura el burro.
Moraleja:
<<...Si a San Juan quieres ir bien montado dialoga antes, para evitar el candado...>>
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¡Darles pa el pajeo!
Se cuenta que en los encierros de San Roque por el campo, un vecino de San Román viendo próximo a su melonar los toros y todo lo que rodea a dicho encierro, gritaba despavoridamente a los caballistas:
¡Darles pa el pajeo! ¡Darles pa el pajeo!
De esta manera evitó el atropello que hubiera sufrido su melonar, fuente de alimentación y celo de todo el verano.

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Hace y
a muchos años un padre tenía una hija estudiando en Zamora bachillerato. Cuando terminó el curso una vecina, con algo de morbo, le pregunta:
¿Qué tal ha quedado tu hija en los exámenes? ¿Ha salido bien?
El padre adulando y alabando excesivamente a su hija la responde empleando la siguiente terminología taurina:
- ¡Ha quedado también en los exámenes que los catedráticos la han sacado a hombros por todo el patio del Instituto!
Tristemente, ante el poco rendimiento y mal aprovechamiento, tuvo pronto que cortarse la “coleta” como estudiante.

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Cuentan, que un hombre muy célebre de San Román, pregunta, un día, a un amigo suyo lo siguiente:
- ¡Oye......! ¿Qué te parece mi hija ..., es guapa o fea?
El amigo responde:
- ¡No digamos que digamos!
Llega a casa se acuesta en la cama y no puede dormir. Está sumamente preocupado de lo que le ha dicho el amigo sobre su hija. A las tres de la mañana, ni corto ni perezoso acude a casa del amigo. Por supuesto que está en la cama. Le hace levantarse, abre la puerta y le pregunta:
- ¿Qué quieres a estas horas....?
- Es que no se lo que me quisiste decir sobre mi hija cuando dijiste: ¡No digamos que digamos!
El amigo le aclara:
- Hombre yo te quería decir que tu hija no es guapa ni fea, es del montón.
- ¡Ah! ¡Vale! Entonces ¡Hasta mañana!

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Cuentan que no encontrado vaquero para cuidar el ganado de la “Requejada”, los ganaderos que se beneficiaban de dicho pasto acudieron a otro pueblo, donde encontraron un vaquero muy mentiroso y como dice el refrán :¡Al mentiroso se le coge antes que a un cojo!
Un día éste se vanagloriaba de sus grandes actitudes nadadoras y decía:
- ¡Yo, antes iba a trabajar a una finca y tenía que cruzar un río todas las mañanas nadando!
A esto que un escuchante le pregunta:
- ¿Y qué hacías con la ropa?
El mentiroso no sabiendo que decir respondió:
- ¡Volvía luego a por ella!

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El dueño de un rebaño de ovejas buscó un pastor en otro pueblo donde no conocían el ferrocarril.
El primer día de pastoreo va con sus ovejas por un camino y se dispone a pasar él y su ganado las vías del ferrocarril. En esto que viene un tren y le mató 15 ovejas. Vuelve para casa del propietario del ganado y se lo cuenta a éste. El ganadero le llama la atención por no haber tenido cuidado y precaución. A lo que el pastor responde:
¡Menos mal Sr. ...... que ese vehículo negro y de hierro venía a la larga, que si viene atravesado me lleva por delante a mí y a todo el rebaño!

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Se cuenta que un vecino de nuestro pueblo se vanagloriaba, cierto día y ante sus amigos, de su buena situación económica de esta manera:
- Yo tengo un arca tan lleno de billetes que para cerrarlo me tengo que sentar encima.
Afortunadamente, nunca se oyó que fuera dicho arca pretensión e interés de algún ingenuo ladrón.

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El maestro de nuestro pueblo realizó a cierto alumno la siguiente pregunta:
- ¿ A ver, ........ sabrías decirme lo que es un cadáver?
El alumno sin pensarlo mucho le responde:
- Un cadáver es la yegua del tío ….
El maestro admirado por tal respuesta le increpa diciéndole:
- ¿Quien te ha dicho a ti que una yegua puede ser un cadáver?
El alumno le responde:
- Sí Sr. Maestro, mi padre, como es vaquero de la “Requejada”, siempre está diciendo: ¡la yegua del tío ….. está hecha un cadáver!

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En la primera época de emigraciones en San Román, se cuenta que un hijo partió para Barcelona dejando a sus padres muy desconsolados. Madre muy poco ducha en lectura recibió una carta de su hijo con está frase: Aquí está el “pancaro” y no nos deja vivir. La madre muy preocupada, ante la falta de interpretación de lo que le decía su hijo, se fue al Sr. Tendero a que le aclarase tal situación.
- He recibido carta de mi hijo en la que me dice que hay un bicho que se llama “pancaro” que debe estar atacándole en Barcelona. ¿Qué bicho puede ser ese?
El tendero lee la carta y la consuela interpretando la falta ortográfica de su hijo:
- Allí no hay bicho alguno señora, su hijo la quiere decir que el precio del pan está allí muy alto y eso hace que la vida esté más cara.


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Una madre mandó a la tienda a su hijo de 6 años, diciéndole:
- Ve a al tienda y le dices: Sr. Vitorino me de un Kilo de tocino.
El niño por el recorrido a dicha tienda repetía sin cesar, para evitar su olvido:
- ¡Sr. Vitorino me de un Kilo de tocino! ¡Sr Vitorino me de un kilo de tocino!
Llegó a la tienda y el Sr. Vitorino le pregunta:
¿Qué quieres chico?
El niño responde:
- Que me de Sr. Tocino un Kilo de vitorino.
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Se cuenta que uno de San Román muere y se cuela en un despiste de San Pedro en el Cielo. San Pedro que se percata de ello, pregunta por él de San Román a todo el que pasa por los alrededores. En esto que pasa por alli uno de Castronuño y le dice a San Pedro:
-  ¿Si Ud. quiere le localizo yo enseguida para sacarle del Cielo?
San Pedro le deja entrar al de Castronuño que, con la ayuda de dos cencerros, comienza a tocarlos dirigiéndose hacia la puerta;  al momento aparece el de San Román corriendo con una vara. San Pedro le da el alto y consigue sacarle de lugar tan privilegiado.


Esta anécdota, un poco subrealista, pone de manifiesto la gran afición de la gente de nuestro pueblo a todo lo taurino.

 


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